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Un rayo de esperanza en Irán

BERLÍN – La victoria de Hassan Rohani en la elección presidencial iraní fue un hecho totalmente inesperado. Es probable que su triunfo en primera ronda (después de una campaña que empezó con ocho candidatos) haya sido una sorpresa bastante grande incluso para el Líder Supremo, el ayatolá Alí Jamenei. A partir de este resultado, las negociaciones con Irán acerca de su programa nuclear, lo mismo que la guerra civil en Siria, pueden adquirir una nueva dinámica. Es que las cosas en Oriente Próximo son así: uno nunca sabe qué puede haber a la vuelta de la esquina.

Este año se cumple el décimo aniversario del inicio de negociaciones sobre el programa nuclear iraní entre los ministerios de asuntos exteriores de Irán y de un triunvirato europeo formado por Alemania, Francia y el Reino Unido. Yo estuve presente en representación de Alemania, y Rohani estuvo como jefe de la delegación iraní.

Las conversaciones han continuado hasta el día de hoy, con un formato ampliado que incluye a Alemania y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (el P5+1). Sin embargo, hasta el momento no se han obtenido resultados tangibles. Ahora Rohani vuelve al delicado tema del programa nuclear iraní, esta vez como presidente. ¿Qué podemos esperar (tanto nosotros como él)?

Por experiencia personal, sé que Rohani es una persona amable y de mentalidad abierta. A diferencia del presidente saliente, Mahmud Ahmadineyad, Rohani sabe rodearse de diplomáticos muy capaces y experimentados. Pero que nadie lo dude, el nuevo presidente es un hombre del régimen, un integrante realista y moderado de la élite política de la República Islámica; no es un representante de la oposición. Y por supuesto, respalda el programa nuclear iraní.