0

¿Un nuevo comienzo para Europa en América Latina?

MILAN – Para 2050, Brasil y México estarán entre las seis principales economías del mundo, según analistas del banco de inversiones Goldman Sachs. ¿Le importa esto a la Unión Europea? ¿Será América Latina la próxima oportunidad de negocios que pierda Europa?

América Latina tiene una población de 550 millones de personas, con un ingreso promedio per capita anual de $4.000, inmensos recursos naturales y un capital humano sustancial. Representa el 8% de la producción mundial y creció en más de 5% cada uno de los últimos tres años. Aunque Estados Unidos sigue siendo el principal destino de las exportaciones de América Latina y el Caribe, Asia se está volviendo un mercado cada vez más importante de bienes basados en recursos naturales.

A lo largo de los últimos cuatro años, América Latina atrajo un promedio anual de $61 mil millones de inversión extranjera directa, 60% de la cual fue a parar a Brasil y México. En los años 90, los inversionistas privados se sintieron atraídos principalmente por los programas de privatización en la región, pero últimamente las fusiones y adquisiciones y los proyectos que parten de cero han sido el tipo más común de inversión. Como era de esperar, España es el principal inversionista europeo en la región, aunque varias operaciones españolas importantes han pasado últimamente a manos de compañías italianas, como la empresa de electricidad Endesa, adquirida por Enel, que ahora es el mayor distribuidor privado de energía de América Latina.

Mientras tanto, las empresas latinoamericanas han ido aumentando sus propias inversiones en el extranjero. En 2006 Brasil invirtió $28,2 mil millones en el extranjero, en comparación con el flujo entrante de $18,8 mil millones. De hecho, los gigantes emergentes de América Latina y Asia serán actores centrales de la inversión mundial en las próximas décadas. En 2006, el Grupo Fiat de Italia y Tata Motors de India crearon una empresa conjunta para fabricar motores y vehículos de pasajeros en India. Al año siguiente, extendieron su asociación a América Latina, invirtiendo $80 millones en la producción de una camioneta pick-up de Tata en una fábrica de Fiat en Córdoba, Argentina.