Thursday, October 2, 2014
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El precio del 11 de septiembre

NUEVA YORK – Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2011 realizados por Al Qaeda tenían la intención de dañar a Estados Unidos, y lo consiguieron, pero en formas que Osama Bin Laden probablemente nunca se imaginó. La respuesta del presidente George W. Bush a los ataques puso en riesgo los principios básicos de Estados Unidos, socavando su economía y debilitando su seguridad.

El ataque a Afganistán posterior a los ataques del 11 de septiembre fue comprensible, pero la posterior invasión de Irak fue totalmente ajena a Al Qaeda, a pesar de que Bush trató de establecer un vínculo. Aquella guerra que se eligió llevar a cabo se convirtió de manera rápida en muy costosa, alcanzando órdenes de magnitud que fueron más allá de los $60 mil millones que se afirmaron al principio, ya que una colosal incompetencia se encontró con tergiversaciones deshonestas.

De hecho, cuando Linda Bilmes y yo calculamos los costos de la guerra de Estados Unidos hace tres años, la cifra conservadora alcanzo entre $3 a $5 billones de dólares. Desde aquel entonces, los costos se han elevado aún más. Debido a que casi el 50% de las tropas que regresan cumplen los requisitos para recibir algún tipo de pago por incapacidad, y hasta el momento más de 600.000 de ellos han sido atendidos en instalaciones médicas para veteranos, ahora estimamos que los pagos por incapacidad y asistencia médica en el futuro alcanzarán en total una cifra que se encuentra entre los $600 a 900 billones. Sin embargo, los costos sociales, que se refleja en los suicidios de veteranos (que han superado los 18 por día en los últimos años) y las desintegraciones familiares, son incalculables.

Aún en caso de que Bush fuese perdonando por llevar a Estados Unidos, y a gran parte del resto del mundo, a la guerra con pretextos falsos, y se le perdonara tergiversar el costo de dicho emprendimiento, no hay excusa para la forma en la eligió financiarla. La suya fue la primera guerra en la historia pagada enteramente con créditos. Mientras que Estados Unidos entraba en batalla, teniendo déficits que ya estaban muy elevados por su recorte de impuestos del año 2001, Bush decidió lanzar una nueva ronda de “alivio” tributario para los ricos.

Hoy en día, Estados Unidos centra su atención en el desempleo y el déficit. Estas dos amenazas al futuro de Estados Unido pueden ser remontadas, y no en poca medida, a las guerras en Afganistán e Irak. El aumento en los gastos de defensa, junto con los recortes tributarios de Bush, forman la razón clave por la que Estados Unidos pasó de un superávit fiscal de 2% del PIB cuando Bush fue elegido a su lamentable déficit y situación de deuda de hoy en día. El gasto público directo en dichas guerras, hasta el momento, asciende a aproximadamente $2 billones de dólares, lo que significa $17.000 por cada hogar estadounidense, y existen gastos cuyas facturas aún no se reciben que aumentarán dicha cifra en más del 50%.

Es más, como Bilmes y mi persona argumentamos en nuestro libro La Guerra de los Tres Billones de Dólares, las guerras han contribuido a la debilidad macroeconómica de Estados Unidos, lo que exacerbó su déficit y deuda. En aquel entonces, como es el caso ahora, la agitación en el Oriente Medio condujo a precios del petróleo más elevados, lo que obligó a los estadounidenses a gastar dinero en importaciones de petróleo que de otra manera podría haber sido gastado en la compra de bienes producidos en EE.UU.

Pero en aquel entonces, la Reserva Federal de EE.UU. escondió estas debilidades creando una burbuja inmobiliaria que condujo a un boom de consumo. Se necesitarán años para superar el excesivo endeudamiento y sobreendeudamiento en bienes raíces resultantes.

Irónicamente, las guerras han debilitado la seguridad de Estados Unidos (y del mundo), una vez más en formas que Bin Laden no se hubiera podido imaginar. Una guerra impopular hubiera dificultado el reclutamiento militar bajo cualquier circunstancia. Pero como Bush trató de engañar a Estados Unidos sobre los costos de guerra, financió insuficientemente a las tropas, inclusive negándose a realizar gastos básicos; por ejemplo, fondos para vehículos blindados y resistentes a minas que son necesarios para proteger vidas estadounidenses o fondos para la adecuada asistencia médica de los veteranos que regresan. Un tribunal de EE.UU. dictaminó recientemente que los derechos de los veteranos habían sido violados. (¡Sorprendentemente, el gobierno de Obama afirma que se debe restringir el derecho de los veteranos a apelar ante los tribunales!)

La extralimitación militar de manera predecible a dado lugar a nerviosismo sobre el uso de la fuerza militar, y el conocimiento de otros tienen sobre la existencia ha debilitado también la seguridad de Estados Unidos. Pero la verdadera fuerza de Estados Unidos, en vez de encontrarse en su poder militar y económico, se encuentra en su "poder blando", en su autoridad moral. Y dicho poder también se debilitó, ya que EE.UU. violó derechos humanos básicos como el habeas corpus y el derecho a no ser torturado, lo que puso en duda su compromiso de larga data con el respeto al derecho internacional.

En Afganistán e Irak, los EE.UU. y sus aliados sabían que para alcanzar la victoria a largo plazo se necesita ganar corazones y opiniones. Pero los errores cometidos en los primeros años de dichas guerras complicaron la ya difícil batalla. El daño colateral de la guerra ha sido masivo: según algunas versiones, más de un millón de iraquíes han muerto, ya sea de manera directa o indirecta, a causa de la guerra. Según algunos estudios, por lo menos 137.000 civiles han muerto violentamente en Afganistán e Irak en los últimos diez años; sólo entre los iraquíes, hay 1,8 millones de refugiados y 1,7 millones de personas desplazadas dentro del mismo país.

No todas las consecuencias fueron desastrosas. Los déficits a los cuales las guerras estadounidenses financiadas con deuda han contribuido tan poderosamente han forzado ahora a que EE.UU. enfrente la realidad de sus restricciones presupuestarias. El gasto militar de Estados Unidos sigue siendo casi igual al gasto que hace todo el resto del mundo en su conjunto, dos décadas después del fin de la Guerra Fría. Algunos de los gastos que se aumentaron fueron destinados a las costosas guerras en Irak y Afganistán y a la más amplia Guerra Global contra el Terrorismo, pero la mayor parte se desperdició en armas que no funcionan contra enemigos que no existen. Ahora, por fin, esos recursos serán reubicados, y EE.UU. probablemente obtenga mayor seguridad pagando menos.

Al Qaeda, no obstante que no ha sido derrotado, ya no parece ser la amenaza que surgía de manera tan importante tras los ataques del 11 de septiembre. Pero el precio pagado para llegar a este punto, en los EE.UU. y en los demás países, ha sido enorme, y en su mayoría evitable. El legado estará con nosotros durante mucho tiempo. Vale la pena pensar antes de actuar.

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  1. CommentedDavid Donovan

    CommentsView/Create comment on this paragraphBut then the US Federal Reserve hid these weaknesses by engineering a housing bubble that led to a consumption boom. It will take years to overcome the excessive indebtedness and real-estate overhang that resulted.

  2. CommentedPeter Buchi

    @Mark Pitts: Why do you lump socialist governments in with totalitarian communists? Isn't that a bit disingenuous? I would hardly call Sweden a murderous country, nor most of the rest of western Europe, yet these countries are mostly socialistic in their governing, in practice, if not always in theory. It's not helpful to the debate to have people on the Right continually misusing terms like "liberal" and "socialism".

  3. Commentedjohnny mac

    The article references a "war of choice." I'd agree. It was an American war of choice. The majority of the Democrats in the House voted "Yes" for the war, as did the majority of the Democrats in the Senate. When the bill for $100 billion to fund the war came up for vote, 37 of 49 Democrats in the Senate voted "Yes". Nancy Pelosi and Hillary Clinton were among the most outspoken supporters. Years later it's laid at Bush's feet by plotting souls such as yourself, and accepted as gospel by the willingly naive. Fortunately, facts are much easier to access today than they once were, making liberal hogwash easier to dispel. We collectively share responsibility for Iraq. A country, it should be noted, that is now free from the oppression of a sadistic dictator, and that has a representative government and a growing economy. Perspective, Mr. Stiglitz. Crank up the prescription on those coke-bottle lenses and get ya some.

  4. CommentedAly Kamadia

    Excellent article!! It's a nice reminder about the catastrophic mistakes that the Bush administration made in their foreign policy, something that many Republicans have forgotten about, not to mention many public commentators and the American electorate in general. - Kamadia.ca

  5. CommentedWilliam Wallace

    "... together with the Bush tax cuts, is a key reason why America went from a fiscal surplus of 2% of GDP when Bush was elected to its parlous deficit and debt position today."

    This is the glaring truth that the GOP manages to obfuscate, and gives the lie to the ability of the current Republican Party to be fiscally responsible. Indeed, if one accesses the GAO figures for 1980-present, the so-called Reagan Revolution of no-tax-and-spend-even-more is what has massively eroded government finances. That Obama has done so well in spite of inheriting this horrid mess is a testament to the value of reason and clear thinking over extreme partisan politicking.

      CommentedMark Pitts

      Also, keep in mind that Clinton left office just before the internet bubble burst so Bush, like Obama, inherited a burst bubble and rapidly falling asset prices. Then, there was 9/11 ...

      CommentedMark Pitts

      Obama actively worked to extend the Bush tax cuts. Without his efforts, the Bush tax cuts would have expired automatically.

      The Iraqi war cost are a relatively small part of the equation.

  6. CommentedThomas Haynie

    I’m mostly a fan of Stiglitz’s work but I just started reading the “Cost of Inequality”. I’ve not finished the preface yet but something comes to mind as Stiglitz discusses the shift to embracing a value set that is devoid of a moral compass. Somewhat recent work in psychology found that the concentration of sociopaths, those who lack empathy and simply don’t feel others pain as the rest of us do, increases the higher up the corporate ladder the samples were taken. This is discussed on a “Through the Wormhole” episode on the Science channel. Allegedly at least some of this behavior is genetic. This begs the question of whether or not top execs have dumped their moral values or are simply people following their own self interest and naturally finding their way to massive wealth and power. Though, perhaps the behavior can be learned as the rewards are witnessed.

      Commentedjames durante

      To Mark Pitts: do we still get to make John Bircher logical fallacies? "It's either capitalism or the commies, boys."

      I doubt a genetic predisposition to sociopathology. Most elites run in elite circles all their lives or adapted as they climb the ladder. There are no shortage of classic capitalist texts that proclaim the necessity of dismissing all personal considerations and letting the market and strategic decisions aimed at market dominance to guide ALL thinking. The is the ideological underpinning of the amorality rampant in today's economics and economic policy-making. There is a tax deductible, charitable contribution available to any rich person or corporation who still has some concern for others.

      Anyway, as economics is a subset of politics there are all manner of overarching policy directions that might restore a sense of fair play and public good to what has become a swamp of greed.

      CommentedMark Pitts

      And history shows that "caring" socialist / communist governments are the most murderous of all (Soviet Union, China, Cambodia - murdering many more than the Nazis).

      So, what should we conclude?

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