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Una educación en Ganza

GAZA – Este había de ser mi primer año en la Facultad de Medicina. En cambio, estoy atrapado aquí, en Gaza, en casa de mi padre y dentro del campamento de refugiados de Jabalia, con pocas opciones y sin salida. Después de acabar el bachillerato el año pasado, decidí estudiar Medicina. Gaza pide a gritos especialistas en huesos, pero la formación que necesito sólo se imparte en el extranjero.

Cuando conseguí ser admitido en una facultad de Medicina de Alemania, mis padres se sintieron orgullosos.  Me sentía emocionado de seguir a mi hermano mayor, que ya está estudiando allí. En febrero, las autoridades alemanas me concedieron un visado de entrada. Me apresuré a solicitar a las autoridades israelíes el permiso para viajar a Europa, pero me dijeron que sólo se permitiría la salida de pacientes que necesitaran una evacuación médica de urgencia... no de estudiantes.

Centenares de otros jóvenes atrapados en la Faja de Gaza han logrado la admisión para estudiar en el extranjero. Para muchos de nosotros ésta es nuestra única oportunidad de continuar nuestra formación. Gaza es uno de los lugares más densamente poblados de la Tierra y uno de los más pobres: un millón y medio de personas vivimos en un trozo de tierra de unos 41 kilómetros de largo y entre seis y doce kilómetros de ancho. Los hospitales locales carecen del equipo necesario para llevar a cabo importantes intervenciones, como tratamientos radiológicos para pacientes de cáncer y cirugía del corazón.

Las universidades de Gaza están atestadas y carecen de suministros. Muchos temas ni siquiera se enseñan y hay pocos programas de posgrado. Los instructores del extranjero no pueden entrar en Gaza. Sin la posibilidad de trasladarnos al extranjero, no podemos aprender.