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Por qué publiqué los Documentos de Tiananmen*

La propensión del liderazgo chino al secreto es proverbial. No obstante, el velo que existe sobre la manera en que ese partido omnipotente toma sus decisiones importantes se está levantando un poco porque este mes se publica un volumen de materiales únicos sobre lo que pasó tras bambalinas con referencia a la masacre de Tiananmen de 1989.

Los materiales contenidos en el libro, que yo saqué de China y decidí hacer del conocimiento público, consisten de cientos de documentos, incluyendo minutas y transcripciones de las juntas en las que los líderes más importantes de la República Popular deliberaron sobre la manera de manejar las manifestaciones de Tiananmen; discursos clave; notas sobre conversaciones telefónicas cruciales entre los líderes; informes clasificados de los órganos de seguridad; e informes de la policía y militares. En conjunto, estos documentos ofrecen una visión singular sobre el modus operandi de los líderes chinos.

Como testigo y participante de los sucesos de Tiananmen, y como alguien que tuvo aceso a los archivos históricos, sentí que era mi obligación publicar este registro de las decisiones que estuvieron en el fondo de lo que sucedió. La verdad sobre lo que ocurrió en 1989 estuvo guardada en los archivos secretos del Partido en Beijing durante más de una década. Yo decidí involucrarme en este riesgoso proyecto porque creo que quienes quieran apoyar a China deben hacer una profunda reflexión sobre las lecciones de Tiananmen. A pesar de los cambios que se han dado desde 1989, China debe no sólo revertir el veredicto sobre el movimiento del 4 de junio como “una rebelión contra-revolucionaria”, sino también reiniciar el estancado proceso de reforma política y democratización. Creo que estos documentos ayudaran a obtener esas metas elusivas.

Aunque la masacre del 4 de junio de 1989 en la Plaza de Tiananmen sucedió hace más de diez años, su recuerdo permanece en la memoria de la gente. La historia de China parece haberse detenido en ese momento. Demasiadas preguntas sobre esos acontecimientos siguen sin contestación. El primer paso para lograr una re-evaluación precisa, completa y objetiva de lo que sucedió debe contemplar, como afirmó Deng Xiaoping, una “búsqueda de la verdad en los hechos”. Sólo entonces podremos rescatar la verdadera cara de la historia.

Creo que las siguientes cuatro lecciones deberían de guiar a quienes trabajan por el cambio en China y fueron las que motivaron mis acciones en este caso.

Primera, aún cuando el régimen comunista chino se ha vuelto completamente corrupto, se ha fortalecido a través del crecimiento económico y del mejoramiento en la calidad de la vida del pueblo. Estos logros le han permitido intensificar su penetración organizacional en casi todos los rincones de la sociedad. No hay fuerza política alguna que pueda enfrentársele. La gente a la que no le gusta lo que el Partido hace debe darse cuenta de que no tiene a quién recurrir; sólo puede confiar en sí misma. Aunque el fin del comunismo en China pueda parecer una conclusión inevitable, la caida del Partido Comunista Chino no será obra de fuerzas externas sino únicamente de sus propios miembros.

Segunda, dado el control que el Partido Comunista ejerce en todos los niveles de poder, la construcción de la democracia en China depende de las fuerzas que tienen raíces dentro del país. Aquéllos que han trabajado en el exterior en favor de la democracia, la libertad y el imperio de la ley y que han buscado el apoyo de la comunidad internacional han realizado tareas necesarias. Pero las soluciones reales a los problemas de China deben buscarse en casa.

Tercera, el cambio desde el interior es posible porque en estos momentos el Partido Comunista Chino se parece al Partido Comunista de la Unión Soviética de fines de los ochenta. Lo que al exterior parece una estructura sólida, se puede romper en mil pedazos de la noche a la mañana. Hace mucho que el Partido Comunista Chino dejó de ser un partido comunista tradicional. Ahora es una mezcla de facciones con metas distintas e ideologías encontradas. Las diferencias entre los radicales y los conservadores dentro del Partido son ya más profundas que las que existen con su rival histórico, el Kuomintang.

La fuerza más importante para impulsar los cambios políticos es la facción pro-democracia dentro del Partido. Así, es probable que lo que sustituya al Partido Comunista Chino sea una fuerza nueva emanada del propio Partido, un grupo que lamente los errores del sistema comunista, un grupo comprometido con el establecimiento de una democracia sana. Ese grupo se unirá a las fuerzas democratizadoras tanto al interior como en el extranjero, con el fin de establecer un verdadero sistema democrático.

Cuarta, revertir el veredicto sobre el 4 de junio es una inevitabilidad histórica, así como el deseo de la mayoría del pueblo chino. El 4 de junio está en el espíritu de cada patriota chino; casi todos los chinos saben que la re-evaluación oficial es simplemente cuestión de tiempo. De hecho, desde que se dieron los suceso, el liderazgo del Partido ha estado dividido. Hoy en día, muchos de los responsables de la decisión de reprimir –Deng Xiaoping y otros de los miembros más viejos—ya han muerto. Así, los llamados a revertir el veredicto están aumentando, tanto al interior como al exterior del partido. Con el tiempo, estos llamados pasarán a formar parte de la corriente principal y las fuerzas liberales del Partido sin duda responderán aprovechando la oportunidad histórica no sólo de revertir el veredicto sino de avanzar hacia la eliminación del sistema comunista.

A la democracia china todavía le espera un camino largo y difícil. Entre otras cosas, necesita a la clase de activistas altamente educados que perdió cuando muchos jóvenes salieron de China para estudiar y labrarse una vida mejor en otras partes. Aún si hay riesgos y si se necesita un alto grado de sacrificio personal, esos jóvenes deben regresar para unirse a quienes buscan el cambio en China, incluyendo a los que están dentro del Partido Comunista. Como dijo Lu Xun, “Un verdadero guerrero se atreve a mirar a la cara a la tristeza que hay en la vida y a ver la sangre que cae ahí.”

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