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Una conspiración tan inmensa

NUEVA YORK – ¿Es ésta la Era de la Teoría de la Conspiración? Existe mucha evidencia de que sugiere que estamos viviendo una especie de era dorada para la especulación, la documentación y la inferencia ciudadana que cobra forma –normalmente en Internet- y se propaga de manera viral por todo el mundo. En el proceso, se extraen teorías de la conspiración de los márgenes del discurso público, donde normalmente estaban consignadas en el pasado, y a veces se las inyecta en el corazón mismo de la política.

Yo aprendí esto por accidente. Después de escribir un libro sobre la coerción del poder ejecutivo en Estados Unidos en los años de Bush, me descubrí tropezando, en mi búsqueda de nuevos desarrollos, con conversaciones en línea que adoptan narrativas de manipulación de bambalinas.

Existen algunos temas importantes. Uno frecuente en Estados Unidos es que las elites globales están tramando –a través del Grupo Bilderberg y del Consejo sobre Relaciones Exteriores, entre otros- establecer un “Gobierno del Mundo” dominado por ellos mismos en lugar de por gobiernos nacionales. A veces, entran en juego más detalles folclóricos y los miembros de esta cábala llegan a incluir a los Iluminados, los Francmasones, los Rhodes Scholars o, como siempre, los judíos.

Los sellos de esta narrativa son familiares para cualquiera que haya estudiado la transmisión de ciertas clases de historias en tiempos de crisis. En términos literarios, esta teoría de la conspiración se asemeja estrechamente a “Los protocolos de los mayores de Sión”, al describir una elite global esotérica con un gran poder y objetivos perversos. Históricamente, tiende a existir el mismo conjunto de temas: un cambio transformador terrible y descontrolado liderado por cosmopolitas educados y urbanizados.