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Una lección de Historia para Koizumi

Una vez más, están surgiendo protestas en China y en Corea del Sur contra la visita anual del Primer Ministro japonés Junichiro Koizumi al santuario de Yasukuni. La insistencia de Koizumi en rendir homenaje a los caídos en la guerra enterrados en Yasukuni, donde entre los sepultados figuran criminales de la segunda guerra mundial condenados, ha estado menoscabando las relaciones con los vecinos del Japón durante años. De hecho, el Presidente chino Hu Jintao afirma continuamente que no celebrará una cumbre con un primer ministro japonés que vaya a Yasukuni, cosa que la mayoría de los chinos consideran una glorificación de las pasadas agresión y colonización japonesas.

Incluso en el Japón algunos están adoptando una postura crítica contra Koizumi. Si bien el público sigue sosteniendo una opinión negativa de los arrebatos chinos contra el Japón, una encuesta reciente indica que más del 70 por ciento de los japoneses consideran inaceptable el estado actual de las relaciones entre el Japón y China. Hay más personas que no apoyan el peregrinaje anual de Koizumi a Yasukuni y siete ex primeros ministros han pedido conjuntamente que se abstenga de hacer esas visitas.

Sin embargo, Koizumi sigue con su actitud desafiante. Además, el secretario jefe del gobierno Shinzo Abe, el más probable candidato a sucederlo, ha declarado abiertamente que seguirá visitando el santuario como primer ministro. El ministro de Asuntos Exteriores Taro Aso, otro posible sucesor de Koizumi, ha pedido que el Emperador japonés rece en Yasukuni.

De modo que parece cundir el pesimismo y el punto muerto sobre Yasukuni parece estar intensificándose, pero el pasado puede traernos algo más que problemas de esa clase. Incluso en relación con el asunto de Yasukuni hay enseñanzas positivas que extraer.