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Una oportunidad para la defensa europea

MADRID – En vista de los actuales presupuestos excepcionalmente restrictivos en Europa, han ido aumentando las preocupaciones por la defensa europea. Sin embargo y paradójicamente, algunas novedades de 2010 infunden esperanzas para el futuro.

El acuerdo de defensa firmado en noviembre por Francia y el Reino Unido se compone de dos tratados, que comprenden el despliegue conjunto de sus fuerzas armadas, la disuasión nuclear y unos equipos y comunicaciones mejorados. Esa iniciativa cuenta con el firme respaldo político de los dirigentes de los dos países y expresa una clara determinación de unirse contra las amenazas comunes.

Si se aplican correctamente, esos tratados podrían llegar a ser un precedente esperanzador para toda la Unión Europea. Al trascender los límites estrictamente nacionales, trazan la vía futura de la defensa europea y contribuirán a determinar el rumbo de las relaciones de Europa con los Estados Unidos y la OTAN.

Para apreciar mejor el valor de esos tratados, debemos recordar el marco en que fueron concebidos. En 1998, la Declaración de Saint Malo por parte del Presidente de Francia, Jacques Chirac, y del Primer Ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, indicaba la determinación por parte de los dos países de reforzar las capacidades de defensa y seguridad de la UE. El Reino Unido, en un principio reacio a aceptar una capacidad militar autónoma, había aprendido las enseñanzas que se desprendían de la intervención en Kosovo, en el sentido de que la UE debe poder reaccionar rápida y eficientemente ante las crisis.