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Una nueva agenda europea para el crecimiento

BRUSELAS.– La austeridad por sí misma no puede resolver la crisis económica y financiera de europea. El crecimiento y el empleo deben promoverse con igual fervor. Los líderes de la Unión Europea reconocen ahora que impulsar la reactivación de la economía era una prioridad en la agenda de la reunión del Consejo Europeo del 30 de enero. Pero la gran pregunta subsiste: ¿Cómo?

La necesidad de acción inmediata es clara. La economía de la eurozona se contrajo durante los últimos tres meses de 2011; hasta Alemania se redujo. El nuevo año se presenta sombrío. Francia se mantiene estancada (al igual que Gran Bretaña). Italia y España se han sumido en una profunda recesión. Grecia enfrenta su quinto año de aguda crisis económica. Y la falta de empleo en la eurozona ha alcanzado valores record, con casi uno de cada dos jóvenes desempleado en España y Grecia.

Los obstáculos económicos son formidables: la austeridad fiscal, las altas tasas de interés fuera de los países con calificación AAA, los recortes bancarios del crédito, el desapalancamiento de los hogares, la débil inversión del sector privado, las caídas en las exportaciones y así como el enfriamiento de la economía mundial, reducen la demanda.

Hasta que se recupere el crecimiento, toda tentativa de estabilización financiera será extremadamente frágil. La recesión golpeará los ya débiles balances de bancos y gobiernos, aumentando la presión por un desapalancamiento aún más rápido. Pero, si bien el ajuste gradual es esencial, los recortes más rápidos y profundos son en gran medida contraproducentes: las grandes reducciones en el crédito privado y el gasto gubernamental generarán desaceleramientos más bruscos –y con ellos un atroz círculo vicioso. Es vital entonces un nuevo intento para fomentar el crecimiento.