Hacia una “Europa de resultados”
Wilfried Martens
BRUSELAS – El tsunami que ha golpeado a los mercados financieros es una catástrofe global. No obstante, si se maneja de manera adecuada, la crisis podría mejorar la estima de la Unión Europea y sus instituciones.
El problema de legitimidad de la UE tiene dos aspectos distintos: la apatía, que ha conducido a una baja participación en las elecciones parlamentarias europeas, y el euroescepticismo abierto. El problema de la participación electoral refleja en parte la frustración sobre el estado actual de la UE y también la impresión de la gente de que independientemente de por quién voten es poca la influencia que tienen.
Por el otro lado, el euroescepticismo y la amenaza que se cierne del populismo antieuropeo se relacionan directamente con la idea de que la UE no sólo no es capaz de ofrecer una solución a la crisis, sino que de hecho es parte del problema. Así pues, aunque la UE representa nuestra mayor esperanza de asegurar que Europa sea competitiva a nivel internacional en el ambiente cada vez más difícil de hoy, se le culpa de la globalización.
Muchas personas confunden estos dos aspectos del problema de legitimidad de la UE y creen que de algún modo se puede aumentar la participación en las elecciones explicando lo benéfica e importante que es la UE, pero en la mayoría de los casos eso no es posible.
A primera vista, la solución más sencilla al problema de la baja participación es dar más poder al Parlamento Europeo. Pero si esta fuera la solución, entonces no tendríamos la disminución constante que se ha dado en la participación desde el punto máximo del 63% que alcanzó en las primeras elecciones para el Parlamento Europeo en 1979. Después de todo, desde entonces la influencia y los poderes de toma de decisiones conjuntas del Parlamento han aumentado constantemente.
El problema es que las elecciones del Parlamento deben “tratarse” de algo para que los electores se interesen, lo que significa que deben implicar opciones reales. Y las opciones reales exigen campañas electorales en toda Europa por todos los partidos. Esto también implicaría hacer que la elección del Presidente de la Comisión europea dependiera del resultado de las elecciones del Parlamento.
Pero de hecho, esas dos condiciones ya se cumplieron; en 2004, el Primer Ministro portugués, José Manuel Durao Barroso, fue nombrado Presidente de la Comisión porque procedía de la organización política que obtuvo los mejores resultados en las elecciones, el Partido Popular Europeo. Y en las elecciones de este año hubo una mayor presencia de las organizaciones de partidos a nivel europeo que nunca.
Más bien, yo creo que la forma más importante de reavivar el interés de los electores en las elecciones europeas será abrir al voto la elección del Presidente de la Comisión y crear un verdadero debate a nivel europeo durante la próxima campaña electoral.
El problema del euroescepticismo sólo podrá abordarse si la Unión misma empieza a tener un mejor desempeño y si esto se percibe así. Por eso, tras el fracaso de los referenda de hace cuatro años en Francia y los Países Bajos sobre el tratado constitucional, la Comisión intentó resaltar la idea de una “Europa de resultados”, que buscaría convencer a los ciudadanos de su importancia mediante logros concretos.
Dada la gravedad de la crisis económica, ha llegado el momento de que la UE demuestre sus puntos fuertes cada vez que pueda. El objetivo debe ser no sólo atraer a los europeos que se han vuelto escépticos sino convencerlos de que la Unión es indispensable para encarar los desafíos a que se enfrentan.
Los ciudadanos europeos entienden que los Estados-nación relativamente pequeños que forman la UE ya no pueden hacer frente a estos enormes retos por sí solos. En Irlanda, la crisis financiera del otoño pasado provocó un cambio en la opinión pública respecto a la UE, e incluso en Islandia, a pesar de que está en la periferia de nuestro continente, la membresía en la UE y la adopción del euro se han convertido en prioridades. Los países europeos se han interconectado tanto que las medidas nacionales en temas como la regulación del mercado financiero no pueden tener éxito.
Un mundo cambiante en el que las potencias nuevas como China y la India desempeñan un papel cada vez más importante no esperará a que Europa se decida. La UE debe mostrar liderazgo mediante sus esfuerzos para solucionar los problemas actuales del mundo.
En lo que se refiere al Partido Popular Europeo, para nosotros la economía no es un fin en sí mismo, sino algo que debe estar al servicio del pueblo. La causa de la crisis económica fue la miopía y la falta de control en el sistema financiero global. Ahora debemos redefinir el papel de los reguladores en los mercados financieros y en toda la economía, porque no podemos permitir que el sector financiero se quede con las ganancias y deje que los contribuyentes asuman las pérdidas.
Eso no significa que estemos proponiendo un desplazamiento al socialismo; queremos una regulación mejor y más inteligente, no una regulación por la regulación misma. Consideramos que hay cinco elementos clave para la recuperación:
- La creación de empleos nuevos debe ser una prioridad central, junto con reformas e inversiones en la educación y capacitación a lo largo de toda la vida que son necesarias a fin de crear oportunidades para todos.
- Debe evitarse una depresión económica prolongada y los gobiernos europeos deben seguir mejorando la coordinación de las políticas fiscales y monetarias.
- Debe reconstruirse la arquitectura financiera internacional. Las regulaciones europeas no son suficientes para un sistema financiero global sano.
- La recesión es una oportunidad para aumentar las inversiones en tecnologías verdes a fin de que Europa sea menos dependiente de los combustibles fósiles.
- Debe evitarse el proteccionismo dentro y fuera de Europa. El mercado interno de Europa ha sido un éxito que indiscutiblemente ha creado crecimiento y empleos.
Es posible lograr una “Europa de resultados”. No obstante, sólo podrá fortalecer la legitimidad de la UE si las recomendaciones como éstas y los éxitos que resulten de aplicarlas se comunican al público de manera clara y eficiente.
Wilfried Martens es presidente del Partido Popular Europeo y fue Primer Ministro de Bélgica.
Copyright: Project Syndicate, 2009.
www.project-syndicate.org
Traducción de Kena Nequiz
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