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Un nuevo acuerdo climático es posible

COPENHAGUE – Miremos a los líderes de nuestro tiempo. Que estos son momentos difíciles se puede ver en las líneas de su rostro y en sus expresiones adustas. La responsabilidad pesa mucho cuando la economía está en crisis y la gente es despedida en grandes cantidades. Nadie asume tanto esa responsabilidad como los líderes políticos.

Día tras día, se hacen esfuerzos para encontrar un camino hacia la recuperación. Las luces están encendidas hasta bien avanzada la noche en las oficinas de gobierno de todo el mundo. ¿Acaso "esa cuestión del clima" no debería esperar a que sean tiempos mejores?

No. La demora no es una opción. El mundo ya ha esperado demasiado y la cuestión necesita una atención urgente. A medida que las consecuencias del cambio climático se vuelven más visibles, cada vez más gente empezó a darse cuenta de que cuanto más dudamos, más costoso se vuelve el problema. Cuanto más pospongamos la acción, más grande será la cuenta que le transfiramos a nuestros hijos e hijas y a nuestros nietos.

Al mismo tiempo, entendemos que cuanto antes abordemos el desafío del cambio climático, menor será el riesgo de caos y catástrofe: sequías, huracanes, aumento del nivel del mar y enormes cantidades de refugiados climáticos. Así las cosas, la política climática también es una política de seguridad. Cuanto más reduzcamos la cantidad de carbón, petróleo y gas que utilizamos, cuanto más aumentemos la independencia energética, menos riesgo correremos de entablar una lucha por la energía y los recursos. Nuevamente, eso es política de seguridad.