0

Una nueva Revolución de Terciopelo (va más allá de Havel)

PRAGA: La rebelión de los reporteros de la televisión checa en contra del nuevo director de los canales televisivos propiedad del Estado marca el clímax de una batalla de diez años entre dos conceptos de la democracia. El primer concepto lo representa el ex Primer Ministro, Vaclav Klaus, y el segundo, el Presidente Vaclav Havel.

Klaus ve a los partidos políticos como la columna vertebral de cualquier sistema democrático y no considera que haya mucho espacio para la sociedad civil en la política. Opina que los defensores de la sociedad civil son “elitistas” que se niegan a pasar la prueba de las urnas y que tratan de influir sobre la política a través de mecanismos informales.

El Presidente Havel sostiene que una democracia basada únicamente en los partidos políticos y en mecanismos democráticos básicos está deformada. Bajo su punto de vista, los partidos, aunque son necesarios, deben tener el contrapeso de una socidad civil robusta. Si la sociedad civil es demasiado débil, los partidos buscarán controlar ciertas instituciones que deben ser independientes. A lo largo de los últimos diez años, el Presidente Havel ha solicitado en repetidas ocasiones a los checos que sean más activos y que no permitan que los políticos controlen sus vidas.

La visión de Klaus sobre la democracia fue la que predominó durante la mayor parte de la década anterior. Fácil de entender, se ajustaba a los patrones de comportamiento que la mayoría de los checos adquirieron durante la era comunista, cuando las esferas pública y privada estaban rígidamente separadas. Es cierto que la caída del comunismo se debió a un movimiento civil fuerte llamado “Foro Cívico”, pero ese movimiento se desintegró en cuanto alcanzó su meta. Después de su desaparición, la gente volvió a ser pasiva.