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Un festín financiero que se muda de lugar

LONDRES– Había un momento en el que las tablas de ligas se podían encontrar solamente en las páginas deportivas de los periódicos. Hoy, son una obsesión global.

Hay tablas de ligas de escuelas y universidades, clasificaciones de empresas por su rentabilidad o responsabilidad social empresaria, tablas de indicadores de felicidad por país y tablas que intentan calificar las marcas de consumo por valor. Existe incluso una tabla de liga de los chistes más divertidos del mundo (yo no me reí tanto).

El mundo financiero también está lleno de este tipo de rankings. Los banqueros de inversión esperan ansiosamente las tablas de ligas de fusiones y adquisiciones, aunque el vínculo entre ranking alto y rentabilidad suele ser flojo o inexistente. Las tablas de ligas de los bancos nos acompañan desde hace un tiempo y ahora tienden a basarse en la fuerza del capital y no en el volumen de activos, lo cual es un pequeño avance, aunque todavía no demasiado importante.

Hoy también existen varias tablas de ligas diferentes –que están generando una considerable angustia- que clasifican a los centros financieros en base, principalmente, a encuestas de empresas. En qué grado afectó la crisis financiera la reputación y el desempeño de los principales centros occidentales es una pregunta que cada vez se formula más en Londres, y en menor medida en Nueva York. (Algunos norteamericanos tienden a pensar que el mundo se abrirá camino hasta su puerta, no importa lo mal que lo reciban cuando llega).