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Una nueva ciencia

Este verano se llevó a cabo una reunión poco común en París, donde se congregaron científicos para intercambiar puntos de vista sobre la necesidad de una nueva ciencia, que podría ser tan revolucionaria como lo fueron las ideas de Einstein hace un siglo.

La mayoría de los científicos suponen que las bases de la ciencia se conocen. En términos de los grandes retos, hay consenso en que existen pocas cosas por descubrir. Se dice que las opciones restantes se clasifican en tres grupos: "grandes dilemas científicos" (como unir a la gravedad y la electricidad en una teoría) que requieren enormes inversiones e infraestructura de primer mundo; "recopilación de datos", que es trabajo de campo relacionado con excavaciones arqueológicas e investigaciones biológicas/genéticas; y "problemas con información científica" como combatir el SIDA o abordar el calentamiento global.

Más allá de eso, muchos creen que el único trabajo difícil será utilizar las leyes existentes para beneficiar a la humanidad con nuevos métodos tecnológicos. ¿Quién puede oponerse? Después de todo, los modelos de hoy funcionan.

Pero hay un grupo emergente de científicos que señala fenómenos que las teorías actuales no cubren bien. Esos problemas son extremadamente comunes y se evitan mañosamente porque la ciencia que podría explicarlos sencillamente no existe. La ciencia faltante describiría procesos y la forma en que evolucionan sistemas enteros.