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¿Una nueva era para las ciencias islámicas?

Durante algunos cientos de años, cuando las ciencias y las matemáticas pasaban por un período de grandes invenciones, una región del mundo se destacó. Ahí se veneraba a los maestros de esas disciplinas, la medicina avanzaba con rapidez y la gente común se interesaba en la forma en que funcionaba la naturaleza. No es sorprendente que esta región fuera respetada mundialmente.

En la otra mitad del mundo conocido se castigaba e incluso se mataba a los científicos. Las matemáticas estaban prohibidas porque se consideraban ajenas a la religión y más tarde fueron subordinadas a ésta. Los niveles de vida eran bajos.

La región próspera era el Medio Oriente islámico, mientras que una Europa ignorante permanecía en la pobreza. Ambas regiones tenían gobiernos religiosos (los historiadores no se ponen de acuerdo sobre el papel y la naturaleza de las religiones en este contexto) pero las ciencias florecieron en sólo una de ellas. Ahora, por supuesto, los papeles del Medio Oriente islámico y de Occidente se han intercambiado.

Desde la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos han sido el líder indiscutible en cuestiones científicas. A lo largo de este período, los estudiantes más brillantes han salido de sus patrias atraídos por mejores oportunidades y universidades e instituciones de investigación. Hasta hace poco, más de la mitad de los egresados en los campos de las matemáticas, las ciencias y la ingeniería en los Estados Unidos habían nacido en el extranjero. Muchos de estos talentos se quedaron después de su graduación y tanto la industria como el gobierno lo aprovecharon.