Friday, August 22, 2014
3

Los ganadores (relativos) de la nueva economía mundial

CAMBRIDGE – La economía mundial se enfrenta a una importante incertidumbre en el corto plazo. ¿Podrá la eurozona resolver sus problemas y evitar su desintegración? ¿Podrá Estados Unidos trazar una senda que lo lleve otra vez al crecimiento? ¿Encontrará China un modo de revertir su desaceleración económica?

Las respuestas a estas preguntas determinarán el curso de la economía global en los próximos años. Pero, independientemente de cómo se resuelvan los desafíos inmediatos, es evidente que la economía mundial también está ingresando en una nueva etapa de dificultades a más largo plazo, que será mucho menos propicia para el crecimiento económico que cualquier otra época desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Sin importar cómo resuelvan sus problemas actuales, Europa y Estados Unidos saldrán de esta crisis con altos niveles de endeudamiento, bajas tasas de crecimiento y un entorno político interno conflictivo. Aun en el mejor de los casos (suponiendo la permanencia del euro), Europa quedará sumida en la difícil tarea de reconstruir su desgastada unión. Y la política económica en Estados Unidos seguirá paralizada por la polarización ideológica entre demócratas y republicanos.

De hecho, en casi todas las economías avanzadas, la mezcla de altos niveles de desigualdad, presiones sobre la clase media y envejecimiento poblacional alimentará conflictos políticos en un contexto de desempleo y escasez de recursos fiscales. A medida que estas viejas democracias se vuelquen al interior, su participación internacional será menos constructiva y se mostrarán más reacias a sostener el sistema multilateral de comercio internacional y más propensas a responder unilateralmente a las políticas económicas de otros países que perciban como contrarias a sus intereses.

Mientras tanto, es difícil que el lugar que dejarán vacante lo ocupen otras grandes economías de mercado emergentes como China, India y Brasil, deseosas como se mantendrán de proteger su soberanía nacional y su espacio de maniobra. Esto reducirá aún más las oportunidades de cooperación internacional en asuntos económicos y de otra índole.

Será un entorno internacional de un tipo que disminuirá el potencial de crecimiento de cada uno de los países. Es casi seguro que no volveremos a ver el tipo de crecimiento que el mundo (especialmente, los países en desarrollo) experimentó en las dos décadas que precedieron a la crisis financiera. En este contexto, se producirán profundas divergencias económicas a lo largo y ancho del planeta, y algunos países sufrirán los efectos más que otros.

Aquellos a los que les irá relativamente mejor compartirán tres características. La primera, no estar embargados con altos niveles de deuda pública. La segunda, no depender excesivamente de la economía mundial y contar con motores de crecimiento económico internos más que externos. Y finalmente, ser democracias sólidas.

Que la deuda pública sea baja o reducida es importante, porque cuando alcanza un 80 o 90% del PIB, se convierte en un lastre para el crecimiento económico, que paraliza la política fiscal, produce serias distorsiones en el sistema financiero, genera disputas en torno a la política impositiva y suscita costosas pujas distributivas. Es difícil que un gobierno preocupado por reducir sus deudas encare las inversiones necesarias para el cambio estructural a largo plazo. Con pocas excepciones (como Australia y Nueva Zelanda), la inmensa mayoría de las economías avanzadas del planeta están o estarán pronto en esta categoría.

Muchas economías de mercado emergentes, como Brasil y Turquía, lograron poner freno al crecimiento de la deuda pública por esta vez, pero permitieron a sus sectores privados caer en un endeudamiento desmesurado. Puesto que las deudas privadas tienen un modo de convertirse en obligaciones públicas, la inexistencia de una deuda pública elevada tal vez no ofrezca a estos países la protección que creen tener.

Los países cuyo crecimiento económico sea demasiado dependiente de los mercados internacionales y de las finanzas mundiales también estarán en desventaja. Una economía mundial frágil será un ambiente poco propicio para países con un alto nivel de deuda externa neta (o que sean grandes acreedores netos con el extranjero). Aquellos que mantengan grandes déficits de cuenta corriente (como Turquía) seguirán siendo rehenes del humor cambiante de los mercados. Los muy superavitarios (como China) enfrentarán una presión creciente (incluso, con amenazas de represalias) para que pongan freno a sus políticas “mercantilistas”.

Un crecimiento basado en la demanda interna será una estrategia más confiable que un crecimiento basado en las exportaciones. Es decir que los países con mercados internos grandes y una clase media próspera tendrán una importante ventaja.

Finalmente, a las democracias les irá mejor porque tienen mecanismos institucionalizados de manejo de conflictos, algo que falta en los regímenes autoritarios. Aunque a veces pueda parecer que las democracias, como la India, son demasiado lentas y propensas a la parálisis, este sistema ofrece ámbitos de consulta, cooperación y negociación entre grupos sociales opuestos, elementos que son fundamentales en épocas de turbulencia y conmoción.

La falta de instituciones como las señaladas puede convertir fácilmente la puja distributiva en protestas, disturbios y caos civil. Por eso los países democráticos como India y Sudáfrica llevan las de ganar respecto de China o Rusia. Los que han caído en manos de líderes autocráticos (por ejemplo, Argentina y Turquía) también estarán cada vez más en desventaja.

Un indicador significativo de la magnitud de los desafíos que presenta la nueva economía mundial es que muy pocos países satisfacen los tres requisitos. De hecho, algunos de los ejemplos de éxito económico más espectaculares de la actualidad (sobre todo, China) incumplen más de uno. Se acercan tiempos difíciles para todos. Pero hay algunos países (como Brasil, India y Corea del Sur) que estarán mejor posicionados que el resto.

Traducción: Esteban Flamini

Hide Comments Hide Comments Read Comments (3)

Please login or register to post a comment

  1. CommentedZsolt Hermann

    I think the key to the question the article tries to answer is in the understanding what a global, interdependent world means.
    Can we talk about individual nations, countries succeeding, or losing independently from others in an integral, interdependent system?
    Today we exist in such a tightly interlocked network that our fate is totally tied together.
    The three characteristics mentioned in the article do not work in this system.
    Due to the excessive overproduction/over consumption economic, that fully relies on credit, everybody, individuals and nations alike are already in debt or are heading that way.
    Our finances, economies and other human institutions are so much interdependent, globalization is so deep that there is no country that would not be dependent on world economy, nobody is capable of being independent, sustaining itself today.
    Regarding "democracies" we also learn that western style democracy is also basically serving a small dominant minority, probably in a less obvious way than other governing structures, but still causing the same or even bigger social inequality than other structures inevitably leading to tensions, breaking points within society.
    As many times mentioned these days, we are all sitting on the same boat. Either we all figure out what caused this global crisis and how we all need to change, working together, each element supporting the others and the whole system corresponding to the laws of integral systems, or we are all going to sink deeper into crisis until the intolerable suffering will force us to start changing ourselves.

  2. CommentedMoctar Aboubacar

    This point looks like it could use a little more support. What specifically about recent changes in the global economy makes democracy a critical factor in determining which countries will do relatively better down the road?

    Are distributive conflicts that much more intense? And if so, are democratic processes currently showing good results in curbing these conflicts and civil disorder?

    Are the spaces of discussion that strong democracies provide crucial... in overcoming turbulence and shocks?

    I have a hard time seeing on one hand, countries with democratic traditions using them to overcome the current financial crisis, and also, that same space managing to play a crucial role in recovery from crises. In the South Korean case it seems that the rapid recovery from crisis 15 years ago was done in large part at the expense of principles of consultation and cooperation. I wish nothing more than to be convinced.

  3. CommentedPaul A. Myers

    I disagree with the "three characteristics" hypothesis. Rather the relative winners tomorrow will be those countries that are able to borrow today publicly and privately to fund infrastructure and social investments in tomorrow's international comparative advantages for their countries. These countries will come out of this slow growth period with tremendously strengthened international trade advantages that can power strong domestic growth.

    Today is a time when shrewd countries will place down large investments on tomorrow's opportunities.

    Which countries "see" their opportunities and how they invest in them will be fascinating to watch.

    Yes, countries mired down in high levels of public consumption will wallow around and fall behind. One can guess who they will be. But who will win? Much harder to discern.

      CommentedDaniel Samsic

      Interesting point, I totally agree with Mr. Myers:

      'Today is a time when shrewd countries will place down large investments on tomorrow's opportunities.
      Which countries "see" their opportunities and how they invest in them will be fascinating to watch.'

      By risking a lot of boo-ing from the P-S audience because all the economists have learned in the university the principle of the "big bang for the buck" NOW, not tomorrow or next generation, by contrary, a "sustainable development" (sorry to use this cliché hated by the economists) is based on another principle: "a half buck for the bang now and a half buck tomorrow or next generation".

      The good news is that addressing the long-term "sustainable" problems would actually help to solve the short-term economic problems.
      Indeed... 'Which countries "see" their opportunities and how they invest in them will be fascinating to watch'.
      See:
      http://world-at-a-crossroads.blogspot.ca/

      Thanks.
      ds

Featured