China World
Por qué los Chinos de Ultramar Dominan el Sector Exportador Chino
Yasheng Huang
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Desde el inicio de la década de 1990, China ha sido el país que ha recibido más inversión extranjera directa (IED), con excepción de Estados Unidos. De este vasto influjo de capital, los chinos de ultramar (de Hong Kong, Taiwan, Macao y el Asia sudoriental) han aportado la mayor parte. Las inversiones de Hong Kong y Macao representaron el 70% de la IED de China a inicio de los noventa; desde entonces, su participación ha bajado, pero todavía se mantiene en un 50% de la IED total.
El hecho de que China reciba tanto capital de los expatriados ha generado envidia a nivel mundial. Los funcionarios hindúes se lamentan porque sus compatriotas que viven en ultramar no cuentan con la riqueza ni se inclinan a favor de invertir en casa. Los economistas y los observadores celebran la disponibilidad de canales de capital, know-how y marketing que permitió que China se convirtiera --en un corto periodo-- en la base manufacturera y el generador de exportaciones de Asia.
La prodigiosa loa de este flujo de IED de expatriados, sin embargo, no permite ver sus fallas. Sí, las empresas que cuentan con inversión de expatriados producen muchas de las exportaciones chinas, pero con frecuencia lo hacen arrebatando el control de los negocios exportadores de las manos de los chinos nativos. Son dos los cálculos que lo demuestran. Uno es el cociente exportaciones / PIB, que pasó de 15% en 1990 a 20% en 1999, un crecimiento de 5%. El otro es la participación que las exportaciones de compañías extranjeras tienen en las exportaciones totales chinas, la cual aumentó de 15% a casi 40% durante el mismo periodo. Así, quizá las firmas extranjeras generen exportaciones para China, pero también dejan una gran rebanada del pie de las exportaciones fuera del alcance de los empresarios nativos chinos.
El control que tienen los expatriados de muchos negocios de tipo exportador refleja una falla en el sistema financiero de China. Quizá este país tenga la segunda mayor tasa de ahorros del mundo, quedándose sólo atrás de Singapur, pero estos fondos son por lo general desperdiciados en empresas paraestatales ineficientes. Estas inversiones no han logrado incrementar la competitividad de las paraestatales chinas, y han impedido que los empresarios eficientes tengan acceso a los créditos que necesitan.
Como resultado, los inversionistas chinos expatriados pueden comprar los negocios controlados por empresarios nativos por el precio más bajo, porque el dinero que traen al país es la única fuente de fondos disponible para la expansión de los negocios. La habilidad de China para atraer tanta IED dirigida a realizar exportaciones es, entonces, una advertencia de que hay algo que está muy mal con el sistema financiero.
La discriminación de los empresarios privados locales en China va más allá de las finanzas. Hasta hace poco, las empresas privadas chinas no podían exportar directamente a compradores externos y no podían retener las ganancias en moneda extranjera. Pero si se está en el negocio de la exportación, la moneda extranjera es necesaria para importar diseños o bienes intermedios. La restricción del acceso a moneda extranjera no permitió que los empresarios privados manejaran negocios de exportación independientes.
La ley China también discriminaba a los negocios locales de exportación. Los inversionistas extranjeros se quejan con frecuencia de que sus derechos de propiedad no están protegidos. Es verdad, tal vez, pero los empresarios privados chinos reciben un trato mucho peor. Desde 1982, la Constitución China contiene una cláusula para proteger los derechos de propiedad de los inversionistas extranjeros, ¡pero a los empresarios privados locales no se les ofreció la misma protección sino hasta 1999!
Supuestamente, la combinación de la barata mano de obra china y la competencia empresarial de los inversionistas chinos expatriados es un regalo divino. El problema con este punto de vista es que sugiere que los empresarios nativos chinos son de alguna forma incompetentes. Lo importante de la IED no es sólo que el dinero del exterior entra a China, sino también que resulta en negocios controlados por el exterior. Y el control externo sólo tiene sentido si trae el know-how administrativo que los empresarios locales no tienen.
¿Es esta una posible explicación de por qué los empresarios chinos ceden el control a los expatriados? Echar una mirada a lo que sucede en otros países puede ser educativo. Los empresarios hindús y turcos tienen exitosos negocios de exportación de ropa en sus países y firman contratos con compradores externos para la venta de sus productos. Los compradores externos proveen diseños y hasta materia prima, mientras que los empresarios locales los asemblan de acuerdo a las especificaciones requeridas por ellos.
A menos de que los empresarios chinos sean más incompetentes que los hindús y los turcos, y nadie está sugiriendo eso, no hay razón para que los chinos expatriados no puedan contratar a empresarios nativos para elaborar productos para exportación. La diferencia es que la IED no sólo trae una oportunidad de negocios sino también financiamiento para los empresarios chinos que no tienen ni un ápice de liquidez, mientras que un contrato sólo representa una oportunidad de negocios. A los empresarios de China les falta dinero, no talento.
De hecho, en algunos sectores los empresarios chinos deberían estar más instruídos que los expatriados. Por ejemplo, las artesanías tradicionales hechas de jade y marfil tallados. En 1995, había unas 900 compañías controladas por el exterior que producían artesanías chinas; la participación promedio de acciones externas era de 88%. Entonces, en las industrias en las que los chinos han sobresalido por miles de años, el control externo es ahora casi absoluto.
Decir que la mano de obra barata es la razón para que China reciba tanta IED dirigida a las exportaciones es el argumento menos probable. Una compañía de Hong Kong puede realizar su producción en la provincia de Guangdong y obtener los mismos beneficios por mano de obra barata que obtendría si invirtiera en China. La mano de obra barata explica por qué los chinos expatriados buscan realizar su producción en China; no explica por qué los chinos buscan tanto las inversiones de expatriados.
Conforme China se acerca a obtener la membresía en la Organización Mundial de Comercio (OMC), su aparato político y administrativo se apresura a mejorar el ambiente de inversión y los derechos de propiedad de inversionistas extranjeros. Pero, ¿por qué no velar por los intereses de los empresarios locales también? La tarea más urgente para el gobierno chino no es lograr la membresía en la OMC, sino mejorar política, regulatoria y financieramente la forma en la que se trata a los empresarios Chinos, quienes son tan talentosos, innovadores y trabajadores como los expatriados. No hay razón por la que deban ceder el control de sus negocios --con frecuencia a precios de liquidación-- a sus primos de ultramar de manera tan masiva.
Yasheng Huang es Profesor Asociado en la Harvard Business School.
Copyright Project Syndicate 2012
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