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Contabilizando los Trucos del Mundo

Las trapazascontables conformarán uno de los temas más candentes de la agenda de los banqueros que se congregarán en la reunión anual del FMI/Banco Mundial en Washington D.C. El FMI debería hacer más que sólo ofrecerle asesoría al sector privado acerca de cómo arreglar sus problemas contables; también deberían enfrentarse los trucos contables gubernamentales y los propios resuellos del FMI, según nos dice el Premio Nobel Joseph Stiglitz.

Los escándalos de Arthur Anderson y de Enron en Estados Unidos (EEUU) han centrado la atención en los problemas de contabilidad de los negocios privados. Pero la escala de tal corrupción no debería ocultarnos el problema de la contabilidad del sector público, en donde se hacen muchos embustes también.

Las reglas contables están diseñadas para proveer parámetros estandarizados a partir de los cuales se pueda establecer la situación financiera de una firma o un gobierno. Los malos parámetros contables siempre llevan a mala información, y la mala información siempre lleva a malas decisiones, las cuales tienen serias consecuencias en el largo plazo. Eso es verdadero tanto para el sector público como para el privado.

Enron y otras empresas mostraron cómo se pueden torcer y abusar las reglas contables para proveer una imagen distinta de lo que realmente sucede en una compañía. La administración Bush, para no quedarse atrás, ha mostrado cómo se pueden torcer las reglas contables para proveer una imagen distinta de lo que realmente sucede en una economía nacional.