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Un nuevo acuerdo para los estados frágiles

PARÍS – Hoy, aproximadamente una cuarta parte de la población mundial vive en estados frágiles y afectados por el conflicto. A pesar de las vastas sumas de dinero que se han invertido en ayudar a estos estados en los últimos 50 años, el conflicto armado y la violencia siguen deteriorando las vidas de millones de personas en todo el mundo. Los socios internacionales y nacionales deben cambiar radicalmente la manera en que interactúan con estos estados.

Yo experimenté de primera mano la necesidad de una nueva estrategia en 2004 en Sri Lanka. En los dos primeros meses luego del tsunami devastador que ocurrió ese mes de diciembre, cerca de 50 jefes de Estado y ministros de Relaciones Exteriores visitaron la isla. Cada uno llegaba con sus propios programas, sus propias organizaciones de la sociedad civil y sus propios equipos de televisión. Pocos llegaban con un profundo entendimiento de la dinámica del conflicto político entre los militantes tamiles y el estado de Sri Lanka. Se cometieron grandes errores, que alimentaron aún más la violencia.

Nuestro mayor desafío hoy es apartarnos del modelo de sociedad según el cual las prioridades, políticas y necesidades de financiamiento se deciden en las capitales de los países donantes y en las sedes centrales de los socios para el desarrollo. Los estados afectados por el conflicto tienen que poder decidir sobre sus propios destinos.

Deberíamos establecer modelos de transición post-conflicto como el modelo defendido por el g7+, un grupo de dieciocho estados frágiles. El modelo es simple: los países evalúan su propia situación, mediante las herramientas que ellos mismos desarrollan y que son apropiadas para el contexto, para formular una visión y un plan destinados a consolidar la paz y alcanzar la prosperidad.