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Falta un discurso europeo

MADRID – El final de cualquier año insta, invariablemente, a hacer balance y 2012 ha sido, sin duda, un año pródigo en eventos: los dramáticos acontecimientos en Oriente Medio, el cambio de liderazgo en China, y la sombra del precipicio fiscal americano. Acontecimientos todos ellos de gran transcendencia aunque no siempre acaparen el interés popular. Esta observación es aplicable especialmente  al doloroso e insoportablemente prolongado –aún en curso- proceso para salvar el euro.

La supervivencia del euro en 2012 - aunque sólo sea por los pelos- desconcierta a los escépticos que pronosticaban la salida de Grecia de la eurozona y el colapso de la moneda única para finales del verano. En realidad, la percepción del futuro de la Unión Europea sigue dominada por la incertidumbre, debido principalmente a una falta de coincidencia entre retórica y realidad.