The World in Words
La lucha de Europa contra el terrorismo
Gijs de Vries
Este mismo mes hace tres años, el terrorismo internacional dio un golpe en Europa. En ataques simultáneos con bombas en trenes en Madrid, los terroristas islamistas mataron a 191 personas e hirieron a más de 2.000. El mes pasado, los sospechosos fueron juzgados en un tribunal español.
Los extremistas violentos que dicen actuar en nombre del Islam perpetraron ataques en muchos países en todo el mundo, antes y después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Pero los ataques en Madrid –y en Londres en julio de 2005- demostraron que Europa es uno de sus principales blancos, lo que lleva a los gobiernos europeos a responder reforzando sus defensas, incluso a nivel de la Unión Europea.
En los últimos tres años, se fortalecieron los niveles de seguridad en los puertos y aeropuertos europeos, se empezaron a utilizar pasaportes biométricos y la financiación terrorista pasó a estar en la mira. Más de 2.000 sospechosos de terrorismo y otras formas delictivas importantes fueron arrestados y extraditados sobre la base de una Orden de Detención Europea.
De la misma manera, los servicios de seguridad e inteligencia europeos aunaron recursos en un centro común para el análisis de las amenazas, con sede en Bruselas. A través de Europol y Eurojust, las fuerzas policiales y las autoridades judiciales europeas intensificaron la cooperación, y los ministros en breve les brindarían acceso a bases de datos nacionales de ADN y huellas digitales a las agencias encargadas del orden público en otros países de la UE. Por primera vez, la investigación vinculada a la seguridad ocupa un lugar preponderante en el presupuesto de la UE, con 1.400 millones de euros destinados a este fin. La policía y las agencias de seguridad europeas impidieron muchos atentados terroristas.
Sin embargo, mientras que se fortalecieron considerablemente las defensas de Europa, la amenaza del terrorismo no disminuyó. El riesgo de nuevos atentados en Europa y en todo el mundo es serio y lo seguirá siendo en el futuro inmediato. Para hacer frente a esta amenaza global, debe mejorarse la cooperación internacional. En particular, musulmanes y no musulmanes necesitan combinar sus esfuerzos para defender la santidad de la vida humana.
En primer lugar, el mundo debe trabajar en base a patrones comunes. Muchos países todavía necesitan mejorar sus defensas e implementar los 16 instrumentos de contraterrorismo establecidos por las Naciones Unidas, entre ellos la convención contra la financiación terrorista. Asimismo, reducir el riesgo de que los terroristas obtengan armas de destrucción masiva requiere de una mayor cooperación internacional.
Con este fin, la UE está colaborando estrechamente con sus socios, desde Marruecos e Indonesia hasta Arabia Saudita y otros Estados del Golfo. La UE extenderá su apoyo al Centro para el contraterrorismo de la Unión Africana en Algiers. También se fortaleció la cooperación con India, Pakistán y Rusia, y la Unión seguirá trabajando mancomunadamente con Estados Unidos, Japón y Australia.
En segundo lugar, es necesario seguir trabajando para resolver los conflictos internacionales que los terroristas intentan explotar. Afganistán sigue siendo un Estado esencial en la lucha contra el terrorismo. No se debe permitir que los talibanes vuelvan a bombardear Afganistán en el futuro. La UE aumentará su ayuda, principalmente en materia de apoyo a la policía afgana.
De la misma manera, los esfuerzos para llevar la paz a Oriente medio siguen siendo esenciales. Si bien el progreso en el camino hacia la paz entre Israel y los palestinos en sí mismo no detendrá el terrorismo, le asestaría un golpe importante a la incitación y a la propaganda terrorista. Javier Solana, el alto representante de la UE para la Política Exterior y de Seguridad Común, seguirá presionando para obtener resultados.
En tercer lugar, debemos contrarrestar la ideología de los terroristas. Son muy pocos los musulmanes que quieren vivir bajo un califato al estilo del siglo VII. Prefieren vivir en libertad y en democracias parlamentarias.
Lo que une a musulmanes y no musulmanes es un compromiso con los derechos humanos elementales. Respetar y promover los derechos humanos es esencial para ganar la batalla por las ideas y los corazones, incluso en Europa. Esto significa que los gobiernos necesitan poner en práctica lo que pregonan. La detención sin juicio es contraproducente en la lucha contra el terrorismo. También lo es la tortura. Para derrotar a los terroristas debemos ofrecer la visión de un mundo más justo y equitativo y actuar en consecuencia, fronteras adentro y en el extranjero. En definitiva, los valores de libertad y justicia son nuestra mejor defensa.
Copyright: Project Syndicate, 2007.
www.project-syndicate.org
Traducción de Claudia Martínez.
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