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El talón de Aquiles de la Trumpeconomía

NEW HAVEN – La estrategia económica de Donald Trump está plagada de imperfecciones. El presidente electo de Estados Unidos quiere restablecer el crecimiento a través de un gasto basado en déficit en un país con una escasez crónica de ahorro. Esto apunta a una mayor compresión del ahorro nacional, lo que hace que una ampliación de una brecha comercial ya sobredimensionada resulte inevitable.

Esa dinámica revela el talón de Aquiles de la Trumpeconomía: un sesgo proteccionista evidente que choca frontalmente con la dependencia ineludible de Estados Unidos del ahorro externo y de los déficits comerciales para sustentar el crecimiento económico.

La administración Trump no heredará una economía estadounidense fuerte y sólida. El ritmo de recuperación desde la Gran Recesión ha sido la mitad de lento que los rebotes cíclicos normales -lo cual es más inquietante dada la enorme magnitud de la contracción en 2008-2009-. Y los ahorros, el germen de la prosperidad futura, siguen siendo terriblemente escasos. La llamada tasa de ahorro nacional neta -la suma ajustada por depreciación del ahorro de empresas, hogares y gobierno- era de apenas el 2,4% del ingreso nacional a mediados de 2016. Si bien eso es una mejora respecto de la posición de ahorro negativa sin precedentes en 2008-2011, sigue estando lejos del promedio del 6,3% que prevaleció en las últimas tres décadas del siglo XX.

Esto es importante porque explica los déficits comerciales perniciosos contra los que Trump sigue despotricando. Sin ahorros y con la intención de crecer, Estados Unidos debe importar ahorro excedente del exterior. Y la única manera de atraer ese capital extranjero es mediante déficits masivos de cuenta corriente y comercial. Los números lo confirman: desde 2000, cuando el ahorro nacional cayó muy por debajo de la tendencia, el déficit de cuenta corriente se amplió a un promedio del 3,8% del PIB -casi cuatro veces la brecha del 1% de 1970 a 1999-. De la misma manera, el déficit de exportaciones netas -la medida más amplia del desequilibrio comercial de un país- ha sido del 4% del PIB desde 2000, comparado con un promedio del 1,1% en las últimas tres décadas del siglo XX.