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Naomi Wolf

Una conspiración tan inmensa

Naomi Wolf

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2008-10-30

NUEVA YORK – ¿Es ésta la Era de la Teoría de la Conspiración? Existe mucha evidencia de que sugiere que estamos viviendo una especie de era dorada para la especulación, la documentación y la inferencia ciudadana que cobra forma –normalmente en Internet- y se propaga de manera viral por todo el mundo. En el proceso, se extraen teorías de la conspiración de los márgenes del discurso público, donde normalmente estaban consignadas en el pasado, y a veces se las inyecta en el corazón mismo de la política.

Yo aprendí esto por accidente. Después de escribir un libro sobre la coerción del poder ejecutivo en Estados Unidos en los años de Bush, me descubrí tropezando, en mi búsqueda de nuevos desarrollos, con conversaciones en línea que adoptan narrativas de manipulación de bambalinas.

Existen algunos temas importantes. Uno frecuente en Estados Unidos es que las elites globales están tramando –a través del Grupo Bilderberg y del Consejo sobre Relaciones Exteriores, entre otros- establecer un “Gobierno del Mundo” dominado por ellos mismos en lugar de por gobiernos nacionales. A veces, entran en juego más detalles folclóricos y los miembros de esta cábala llegan a incluir a los Iluminados, los Francmasones, los Rhodes Scholars o, como siempre, los judíos.

Los sellos de esta narrativa son familiares para cualquiera que haya estudiado la transmisión de ciertas clases de historias en tiempos de crisis. En términos literarios, esta teoría de la conspiración se asemeja estrechamente a “Los protocolos de los mayores de Sión”, al describir una elite global esotérica con un gran poder y objetivos perversos. Históricamente, tiende a existir el mismo conjunto de temas: un cambio transformador terrible y descontrolado liderado por cosmopolitas educados y urbanizados.

Los estudiosos de la Alemania de Weimar saben que las desarticulaciones y los traumas repentinos –urbanización rápida, alteración de los vínculos familiares y sociales tradicionales, relajación de las restricciones sexuales y colapso económico- motivaron a muchos alemanes a volverse receptivos a teorías simplistas que parecían dar respuesta a su confusión y ofrecer un significado más amplio para su sufrimiento.

De la misma manera, el “Movimiento de la Verdad del 11/9” asegura que el ataque de Al Qaeda a las Torres Gemelas fue un “trabajo de adentro”. En el mundo musulmán, existe una teoría generalizada de la conspiración según la cual los israelíes estaban detrás de esos atentados, y que todos los judíos que trabajaban en los edificios ese día se quedaron en su casa.

Por lo general, las teorías de la conspiración salen a la superficie en aquellos lugares donde la gente no tiene un buen nivel de educación y falta una prensa independiente rigurosa. ¿Entonces por qué estas teorías hoy en día ganan adherentes en Estados Unidos y otras democracias adineradas?

La explosión actual de teorías de la conspiración se ha visto alimentada por las mismas condiciones que provocaron su aceptación en el pasado: un rápido cambio social y una profunda incertidumbre económica. Un "enemigo" claramente identificado con un "plan" inconfundible es psicológicamente más reconfortante que la evolución caótica de las normas sociales y las acciones -o anomalías- de un capitalismo irrestricto. Y, si bien las teorías de la conspiración suelen ser claramente irracionales, las cuestiones que abordan muchas veces son saludables, aún si las respuestas frecuentemente no tienen asidero o simplemente son erróneas.

En la búsqueda de respuestas, estos ciudadanos reaccionan de manera racional ante realidades irracionales. Muchos ciudadanos creen, y con razón, que sus medios de comunicación no investigan y documentan los abusos. Los diarios en la mayoría de los países avanzados están en problemas o se están replegando, y la información investigativa suele ser lo primero que recortan. La concentración de la propiedad y el control de los medios alimenta aún más la desconfianza popular, lo que monta la escena para que la investigación ciudadana ocupe el vacío.

De la misma manera, en una época en la que los cabilderos corporativos tienen mano libre a la hora de darle forma -si no redactar- las políticas públicas, mucha gente cree, nuevamente con razón, que sus funcionarios electos ya no los representan. De ahí su impulso por creer en fuerzas ocultas.

Finalmente, hasta la gente racional se ha vuelto más receptiva a ciertas teorías de la conspiración porque, en los últimos ocho años, en rigor de verdad hemos visto algunas conspiraciones sofisticadas. La administración Bush conspiró para llevar a los norteamericanos y a otros a una guerra ilegal, apelando, para ello, a evidencia fabricada. ¿Ha de sorprender, entonces, que tanta gente racional intente encontrar sentido en una realidad política que en verdad se ha vuelto inusualmente opaca? Cuando hasta los comisionados del 11/9 renuncian a sus propias conclusiones (porque se basaban en evidencia obtenida a través de la tortura), ¿sorprende acaso que muchos quieran una segunda investigación?

Con frecuencia suficiente, son los ciudadanos que escarban en los márgenes del discurso -persiguiendo este tipo de teorías- los que informan sobre noticias que los medios tradicionales ignoran. Por ejemplo, hizo falta que un "teórico de la conspiración", Alex Jones, presentara documentación de tecnologías de microondas para que las fuerzas policiales las utilizaran con los ciudadanos norteamericanos. The New Yorker confirmó la teoría mucho después -sin darle crédito a la fuente original.

La tendencia de los medios tradicionales de evitar chequear o reportar lo que en realidad es noticioso en las teorías de la conspiración en Internet en parte refleja un sesgo de clase. Las teorías de la conspiración son consideradas vulgares y se las asocia con gente de poca cultura. De manera que hasta las cuestiones válidas y críticas o los datos bien documentados desenterrados por investigadores ciudadanos tienden a ser considerados como radioactivos por los periodistas formales altamente educados.

El problema real con estas teorías frenéticas de la conspiración es que deja a los ciudadanos emocionalmente agitados pero sin un cuerpo sólido de evidencia en el que basar su visión mundial, y sin direcciones constructivas hacia donde hacer virar sus emociones. Esta es la razón por la cual muchos hilos de discusión pasan de la especulación ciudadana potencialmente interesante al discurso de odio y la paranoia. En un contexto febril, sin una buena validación editorial o herramientas para investigar las fuentes, los ciudadanos pueden ser devorados y fustigados por demagogos, como pudimos ver en las últimas semanas en los mitines de Sarah Palin después de que teorías de Internet pintaron a Barack Obama como un terrorista o en connivencia con terroristas.

Necesitamos cambiar el flujo de la información en la era de Internet. Los ciudadanos deberían poder más fácilmente obtener información, armar historias y enviar encabezados a los periodistas de investigación de los medios tradicionales. Deberían organizar nuevas entidades online en las que se pague un honorario por reportajes investigativos directos, sin presiones corporativas mediante. Y los investigadores ciudadanos deberían ser capacitados en periodismo básico: encontrar buenos datos, confirmar historias con dos fuentes independientes, utilizar citas de manera responsable y evitar el anonimato -es decir, estar dispuestos a estampar su nombre, como hacen los periodistas convencionales.

Así es como los ciudadanos pueden ser tomados -y ellos mismos tomarse- seriamente como documentadores e investigadores de nuestra situación común. En un tiempo de mentiras oficiales, la energía investigadora saludable debería arrojar luz, no sólo generar calor.

La reimpresión de material de este sitio Web sin el consentimiento por escrito de Project Syndicate es una violación de las leyes internacionales de derechos de autor. Para obtener autorización, póngase en contacto con distribution@project-syndicate.org.
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good1 12:08 09 Nov 08

About free flow of info. on the internet, Ms Wolf believe that some of those info. "conspiracy theory" causes/promotes following results:

"In seeking answers, these citizens are reacting rationally to irrational realities."

"The real problem with this frantic conspiracy theorizing is that it leaves citizens emotionally agitated but without a solid ground of evidence upon which to base their worldview, and without constructive directions in which to turn their emotions."

This is just two quotes that Ms Wolf presented and claim to be the problems of existing free flow of info. on the internet.

She further suggested:

"We need to change the flow of information in the Internet age. Citizens should be able more easily to leak information, pitch stories, and send leads to mainstream investigative reporters. They should organize new online entities in which they pay a fee for direct investigative reporting, unmediated by corporate pressures. And citizen investigators should be trained in basic journalism: finding good data, confirming stories with two independent sources, using quotes responsibly, and eschewing anonymity – that is, standing by their own bylines, as conventional reporters do."

I am rather confused.

Is Ms Wolf for the absolute free flow or is she against the control of info.?

Is the free flow objectionable because the result can be not what Ms Wolf expected ?

To clarify her stand on the "absolute free flow of info. on the internet"

I will like to pose the following questions to Ms Wolf:

1)Why is Ms Wolf repeatedly using the Weimar(Nazi) Republic as an example to all her proves of things she think is going wrong?

2)Does continual free flow of all Info. presently available in the USA ever existed during the Weimar Republic?

3)Does all info. need to be editorialized ( controlled ) ?

4)How does Ms Wolf think the 'control' of info. during initial phase of Weimar Republic started?

5)Does Ms Wolf believe that an average American is in danger of being brain washed/confused/turned off by preponderance of conflicting ideas?

6)Is Ms Wolf suggesting that people "should be trained in basic journalism: finding good data, confirming stories with two independent sources, using quotes responsibly, and eschewing anonymity – that is, standing by their own bylines, as conventional reporters do" before being able to comment?

7)Does Ms Wolf ever used the quote "from a reliable source --- be named"?

8)Does Ms Wolf ever find any info. that does subscribe to her belief objectionable?

9)Has Ms Wolf ever been wrong about some ideas she put forth?

10)Has she offer recantation/apology for those ideas?

If Ms Wolf will answer theses questions honestly to herself than Ms Wolf will realize that she is as close to being a 'zealot' that she suggest this free flow of info. is doing to some Americans.

Welcome to the real world Ms Wolf.


bkhudenko 12:12 11 Nov 08

There are no conspiracsies! Ms. Wolf! Your good-man Mr. Paulson is giving out almost a trillion dollars taken from "We the People" without asking "We the People", the money to be used for multi-billion dollar pots of bonuses to his, Mr. Paulson's, Wall-Street-buddies-in-robbery-of-"We the People". Those buddies, the utter business failures, are sacredly entitled for the funds to maintain their chosen life style. Everyone in the governmental command, all devote Capitalists, are feeding the business failure Top Financial Managers with the free lunch. You teach us = "We the People", with aplomb, that "We the People" should not dare even think to verbally object to the gross conspiracy on the Internet. Naomi, dear and sweet, are you a well paid agent of The Paulsons-the-swindlers?



AUTHOR INFO

Naomi Wolf    Naomi Wolf
Naomi Wolf is a political activist and social critic whose most recent book is Give Me Liberty: A Handbook for American Revolutionaries.