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Una cura francesa para la maldición de los recursos

NUEVA YORK –La campaña para velar por que todas las compañías dedicadas a actividades extractivas hagan públicos todos sus pagos en sus países anfitriones está cobrando impulso y Francia es la que la encabeza. El Presidente Nicolas Sarkozy es digno de aplauso por apoyar una nueva iniciativa que fomenta unas normas estrictas de transparencia para las compañías petroleras, de gas y mineras cotizadas en las bolsas de valores europeas.

Francia, que forma parte del núcleo de la Unión Europea y preside este año tanto el G-8 como el G-20, está en condiciones excepcionales para alentar semejante iniciativa reglamentadora. Con la capacidad de dirección de Francia, el 2011 ofrece una oportunidad de oro para que los más importantes mercados de capitales adopten normas claras y precisas que exijan una transparencia financiera total por parte de las empresas de la industria extractiva a las autoridades estatales.

El petróleo, el gas y la minería producen miles de millones de dólares al año para los Estados y las empresas. Además, dichas industrias desempeñan con frecuencia un papel fundamental en el desarrollo económico de los países ricos en recursos. Sin embargo, pese a su gran riqueza natural, una mayoría de los habitantes de esos países vive en la pobreza.

Los impuestos y pagos reales abonados a los Estados por las compañías mineras, petroleras y otras de la industria extractiva suelen ser un secreto muy bien guardado, pese a que la mayoría de sus gobiernos afirman utilizar los ingresos para el bien público. En realidad, en demasiados países los ciudadanos de a pie no se benefician nada de ese dinero; de hecho, tienen que cargar con los costos medioambientales y sociales que entrañan las operaciones mineras y perforadoras.