Tuesday, November 25, 2014
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¿Déjalo sangrar?

BERKELEY – Durante los 12 años de la Gran Depresión –entre el derrumbe del mercado de valores en 1929 y la movilización estadounidense para la Segunda Guerra Mundial– la producción en Estados Unidos se mantuvo en promedio aproximadamente un 15 % debajo de la tendencia predepresión. Esto implicó una caída total del producto equivalente a 1,8 años de PBI. Actualmente, incluso si la producción recupera su nivel potencial con inflación estable para 2017 –un «si» mayúsculo– EE. UU. habrá perdido el equivalente al 60 % del PBI de un año.

De hecho, es casi seguro que las pérdidas por lo que he estado llamando la «Depresión Menor» no habrán finalizado para 2017. No hay en el horizonte el equivalente moral de una guerra para atraer a EE. UU. hacia una poderosa bonanza y borrar el ensombrecimiento causado por la caída de la economía. Cuando tomo los valores actuales y proyecto el crecimiento futuro de EE. UU. considerando la tendencia reducida, el valor actual que obtengo para la pérdida adicional nunca es menor que el 100 % del producto de un año. Esto llevaría el costo total a 1,6 años del PBI. El daño es entonces casi igual al de la Gran Depresión –e igualmente doloroso, aun cuando el PBI real estadounidense actual es 12 veces mayor que el de 1929.

Cuando hablo con mis amigos en el gobierno de Obama, se defienden a sí mismos y al resultado macroeconómico de largo plazo estadounidense señalando que el resto del mundo desarrollado está mucho peor. Están en lo cierto. Europa desea desesperadamente que sus problemas se reduzcan al tamaño de los estadounidenses.

Sin embargo, mi conclusión es que debo dejar de llamar al episodio actual la Depresión Menor. Sí, su forma es distinta a la de la Gran Depresión pero, hasta ahora por lo menos, no hay motivo para clasificarlo en un nivel inferior en la jerarquía de desastres macroeconómicos.

El mercado estadounidense de bonos me da la razón. Desde 1975, la prima nominal anual sobre las letras del tesoro a 30 años ha mantenido un promedio del 2,2 %: en otras palabras, durante su duración, los rendimientos nominales de las letras del tesoro a 30 años están 2,2 puntos porcentuales por encima del promedio esperado para las tasas nominales de las futuras letras del tesoro a corto plazo. La letra del tesoro actual a 30 años rinde el 3,2 % anual. Esto significa que, a menos que el comprador marginal de bonos actual sea inusualmente adverso a mantener letras del tesoro de 30 años, anticipa que las tasas nominales de las letras del tesoro de corto plazo serán en promedio del 1 % anual durante la próxima generación.

La Reserva Federal de EE. UU. solo mantiene la tasa nominal de corto plazo de las letras del tesoro alrededor del 1 % cuando la economía está deprimida, sobra capacidad, hay mano de obra ociosa y el principal riesgo es la deflación más que una presión al alza sobre los precios. Desde la Segunda Guerra Mundial, la tasa de desempleo estadounidense se mantuvo en promedio en el 8 % cuando la tasa nominal de las letras del tesoro de corto plazo fue igual o menor al 2 %.

Ese es el futuro que el mercado de bonos ve para Estados Unidos: una economía con poca actividad y deprimida, si no para la próxima generación, al menos para la mayor parte de ella.

Excepto en caso de una absoluta revolución en la forma de pensar y el personal en la Fed y el Congreso estadounidense, las políticas activistas no rescatarán a Estados Unidos. Alguna vez los responsables de las políticas entendían que el gobierno debía ajustar la oferta de activos para garantizar una provisión suficiente de activos líquidos, activos seguros, e instrumentos para el ahorro. De esa forma, la economía en su conjunto no se vería expuesta a presiones para desapalancarse y empujar a la producción por debajo del producto potencial. Pero este principio básico de gestión macroeconómica simplemente se desvaneció.

La mayoría de los gobernadores de la Fed cree que la agresiva expansión monetaria ha alcanzado, si no superado, los límites de la prudencia. En el Congreso estadounidense, la mayoría sigue el ejemplo de «Teodorico de York, barbero medieval» (producto de la comedia televisiva Saturday Night Live durante la década de 1970, cuya solución a todas las enfermedades era la sangría). Cree que la endeble economía estadounidense necesita otro buen sangrado, a ser aplicado en forma de austeridad más rigurosa.

Como dice Lady Bracknell en la obra de Oscar Wilde, La importancia de llamarse Ernesto: «Perder a uno de los padres […] puede verse como un infortunio. Perder a ambos, tiene el aspecto de un descuido». El infortunio estadounidense fue sufrir un desastre con la escala de la Gran Depresión; pasar por dos, realmente tiene el aspecto de un descuido.

¿Qué deben hacer entonces los economistas que buscan mejorar el mundo, si ya no podemos esperar de manera realista empujar suavemente a la política en la dirección correcta?

En un punto similar durante la Gran Depresión, John Maynard Keynes alejó su foco de la búsqueda por influir en la política. Buscó en su lugar reconstruir el pensamiento macroeconómico escribiendo su Teoría general del empleo, el interés y el dinero, para que la próxima vez que surgiese una crisis los economistas pensaran de manera diferente y más productiva sobre la economía que entre 1929 y 1933.

Esta semana, el economista y frecuente funcionario estadounidense Lawrence Summers, en una conferencia en la London School of Economics, llamó a otra reconstrucción del pensamiento macroeconómico –y de las instituciones y orientación de la banca central. Esa es una ambición keynesiana pero, ¿puede lograrse? No hay un Keynes actual a la vista, ni se percibe en el horizonte un consenso mundial al estilo Bretton Woods para reformar la banca central.

Traducción al español por Leopoldo Gurman.

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    1. CommentedZsolt Hermann

      There is no easy, or pleasant way to go around this: we are not in a depression, macroeconomic crisis, but we are in a system failure.
      The whole socio-economic system, based on the dream of infinite, constant, quantitative economic growth has reached dead end, since such a system is without any natural foundations, thus the model cannot be sustained within a natural system.
      This model is based on inventing and then implanting artificial desires, cravings for pleasures in people in order to keep consuming, changing goods, pleasures they do not have natural inclination, need for.
      And they are forced to keep consuming beyond their means which lead to the present unsolvable debt burden both for individuals and nations alike.
      Even if we had unlimited natural resources to drive such system, the human resources are already exhausted, indicated by rising unemployment, especially among the youth, social inequality, loss of purchasing power and confidence, not to mention other worsening social statistics related to health, family, human relationships, culture, education and so on.
      Although the article claims that there is no credible war chance on the horizon to give a reviving shock to the economy, we already have experience that the major power brokers in the world, especially the US can design and initiate a war whenever it wants to, but on one hand such adventures became more and more unpredictable in the present global, interdependent system, and since the problem is a fundamentally wrong direction for the whole of humanity, even a war could not change that unless we change ourselves, our attitude, lifestyle, and how we relate to each other.
      Now this will be the most difficult to accept in the US, since it is this country who "perfected" the constant quantitative growth model, and the "American Dream".
      But if we do not face the facts, and start understanding the closed, finite natural system we exist in, and the fully interconnected human network, meaning that the whole of humanity moves together, either developing or sinking, the worsening crisis and inevitable meltdown will force us to do the same but in much worse and highly unpredictable conditions.

        CommentedEdward Ponderer

        Paradigm shifts are very hard to recognize -- and here it is often one's very expertise in the field that set them up for not catching something completely new. It is often only the young child, eyes wide-open without prejudicial blinders that can blurt out that the emperor is naked.

        The tell-tale signs are dimensions of the problem unseen -- constants of the model that weren't -- only made known by approaching a limiting boundary.

        And we have reached the greatest such boundary ever in history and ever in any system. This being that it is the limit of the globe itself, and the system so limited is the system of all natural and man-made systems. These are now "stepping on each others toes" and so the dance no longer goes well. Point in fact, human socio-economics and Nature's homeostasis are spinning out of control and heading for a crash to the dance floor.

        This is the time not to try to fix our Harlem Shake, but to move our way into a waltz as elegantly as possible. The transition is played by playing down artificial consumerism, bring the unemployed into integral education classes under stipend, and slowly move society through a paradigm shift from every man for himself to mutual responsibility.

        In the end, distribute work according to such models as crowd sourcing -- in some way incorporating everyone in an effort of a couple of hours a day. As we see just how much wasteful duplication of efforts and ab initio needless product has been produced in the past, we'll know what direction to course correct into.

        -- And therein lay the essence of the paradigm shift, the hardest thing of all for the emperor to realize, but obvious to the child. The process will not ultimately be by simple model planning by the know-how of upper echelon experts, but rather by the seat-of-you-pants sense how of an interconnected Humanity. That is, the will to balance globally by individuals in mutually responsible connection.

        We must adapt to survive and thrive...

    2. CommentedDavid Wetzell

      I believe that we must subvert the cut-throat competitive nature of US politics so it no longer tilts to single-party rule and there are more checks and balances. The use of low-number proportional representation elections for "more local" elections seems a simple solution that would have far reaching consequences, enabling solutions to be worked out simply by changing the incentives of the major parties...

      This is a conservative solution, since we used 3-seat quasi-PR for state assembly elections in IL from 1870-1980 and it made it so neither major party could dominate the state assembly or IL politics. This can be done again (and improved on) so that there will be a trickle-up effect to make other elections more competitive. If neither major party can dominate the state assembly then neither will be able to leverage their control of the state assembly. If interests groups then have to hedge then there'll be more equity in the state-level party infrastructure that affects nat'l elections

      There will be more diversity within the major party leadership, more moderates from both parties will get elected and if an expectation is established that neither can dominate, so both will have more incentive to cooperate on many fronts, then it will spill over to change economic expectations for the USA.

      This is what I believe is the most important area for change in the USA. Campaign Finance Regulations are hard to enforce in our current system. Realistic regulations will be easier to work out if the system itself is harder for major intere$t$ to manipulate.

    3. CommentedWill Fletcher

      One slight flaw...the US is broke! Your national debt increased 75% in 5 years....do you think that will continue ad infinitum?

      Total debt, including unfunded liabilities almost $60 TRILLION..the $ will soon be dispensed in Walmart on a cardboard tube to hang in the 'rest room' - along with all other FIAT currencies.

    4. CommentedColin Wiles

      You raise many good questions but don't give any answers. Are you calling for a drift away from inflation and employment targeting and more towards a form of NGDP targeting?

    5. CommentedAvraam Dectis

      "Barring a wholesale revolution in thinking and personnel at the Fed and in the US Congress"
      -------------------------------------------------------------------------------------

      There are only about 600 people in the Congress and important FED positins.

      If every competent economist would throw his hat into the local Congressional primary, and make a good economic argument, enough would win to influence policy.

      The well known economists, no names needed, should be running for President.

      The circumstances make it the patriotic duty for competent economists to run for office.
      .


    6. CommentedJoshua Ioji Konov

      An excelent article, the observation is precise under the tricle-down used economics there is no way out of the last recession's lost of equity...., only major macroeconomic enchancements and changes coulf stir up the needed business activities to prompt faster rebuilt...

    7. CommentedRichard Foosion

      The standard counter-arguments are (1) the Fed is artificially lowering interest rates across the yield curve and (2) markets are not great at forecasting the future.

      (1) is clearly wrong. Rates are low throughout the world. Rates seem appropriate given the state of the economy.

      (2) seems could be a reason for optimism. Markets may be hard to beat, but the notion that market prices (and therefore yields) are correct is not very popular.

      Why did you choose 1975 as the base for the statement that the nominal annual premium on the 30-year Treasury bill has averaged 2.2%?

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