Una Unión Arancelaria para los Balcanes

La caída de Milosevic no es la cura de las aflicciones políticas de los Balcanes; de hecho, incrementa la urgencia de resolverlas. Yugoslavia se ha desintegrado, pero la desintegración está incompleta. Fue en Yugoslavia en donde Vojislav Kostunica fue elegido presidente, pero su mandato se origina solamente del apoyo en Serbia. En Montenegro, el socio junior de Serbia en la Federación Yugoslava, la mayoría boicoteó la elección y los albaneses de Kosovo la ignoraron.

Pero fue Yugoslavia, cuyos cimientos son inestables, la que fue recientemente admitida en la Organización de las Naciones Unidas. Todavía hay una gran cantidad de problemas sin resolver: las relaciones entre Serbia y Montenegro y el estatus de Kosovo (por no mencionar Vojvodina, la provincia del norte de Serbia). Cualquier resolución, cualquier sugerencia de cambio, engendrará nuevos conflictos gracias a las polarizadas demandas de soberanía.

A pesar de lo tentador que pueda parecer resolver este rompecabezas definiendo nuevas fronteras o estableciendo nuevas entidades, este acertijo no puede desentrañarse en términos de soberanía. Esta solución tradicional sólo perpetuaría los problemas de los Balcanes. Es necesario tener un nuevo enfoque: la Unión Europea (UE) debería utilizar el prospecto de integración del Viejo Continente para promover la integración regional.

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