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México: ¿Pax mafiosa, imperio de la ley o cambio de paradigma?

Ciudad de México - La muerte de Ignacio Villareal, un jefe de la coalición de traficantes de drogas de Sinaloa, a manos de fuerzas especiales del ejército, impone preguntarse si es realmente eficaz la estrategia de eliminación de los “barones“ de la droga en México.

El gobierno mexicano tiene varias opciones para terminar con la violencia mafiosa que asola el país y debilita al sistema. Sólo dos son recomendables. Pero no son fáciles de implementar ni tienen una eficacia garantizada.

El presidente Calderón decidió emplear a las fuerzas armadas en operativos contra los traficantes de drogas ilegales en varios estados donde se han asentado las principales organizaciones. Busca contener su capacidad de generar violencia y mermar sus recursos económicos. Pero aún no ha logrado realizar un trabajo de inteligencia que combine economía de medios y éxito.

Las dos grandes coaliciones de traficantes del país, la de Sinaloa y la de Tamaulipas antes rivales, hoy están presuntamente unidas contra otra coalición: la de sus antiguos socios (Carrillo-Beltrán-Zetas), surgidos en la época del sistema de “partido único de Estado“, el Partido Revolucionario Institucional (PRI).