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Un tribunal de derechos humanos para África

Una lección fundamental que se debe aprender tras un siglo de creación de cortes y tribunales internacionales es que, si bien la acumulación de apoyos es vital, hacer las cosas bien desde el comienzo es igual de importante.

Con poca fanfarria, el 25 de enero de 2004 marcó un hito en la historia de la protección de los derechos humanos en África: la entrada en vigencia del Protocolo para establecer una Corte africana sobre los Derechos Humanos y de los Pueblos. Después de Europa y el continente americano, África será el tercer continente que posea una corte regional para enfrentar las violaciones a los derechos humanos.

La aceptación del Protocolo el año pasado por países africanos tan influyentes como son Argelia, Sudáfrica y Libia dio un ímpetu repentino y final a la creación de la Corte y el umbral crítico de quince ratificaciones se alcanzó poco antes del Año Nuevo, cuando fue respaldado por las Islas Comoros. Pero es en países como Burundi, Costa de Marfil, Ruanda y Uganda, que han ratificado el protocolo, donde la Corte jugará un papel fundamental en la vigilancia de los abusos a los derechos humanos.

Puede hacerlo porque los veredictos de la Corte serán legalmente vinculantes y, por tanto, aplicables en las cortes nacionales. En los estados que aceptan la jurisdicción de la Corte, las personas podrán tener acceso a la Corte directamente, incluso para presentar casos contra sus propios gobiernos. Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) africanas podrán solicitar a la Corte sus opiniones en calidad de asesoría, fortaleciendo de este modo la eficacia del régimen de derechos humanos africano.