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¿Un auge de la productividad en ciernes?

BERKELEY – Una recesión de caída doble es una cosa, pero una década perdida es algo mucho más siniestro. En Estados Unidos, existe una creciente preocupación de que la peor recesión desde la Gran Depresión haya dañado la capacidad de la economía para crecer.

En rigor de verdad, existen buenos motivos para preocuparse de que Estados Unidos y otros países avanzados ahora se vean condenados a un período prolongado de crecimiento por debajo de lo esperado. Tras verse afectados por la crisis, los bancos han ajustado sus estándares de préstamo, y ahora serán objeto de requerimientos de capital y liquidez más estrictos. En consecuencia, el crédito bancario será más difícil de obtener.

Una oferta  más limitada de crédito bancario implicará costos de capital más elevados. Las pequeñas y medianas empresas –las fuentes más importantes de innovación y crecimiento del empleo- sentirán los efectos con mayor dureza.

Los gobiernos, por su parte, saldrán de la crisis mucho más endeudados, lo cual implica mayores impuestos futuros, menos inversión y, por ende, menores tasas de crecimiento.