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Hacia una “Europa de resultados”

BRUSELAS – El tsunami que ha golpeado a los mercados financieros es una catástrofe global. No obstante, si se maneja de manera adecuada, la crisis podría mejorar la estima de la Unión Europea y sus instituciones.

El problema de legitimidad de la UE tiene dos aspectos distintos: la apatía, que ha conducido a una baja participación en las elecciones parlamentarias europeas, y el euroescepticismo abierto. El problema de la participación electoral refleja en parte la frustración sobre el estado actual de la UE y también la impresión de la gente de que independientemente de por quién voten es poca la influencia que tienen.

Por el otro lado, el euroescepticismo y la amenaza que se cierne del populismo antieuropeo se relacionan directamente con la idea de que la UE no sólo no es capaz de ofrecer una solución a la crisis, sino que de hecho es parte del problema. Así pues, aunque la UE representa nuestra mayor esperanza de asegurar que Europa sea competitiva a nivel internacional en el ambiente cada vez más difícil de hoy, se le culpa de la globalización.

Muchas personas confunden estos dos aspectos del problema de legitimidad de la UE y creen que de algún modo se puede aumentar la participación en las elecciones explicando lo benéfica e importante que es la UE, pero en la mayoría de los casos eso no es posible.