Friday, September 19, 2014
4

El siguiente paso: un acuerdo transatlántico de libre comercio

MADRID – De acuerdo con el informe Global Trends 2030 del Consejo Nacional de Inteligencia de EEUU, de continuar las actuales tendencias, Asia puede sobrepasar a América del Norte y a Europa en poder global en no mucho tiempo. Tendrá más Producto Interior Bruto, más población, más gasto militar y más inversión en tecnología. En este contexto geopolítico, Europa y Estados Unidos se necesitan mutuamente y la cooperación entre ambos lados del Atlántico es clave.

Esa parece ser la apuesta que lanzó Hillary Clinton en el oportuno discurso que ofreció en la Brookings Institution sobre las relaciones de Estados Unidos con Europa. Consciente del trasvase de poder mundial y gracias a las nuevas perspectivas que ofrece la posible autosuficiencia energética, consecuencia de la explotación de hidrocarburos no convencionales; EEUU trata de adaptar su política exterior al nuevo orden multipolar y global. Aunque su prioridad estratégica es ahora Asia, los europeos siguen siendo los socios con los que más valores comparten los americanos en el mundo.

Clinton señaló que la reorientación estratégica hacia el Pacífico no significa dejar a Europa atrás. Todo lo contrario, dijo: “quiero ser clara, nuestra reorientación hacia Asia no es una retirada de Europa”. Clinton espera que Europa siga a EEUU en su camino hacia Asia, de manera que no solo se vea como un mercado sino como un foco de acción estratégica común.

Para asegurar el rol mundial del viejo y el nuevo continente, la cooperación entre Estados Unidos y Europa es hoy más crucial que nunca. Por eso, es el momento de lanzar un acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea. Hillary Clinton ya dio alguna pista en este sentido. Mencionó que se está contemplando la posibilidad de negociar un acuerdo completo que incremente el comercio y estimule el crecimiento a ambas orillas del Atlántico. Incluso David Ignatius se atrevió a darle nombre en un reciente artículo en The Washington Post: TAFTA (Trans-Atlantic Free Trade Agreement). Edward Luce, por su parte, apuesta por Transatlantic Partnership en Financial Times.

Estados Unidos y la Unión Europea mantienen la mayor relación comercial del mundo. La inversión de Estados Unidos en Europa es tres veces más alta que la de cifra que mantiene en Asia. La inversión europea en Estados Unidos es ocho veces la inversión europea en China e India juntas. La relación comercial entre ambos lados del Atlántico es clave para ambas economías y para la creación de puestos de trabajo. Se estima, de hecho, que un tercio de todo el comercio bilateral Estados Unidos-Unión Europea son transferencias internas de las propias compañías con presencia a ambos lados. Todos estos datos dan buena cuenta de la enorme importancia que tiene la relación comercial entre los dos gigantes. Dos gigantes que, recordemos, representan las dos mayores economías del mundo (si tomamos a la UE en su conjunto) y suelen figurar, uno u otro, como mayores socios comerciales de los grandes Estados del mundo.

Aunque los aranceles sobre bienes manufacturados comercializados ya son bajos (como media, se mantienen por debajo del 3%), un Acuerdo de Libre Comercio sería enormemente beneficioso como promotor del comercio, del crecimiento económico y, por tanto, como generador de puestos de trabajo. Crear unas reglas comunes de juego podría suponer millones de euros de ahorro. Dicho Acuerdo podría incluir el comercio de bienes, servicios, inversiones y agricultura; y exigiría aumentar la compatibilidad de las regulaciones y estándares en las legislaciones europeas y americanas.

Este acuerdo, además, no solo afectaría a los dos gigantes económicos: tanto Estados Unidos como la Unión Europea tienen ya firmados varios Tratados de Libre Comercio con diferentes países de América Latina. Se crearía de esta manera una enorme extensión geográfica de libre comercio que favorecería la triangulación y la capacidad de respuesta frente a la crisis económica.

Los acuerdos regionales de libre comercio están cobrando un nuevo impulso. Un ejemplo significativo es el Trans-Pacific Partnership (TPP), un acuerdo de libre comercio liderado por Estados Unidos que se está llamado a ser un auténtico game-changer en el Pacífico. 2013 parece el año en el que se avanzará decididamente hacia la firma, prevista en 2015. Los posibles firmantes serían Estados Unidos, Australia, Malasia, Vietnam, Singapur, Nueva Zelanda, Chile, Perú, Brunei, Canadá, México y quizá Japón y Corea del Sur. El resultado será la liberalización del comercio en un área que produce el 40% del PIB mundial. ¿No es momento también de plantear lo mismo para Europa?

El Viejo Continente, que ahora afronta una oleada de populismo y euroescepticismo, podría apostar de esta manera por más cooperación y coordinación a través de la Comisión Europea en un asunto tan concreto, tangible y beneficioso como es el comercio. Ha funcionado antes para cohesionar Europa y puede volverlo a hacer. El bien más preciado hoy es la confianza, y el mero hecho de lanzar las negociaciones significa generar confianza interna y externa.

La salida de la crisis no debe entenderse como una vuelta al proteccionismo. Todo lo contrario. La firma de este Tratado de Libre Comercio se sitúa en el marco de la apuesta decidida por el multilateralismo y la apertura comercial. En este sentido es importante recalcar la labor de la Organización Mundial de Comercio, el mejor foro multilateral que tenemos para resolver las disputas comerciales. La firma del Tratado que aquí se propone sería la prueba fehaciente que podría convencer a otros de los beneficios que conlleva la apertura comercial.

La única manera de lograrlo es un compromiso claro de los líderes políticos a ambos lados de Atlántico. Requiere también involucrar al sector privado, fundamental para sostener el crecimiento económico que tanto necesitamos. Pero no esperemos más. Contra el anunciado declive relativo de Occidente apostemos por más unión, más cooperación y más prosperidad. Y eso pasa hoy por un acuerdo transatlántico de libre comercio.

Hide Comments Hide Comments Read Comments (4)

Please login or register to post a comment

  1. CommentedOle C G Olesen

    Mr Solana : The question for EUROPE is :

    WHERE are the LONG TERM NATURAL GEOPOLITICAL INTERESTS of EUROPE ?

    Over a huge Ocean in a country which follows the Doctrine of Brezhinsky ? And which Nation has embezzled TRILLIONS from EUROPE ...over time ? A Nation currently despised by huge world populations for its brutal Imperialistic Adventures across the Globe ?

    Or in Nations with whom we share LANDMASS and CULTURE and who are the fastest growing regions of the World .. who have NOT stolen our CAPITALS ? And who population wise and resource wise have far more to offer ?

    One should not decline TRUE OFFERS of Cooperation based on respect and reciprocity .... but in the current situation it remains to be demonstrated in the PRACTICAL REAL WORLD that such are the Intentions ... and not a REPEAT of the Delusions in place since the End of the Second World War .

    For example :

    let us wittness the immidiate repatriation of German Gold Holdings from the USA to Safe depots in Germany !

    let us wittness an end to the Obstruction of peacefull European Exploration of Space

    let us wittness that the USA shares its dominance over the Internet with other nations

    let us wittness the end to Bullying behaviour against European Airspace Industries

    let us wittness an end to totalitarian attempts of control of populations and violation of human rights embedded in a variety of trade and other agreements

    let us wittness an end to the secretive undermining of the EURO and and end to the Destabilisastion efforts of individual European Nations

    Let us see all THAT ..and much more ... BEFORE EUROPE commits to anything !

    I doubt it will be forthcoming !

  2. CommentedCristina Martello

    On a concrete level, when could this insightful and justified proposition could be implemented? I live in Italy and if one more Italian firm were to (predictably) close, and this time due to the proposed agreement rather than the crisis, the uproar would be politically unsustainable, the opposition fierce, and the anti-European sentiments reinforced. Once again an important long term solutions would be impossible to achieve and would be opposed by local interests, lobbies and short term myopia.

  3. CommentedCristina Martello

    Looking at just the shorter term static effects of such regional agreement, would the positive trade-creation effect offset the negative trade diversion effect? Europe and the US are not exactly the lowest cost producing countries which can imply a bigger loss of overall welfare caused by such an agreement. Yet, Europe and the US are, as the article details, the world largest economies and each other largest trading partners and that should imply larger overall welfare gains.

  4. CommentedAndré Rebentisch

    The recent views of Mme Clinton still have to rectify the new situation. Of course the European Union aims to get the United States in compliance with their joint rules and standards while transatlantic trade talks usually are still driven by old appeasement policy paradigms of the European Commission, eager to be recognised as a player by the US counterparts. What would Europeans gain from it and how to revive the Atlantic community? Her Brooking speech sent quite a different message to me,
    http://rebentisch.blogactiv.eu/2012/12/03/hillary-clintons-views-on-the-transatlantic-alliance/
    and the designation of John Kerry indicates a strategic reorientation.

Featured