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Un trato justo para Turquía

Turquía ha recibido lo que parece un ultimátum de la Comisión de la UE: abrir sus puertos a los barcos procedentes de Chipre dentro de un mes, o arriesgarse a un congelamiento de las conversaciones sobre el ingreso como miembro de la UE que se desarrollan en la actualidad. Al mismo tiempo, el último informe de la Comisión sobre el avance de Turquía en el cumplimiento los requisitos necesarios para este fin indica que se ha reducido el ritmo de las reformas políticas, planteando dudas adicionales acerca de la posibilidad de que en el futuro forme parte de la Unión.

El mes próximo, el Consejo Europeo tratará el informe de avance elaborado por la Comisión, y en esa reunión los líderes europeos deberían hacerse las siguientes preguntas: ¿Ha tratado la UE de manera justa a Turquía en el caso de Chipre? ¿Ha sido consistente el comportamiento de la UE para apoyar las reformas políticas en Turquía? ¿Cuáles son los intereses de largo plazo de la UE con respecto a Turquía?

Si las respuestas a las primeras preguntas son "no" –como creo que lo son- la tercera se vuelve vitalmente importante.

Es cierto que Turquía ha cerrado sus puertos a los barcos procedentes del Chipre griego, y que eso es una violación de los acuerdos, pero también es verdad que la parte norte de Chipre no tiene acceso al libre comercio y otros beneficios de ser miembro de la UE.