Into Africa
EMBARGADA HASTA EL DOMINGO 5 DE JULIO
Desmond Tutu
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Por Archbishop Desmond Tutu
Johanesburgo – Una promesa a los pobres es particularmente sagrada. Es un acto de gracia y gran liderazgo cuando se hacen todos los esfuerzos para mantener estos pactos, y es por eso que aquellos países del G-8 que más se están ocupando de los más pobres, especialmente de los que viven en África, merecen mucho reconocimiento.
Sin embargo, los que elogiamos también debemos estar dispuestos a censurar donde es claramente merecido. Me entristece que grandes países como Italia y Francia estén yendo en la dirección equivocada y no cumplan con las promesas que hicieron hace cuatro años en la cumbre del G-8 en Gleneagles, Escocia. Todos debemos hacer campaña para alentar a los líderes en las próximas cumbres del G-8 a normalizar la situación y hacer lo que corresponde.
Por supuesto, el desarrollo africano debe estar impulsado por los ciudadanos africanos -de todas las áreas de la sociedad-. Pero también necesitamos y recibimos con beneplático el respaldo internacional en nuestra lucha contra la pobreza y la injusticia. Esto implica respaldo de los gobiernos, así como de los buenos ciudadanos en países como Italia.
Imagino que la mayoría de nosotros tendemos a estar profundamente afligidos -y muchas veces devastados- cuando miramos las noticias y vemos lo que está pasando en Darfur, Zimbabwe y Congo "¿Cuándo vamos a recibir buenas noticias?", preguntamos. Bueno, quiero decirles que hay buenas noticias provenientes de África.
Cuando visité Darfur recientemente, me asombraron especialmente aquellos trabajadores humanitarios que insisten en regresar a una situación difícil. Quiero ponerme de pie y gritar a viva voz que existen muchos jóvenes que son increíblemente idealistas, que sí creen que la pobreza puede pasar a la historia, que creen que es posible tener un mundo sin guerra. El mal no tiene libertad de acción. Yo provengo de una posición que sostiene que el nuestro es un universo moral, y que finalmente se impone la buena voluntad.
En África, apenas en el lapso de la última década, 34 millones más de niños hoy están yendo a la escuela, teniendo la oportunidad de aprender a leer y escribir y escapar de la pobreza. Esto es gracias a los esfuerzos de los líderes africanos y a la ayuda efectiva, incluso la de los países del G-8. Tal vez resulte difícil imaginar a 34 millones de niños. Así que imaginen sólo uno que pueda ahora ir a la escuela y recibir el don de la educación. Denle a ese niño la cara de un niño que conozcan. Pónganle a esa cara un nombre. No tiene que ver con números; tiene que ver con ese niño -el hijo de alguien, el hermano de alguien-. Es fantástico que esto haya sucedido.
También hay buenas noticias en la lucha contra enfermedades como el VIH/SIDA. Hoy existen aproximadamente tres millones de personas en África bajo un tratamiento sanador contra el SIDA. Imaginen que ustedes viven en una familia afectada por el SIDA, que la persona que mantiene la familia recibió una garantía de muerte y que ustedes ven cómo esta persona se escabulle. Entonces recibe drogas antirretrovirales y ven en ella una metamorfosis. Nosotros pensábamos que nuestra madre se estaba muriendo, pero ahora nuestra madre está lo suficientemente bien como para ir a trabajar. Hay tres millones de individios en estas condiciones. Porque recibieron ayuda.
Una promesa a los pobres es particularmente sagrada. No cumplir esa promesa es un pecado.
Desmond Tutu, ganador del Premio Nobel de la Paz, es Presidente de los Mayores.
Copyright: Project Syndicate/La Stampa/One, 2009
www.project-syndicatel.org
Traducción de Claudia Martínez
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