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Una crisis de comprensión

NEW HAVEN – Pocos economistas predijeron la crisis económica actual, y hay poco acuerdo entre ellos acerca de sus causas últimas. Así es que no es de sorprender que no estén en posición de predecir con qué rapidez ha de terminar.

Por supuesto, todos sabemos las causas aproximadas de una crisis económica: la gente no gasta porque sus ingresos han caído, sus trabajos son poco seguros, o ambos. Pero podemos retroceder un paso: los ingresos de la gente son más bajos y sus trabajos son poco seguros porque desde hace un tiempo no estaban gastando, y así sucesivamente hacia atrás, en un proceso que se retroalimenta a sí mismo.

Es un círculo vicioso, pero ¿en qué punto comenzó? ¿Por qué empeoró? A estas preguntas los economistas no han podido ofrecer respuestas claras.

El estado del conocimiento económico era igual de lamentable en la Gran Depresión que siguió al colapso de la bolsa de valores de 1929. Los economistas tampoco la pudieron predecir. En los años 20, algunos advirtieron que el mercado de valores tenía precios excesivos, pero no predijeron una depresión que duraría décadas y afectaría a toda la economía.