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Una biblioteca universal

MELBOURNE – Los académicos sueñan desde hace mucho tiempo con una biblioteca universal que contenga todo lo que se haya escrito hasta la fecha. Luego, en 2004, Google anunció que comenzaría a escanear digitalmente todos los libros disponibles en cinco importantes bibliotecas de investigación. De repente, la biblioteca de la utopía parecía al alcance de la mano.

De hecho, una biblioteca universal digital sería incluso mejor de lo que podría haber imaginado cualquier pensador antes, porque todos podrían acceder a todas las obras, en todas partes, en todo momento. Y la biblioteca podría incluir no sólo libros y artículos, sino también pinturas, música, películas y toda otra forma de expresión creativa que se pueda capturar en forma digital.

Pero el plan de Google sufrió un traspié. La mayor parte de las obras de esas bibliotecas de investigación todavía están protegidas por las leyes de propiedad intelectual. Google dijo que escanearía el libro entero, sea cual fuere su condición en cuanto a propiedad intelectual, pero que los usuarios que buscaran algo en libros protegidos por estas leyes sólo podrían ver un fragmento. Era, se argumentó en su momento, un “uso justo” –y por ende permitido bajo las leyes de copyright de la misma manera que uno puede citar una frase o dos de un libro para una crítica o una discusión

Los editores y autores se mostraron en desacuerdo y algunos demandaron a Google por violar las leyes de propiedad intelectual, pero finalmente llegaron a un acuerdo a cambio de una participación en las ganancias de Google. El mes pasado, en un tribunal de Manhattan, el juez Denny Chin rechazó ese acuerdo propuesto, en parte porque le daría a Google un monopolio de facto sobre las versiones digitales de los llamados libros “huérfanos” –es decir, libros que todavía están protegidos por las leyes de propiedad intelectual, pero ya no están impresos y cuya titularidad en materia de copyright es difícil de determinar.