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Una Europa mejor y más segura

Para muchos, entre quienes me incluyo, la ampliación de la OTAN para integrar a los estados bálticos de Estonia, Letonia y Lituania (que en el pasado fueron repúblicas soviéticas), entre otros, es un sueño imposible que se ha convertido en realidad. Cuando surgió la idea por primera vez, hace 10 años, pocas personas se tomaron en serio el tema de la ampliación hacia estos estados. Hasta hace poco, la firme oposición de Rusia a la idea significó un serio obstáculo, ya que agudizó la impresión de que Rusia consideraba a sus repúblicas vecinas como una zona de interés e influencia especial.

La ampliación de la OTAN ha dejado muy claro que ningún país de la nueva Europa se puede considerar como parte de la "zona" de otro país. Esto asegura a los tres pequeños países bálticos que no se repetirá la pesadilla de la ocupación por parte de vecinos más grandes (el Reich de Hitler y la Unión Soviética de Stalin), sufrida por ellos durante medio siglo. Al poner límite a cualquier tendencia revanchista en Rusia acerca de las repúblicas bálticas, se logra que Europa sea un lugar más seguro y se ayuda a Rusia en sus esfuerzos por definirse a sí misma como un estado nacional y no un imperio.

La ampliación creará una mejor Europa también porque aumenta el territorio en que los países se encuentran comprometidos con los valores políticos de la OTAN, incluidos los derechos individuales y de las minorías. Afortunadamente Rusia ahora parece comprender el valor de este aspecto político de la ampliación de la OTAN.

Hace bien: la ampliación de la OTAN no es una "expansión" que amenace a Rusia o a otros países que se esfuerzan por llevar a la práctica reformas políticas democráticas. Por el contrario, la expansión hace desaparecer las inquietudes, sean éstas reales o imaginarias, sobre la situación de la gran población de habla rusa que hoy vive fuera de Rusia pero dentro de las fronteras de la ex Unión Soviética. Los derechos civiles de las minorías rusas en los estados bálticos y en cualquier otro lugar ahora están consagrados por la ley, gracias no en pequeña medida a las exigencias de la OTAN.