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Las mujeres del sueño de Europa

LAUSANA – Nací en 1945. Mi abuelo era judío-alemán. Por suerte, nadie de mi familia inmediata pereció en el Holocausto. Sin embargo, su sombra me siguió a lo largo de mis años de formación. En mi adolescencia, cuando empecé a conocer a mis contemporáneos alemanes, había una reserva e incomodidad iniciales. Pero hablamos, hablamos y hablamos. No se trató de ocultar el pasado, pero había un gran deseo de construir un futuro diferente. Sucedió que me convertí en un ferviente europeísta.

Hace dos décadas, masas jubilosas hicieron pedazos el Muro de Berlín. Hoy, diez países ex comunistas son miembros de pleno derecho de la Unión Europea. Si mi padre reapareciera repentinamente y yo le dijera que Lituania es un Estado miembro, me miraría con escepticismo y se preguntaría qué estaba yo fumando.