Exit from comment view mode. Click to hide this space
Email | Print

Comercio más que ayuda

La reciente reunión del G-8 en Escocia, así como los conciertos y el activismo de las celebridades, ha puesto los reflectores sobre el monto de la asistencia internacional que llega a los países y los pueblos de Africa. Esto es comprensible a la luz de la pobreza persistente del continente, sus conflictos aparentemente interminables y la prevalencia del VIH-SIDA y otras enfermedades contagiosas. Si se le dirige de manera adecuada y se le condiciona a la adopción de reformas, la ayuda internacional puede significar una diferencia positiva.

Pero la asistencia no es una panacea. El hecho de que persistan tantos problemas a pesar de las decenas de miles de millones de dólares en asistencia y de los años de esfuerzo es un triste recordatorio de que la ayuda puede permitir a los gobiernos hacer inversiones imprudentes que logran poco o que se puede desviar a manos de funcionarios corruptos. Además, la ayuda es inherentemente incierta, lo que deja a los africanos a merced de fuerzas externas que ellos no pueden controlar.

Otro problema de poner el énfasis en la ayuda (además de la casi total imposibilidad de medir con exactitud la magnitud de los flujos de todas las fuentes) es que el esfuerzo político para incrementarla absorbe una atención que estaría mejor aprovechada si se dedicara a un instrumento más poderoso del desarrollo económico: el comercio.

El comercio es el arma casi olvidada de la lucha contra la pobreza, pero puede ayudar más a los pobres que la asistencia. Si los países ricos --en particular los Estados Unidos, los 25 miembros de la UE y Japón-- en verdad quieren ayudar a los pobres, tienen que abrir sus mercados a lo que los países pobres producen, especialmente textiles, ropa, productos agrícolas y materias primas.

La eliminación gradual de los aranceles y las cuotas de importación para los países pobres --y la eliminación gradual de los subsidios a sus propios productores agrícolas-- tendría un efecto dramático en las vidas de cientos de millones de personas en Africa y otros lugares. Se desarrollarían las empresas privadas, se crearían empleos y los ingresos aumentarían.

Además, el comercio beneficia al mundo de muchas otras formas y da un impulso importante al progreso de las economías mundiales. Un estudio reciente estima que los ingresos nada más en Estados Unidos podrían aumentar en 500 mil millones de dólares al año si el comercio global fuera en verdad libre. De manera similar, los ingresos en todo el mundo aumentarían significativamente si se liberalizara más el comercio tanto de bienes como de servicios.

El comercio es también un motor de la reforma política y económica. Lo que los países deben hacer para ingresar a la Organización Mundial del Comercio es exactamente lo que tienen que hacer para ser productivos y democráticos: aceptar el Estado de derecho, reducir la corrupción y hacerse abiertos, responsables y transparentes. Al mismo tiempo, un aumento del comercio puede contribuir a crear y mantener una clase media --que es exactamente el grupo social que suele estar al frente de los movimientos por las reformas democráticas.

El comercio también tiene beneficios estratégicos, ya que genera en los países el interés de tener buenas relaciones mutuas y de mantener el orden y la estabilidad. Una China que comercie ampliamente con los EU y sus vecinos asiáticos lo pensará dos veces para emprender cualquier política que pudiera poner en riesgo esas relaciones. De manera similar, el comercio entre la India y Pakistán podría contribuir a la normalización de los vínculos entre esos dos vecinos enemistados desde hace mucho tiempo.

Pero si las razones para ampliar el comercio mundial son convincentes, las perspectivas de hacerlo en realidad son sombrías, debido a una realidad política sencilla pero fundamental: quienes se benefician del comercio, es decir, casi todo el mundo, no siempre están concientes de ello. Los beneficios de un comercio más libre, tales como la creación de empleos, una inflación menor y mayor variedad de productos son frecuentemente invisibles, o sólo visibles parcialmente.

En contraste, quienes resultan afectados por el comercio, o quienes temen que podrían salir perdiendo, si bien son pocos, son muy visibles. Sienten vivamente la amenaza y actúan en consecuencia, y a menudo dominan el proceso político de sus países. Las minorías altamente motivadas pueden y suelen aplastar los intereses generales de las mayorías que no están arrebatadas con un tema.

Lo que se necesita, por lo tanto, es una promesa de los gobiernos de dar una prioridad política mucho más alta a la liberalización comercial. Esto sólo sucederá si todos los principales países comerciantes muestran un compromiso serio a respetar las reglas.

En el caso de China, eso significa respetar y hacer cumplir los derechos de propiedad intelectual, permitir que empresas no chinas compitan sobre una base de igualdad y fijar su tipo de cambio a un nivel justo y no a uno que se mantien artificialmente bajo. En el caso de los EU, la UE y Japón, significa terminar con los enormes subsidios a los agricultores y limitar otras formas de protección que se dan a los sectores no competitivos.

Los gobiernos pueden dar esos pasos si introducen y amplían programas diseñados para ayudar a quienes perderían sus empleos como resultado de la liberalización comercial. Se debe dar a los agricultores y trabajadores desplazados la educación y capacitación necesarias para encontrar nuevos empleos, así como los fondos, la atención a la salud y los servicios esenciales que precisarán para superar la transición.

Todo esto es urgente. La ronda actual (Doha) de negociaciones comerciales globales va con retraso; la próxima sesión, que se celebrará en Hong Kong está ya a unos cuantos meses. ¿Dónde están las personas que se benefician del comercio, incluyendo a las celebridades que se preocupan tanto por aliviar la pobreza y promover el desarrollo?

Reprinting material from this Web site without written consent from Project Syndicate is a violation of international copyright law. To secure permission, please contact us.

Exit from comment view mode. Click to hide this space

Comments (0)

You need to login in order to leave a comment. If you do not yet have an account, please register.

Show comments of
close

The two commenting options explained

Watch a 1 minute video
to discover how you can comment on the entire article or a specific paragraph. The two images below also explain the two ways of commenting.

1) Entire article comment
Once logged in, simply click inside the comment box where it says "Enter text here." Enter and post your comment.

2) Paragraph comment
Please log in first. Then click to the left of the desired paragraph. Your cursor will automatically move to the comments box. Enter and post your comment.

Top Project Syndicate commentaries

Email this article

Your name is required.

Your email is required.


Your friend's name is required.

Your friend's email is required.


A message is required.