0

¿Adónde va Corea del Norte?

SEÚL – De acuerdo con la televisión estatal norcoreana, el infarto que provocó la muerte de Kim Jong-il el 17 de diciembre fue debido a “un intenso estrés físico y mental desencadenado por trabajar excesivamente.” Al conocer ese informe inmediatamente me surgió una interrogante: si aceptamos el diagnóstico que ha dado a conocer el régimen, ¿por qué necesitaba Kim trabajar tan arduamente a pesar de su delicado estado de salud? En cierto sentido, su muerte repentina parece simbolizar el desamparo de un dirigente desesperado que tenía ante sí desafíos abrumadores.

Visto así, lo que es más importante preguntarse es si el hijo inexperto de Kim, el “gran sucesor”, Kim Jong-un, de veintitantos años, podrá consolidar el poder y de alguna manera sacar al país de sus fuertes males. Hasta ahora, la sucesión en Pyongyang parece desarrollarse sin complicaciones. No obstante, a pesar de las apariencias, pocos regímenes totalitarios, excepto los de Hitler, Stalin y Mao, han logrado mantener un círculo inmediato de poder monolítico. Es improbable que Corea del Norte sea la excepción a la regla.