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Un golpe constitucional en Ucrania

La modificación de las constituciones siempre es un asunto arriesgado, pero, cuando se emprende para beneficiar a un solo hombre, resulta claramente peligroso. De hecho, cuando un presidente se ofrece a reducir los poderes de su propio cargo, podemos estar seguros de que no está tramando nada bueno.

Eso es exactamente lo que está ocurriendo en Ucrania, donde el Presidente Leonid Kuchma propone desechar nuestro sistema presidencial y substituirlo por un extraño sistema parlamentario que ha ideado. Kuchma no se ha convertido de repente a la opinión de que las democracias parlamentarias son mejores que las presidenciales. No, Kuchma quiere cambiar la Constitución de Ucrania simplemente para conservar el poder en sus manos.

Actualmente, Kuchma gobierna como un presidente todopoderoso, pero su mandato concluye el año próximo y no puede volver a presentarse, conque, en lugar de retirarse elegantemente, como hacen con toda naturalidad los presidentes, desde Bill Clinton hasta Boris Yeltsin, quiere modificar la Constitución para llegar a ser un primer ministro todopoderoso, que nunca afrontará un límite a la duración de su mandato.

Naturalmente, las constituciones no están concebidas para mantener el status quo, si éste es lamentable. Las constituciones pueden -y deben- prestarse a las reformas, cuando sean necesarias.