Friday, November 21, 2014
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El sospechoso usual Suspect

BERKELEY - En todo el mundo euro-atlántico, la recuperación de la recesión de 2008-2009 sigue siendo lenta y vacilante, convirtiendo en desempleo estructural lo que era un desempleo cíclico fácilmente remediable. Y lo que era un mero hipo en el proceso de acumulación de capital se ha convertido en un prolongado déficit de inversión, lo que significa menores niveles del capital y el PIB real, no solo hoy, mientras aún no se completa la recuperación, sino posiblemente por décadas.

Uno de los legados de la experiencia de Europa Occidental en la década de 1980 es una regla de oro: cada año que una menor cantidad de personas trabajando y un menor nivel de capital, resultados de una inversión en declive, deprimen la producción $100 mil millones por debajo de lo normal implica que el potencial productivo a pleno empleo en los años siguientes será unos $10 mil millones inferior al que habría habido en condiciones normales.

Las implicaciones fiscales son sorprendentes. Supongamos que Estados Unidos o las economías más importantes de Europa Occidental incrementan sus compras gubernamentales el próximo año en $100 mil millones. Supongamos además que sus bancos centrales, si bien están poco dispuestos a involucrarse aún más en políticas monetarias no convencionales, tampoco están dispuestos a bloquear las políticas de gobiernos electos haciendo contrapeso a sus esfuerzos por estimular sus economías. En ese caso, un simple multiplicador de condiciones monetarias constantes indica que podemos esperar unos $150 mil millones de PIB adicional. Ese aumento, a su vez, genera $50 mil millones en ingresos fiscales adicionales, lo que implica una adición neta a la deuda nacional de apenas $50 mil millones.

¿Cuál es la tasa de interés real (ajustada a la inflación) que EE.UU. o las economías más importantes de Europa Occidental tendrán que pagar por esos $50 mil millones de deuda adicional? Si es un 1%, impulsar la demanda y la producción por $150 mil millones el próximo año significa que hay que recaudar $500 millones cada año en el futuro para evitar que la deuda crezca en términos reales. Si fuera un 3%, el aumento necesario de los ingresos tributarios anuales se elevaría a $1,5 mil millones al año. Si es un 5%, el gobierno necesitaría $2,5 mil millones adicionales por año.

Suponiendo que la producción sigue siendo inferior a la normal y proyecta una sombra del 10% sobre los potenciales niveles futuros de producción, ese adicional de $150 mil millones de la producción significa que en el futuro, cuando la economía se haya recuperado, habrá $15 mil millones de producción adicionales y $ 5 mil millones de ingresos tributarios extra. Los gobiernos no tendrán que subir los impuestos para financiar la deuda adicional que se asuma para financiar estímulos fiscales. En lugar de ello, sería muy probable que el impulso de la oferta a la producción potencial en el largo plazo generado por la política fiscal expansiva baste no solo para pagar la deuda adicional necesaria para financiar el aumento del gasto, sino también para permitir en el futuro recortes adicionales de impuestos sin por ello desequilibrar el presupuesto.

Esta es, por decir lo menos, una situación muy inusual. Normalmente, los multiplicadores aplicados a la expansión de las compras gubernamentales son mucho menores que 1,5, debido a que el banco central no mantiene constantes las condiciones monetarias a medida que el gasto público se expande, sino que actúa para mantener la economía en camino de cumplir el objetivo inflacionario de la autoridad monetaria. Un multiplicador más habitual es el de contrapeso de la política monetaria, de 0,5 o cero.

Más aún, en una situación normal, los gobiernos (incluso el gobierno de EE.UU. y los de Europa Occidental) no pueden elevar la deuda nacional y aún así pagar una tasa de interés real del 1%, o incluso del 3%. Normalmente, los cálculos de las compras gubernamentales nos indican que un pequeño o dudoso impulso a la producción hoy trae consigo una carga financiera más pesada en el futuro, lo que hace que la deuda financiada por la expansión fiscal sea una mala idea.

Pero la situación hoy en día no es en lo absoluto habitual. Hoy la economía mundial está, como hace hincapié Ricardo Cabellero, del MIT, desesperadamente carente de activos seguros. Los inversionistas de todo el mundo están dispuestos a pagar precios extraordinariamente altos por deuda de economías centrales y aceptar tasas de interés muy bajas por ella, ya que valoran como un beneficio extraordinario el poseer un activo seguro que pueden utilizar como garantía.

En este momento, la preferencia de los inversionistas por la seguridad hace que la financiación de la deuda pública adicional sea anormalmente barata, mientras que las sombras de largo plazo proyectadas por la prolongada situación de anormalidad de la producción y el empleo vuelven costosa la lenta recuperación actual. Teniendo en cuenta la necesidad de movilizar recursos inactivos en el corto plazo con el fin de mantener el potencial productivo en el largo plazo, un mayor nivel de deuda sería, como expresara Alexander Hamilton, el primer secretario del Tesoro de EE.UU., una bendición nacional.

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    1. Portrait of Gregor Schubert

      CommentedGregor Schubert

      The thrust of the argument proposed here can be summarised as saying the following: Fiscal policy is very effective at bringing GDP back to trend in a situation where central banks are "unwilling to extend themselves further in unconventional monetary policy". While the rest of the article further details the exact implications of this situation, this is the crux of the argument, as otherwise, the central bank would "act to keep the economy on track to meet the monetary authority’s inflation target".

      Unfortunately, this is also where the argument is most lacking: It presents hardly any evidence that the special situation it relies on is currently in existence: Central banks seem as concerned as ever about their inflation target. In Europe, the ECB is notorious for raising its interest rates last spring even in the face of a severe financial crisis unfolding in the sputhern countries, because it was concerned about inflation. At the same time, statements by FOMC members and the public discourse in the US attribute great importance to recent upticks in headline inflation, often blaming the Fed for what is (incorrectly) viewed as a negative development. Why blame the Fed if inflation was out of its control?

      To summarize: there seems little evidence that central banks have stopped caring about, or are unable to influence, inflation. Thus, their response to fiscal policy attempts to raise output and inflation still matters, making fiscal attempts to raise inflation and output futile unless they are accommodated by complementary loosening of monetary policy. Consequently, in the face of a reluctant central bank the "more usual multiplier is the monetary-policy offset multiplier of 0.5 or zero". Thus the relevance of DeLong's argument in the current environment is questionable.

    2. CommentedProcyon Mukherjee

      The article strikes a chord on tweaking with multipliers while the world of investors would be watching with baited breath on the denouement as one would bet against the other; the jury is still out on the very definition of a safe asset. Every investor is also a consumer-spender, while every consumer is also an investor. The behavior as an investor cannot be completely out of sync with the behavior that we demonstrate as a consumer. This belies the rhetoric that the theory of ‘drawing from the future’ with multipliers of our choice envisions; how so ever efficient the markets are, or inefficient, whether as a herd or as an outlier, we the consumers-investors of the future must make a choice that is based on sustainable principles and we cannot draw from the future without an insurance that future generations can rely on. This insurance perhaps lies in our ability to make shared sacrifice and in investing in those assets that create sustainable long term value for the entire humanity; safe or unsafe is a myopic view.

      Procyon Mukherjee

    3. CommentedZsolt Hermann

      I hope we arrive to the point as soon as possible, when respected experts, political and financial leaders stop repeating their own mantras, and pull their heads out of their subjective, introverted boxes and start looking around.

      We are talking about highly qualified, educated, experienced people but since they are buried under their own subjective opinion they are simply incapable of seeing the true reality around us.

      Of course we are in unusual conditions as the article suggest, since we have run into such a dead end we have never been before. We are not in a crisis, but our whole human, political, economical system is collapsing as it has become unsustainable.

      The whole foundation of the expansive constant growth system is false. It is based on producing excessive amount of unnecessary goods, products that masses of people are brainwashed, tricked to consume through the marketing machinery, forcing people to take on credit way above their means making them slaves to the system on multiple count. On the other hand manufacturing is based on "near slave" labour, exploiting less developed countries as long as possible, also exploiting our natural resources and environment beyond tipping points.

      This is all objectively, well documented today.

      Beyond the false foundations we have also evolved into a closed, interdependent system, where all the above mentioned practices are now blowing up in our face as in such an integral system any negative effect I introduce into the system comes back at me with multiple force.

      So why are there still experts suggesting even more spending, stimulus or bailout, pretending further growth is still possible exhausting even our last assessts we could use for a recovery?

      Instead of stubbornly pushing on with the dead horse, we should stop, examine, analize our situation, the system we live in and then adapt to the new conditions and start building a new system that is suitable for the global world of the 21st century.

      We are badly in need of visionary people, who are capable of sharing the available factual, scientific information with the public, helping them to understand the need for change so people could enter a new system willingly, without any coercion, where these visionary leaders could create such a mutually responsible, equal, and considerate governing system that couldelevate all 7 billion people to a sustainable level.

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