Monday, September 1, 2014
4

El gran espejismo de Estados Unidos

NEW HAVEN - En septiembre de 1998, en las profundidades de la crisis financiera asiática, Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos en ese momento, tenía un mensaje sencillo que comunicar: EE.UU. no es un oasis de prosperidad en un mundo en dificultades. Su punto viene aún más al caso hoy que en aquel entonces.

Sí, la economía de EE.UU. se ha recuperado con debilidad en los últimos tres años. Pero al menos es una recuperación, muchos afirman, y por lo tanto el país está pudiendo resistir en medio de un mundo desarrollado en problemas. A diferencia de la Gran Recesión de 2008-2009, en la actualidad existe la esperanza generalizada de que Estados Unidos tenga la capacidad de mantener el rumbo y respaldar al resto del mundo en medio de la crisis del euro.

Mejor sería pensárselo más. Desde el primer trimestre de 2009, cuando la economía estadounidense tocaba fondo después de su peor recesión de posguerra, las exportaciones han llegado a representar un 41% de la recuperación posterior. Así es: en momentos que el consumidor estadounidense se encuentra paralizado tras la borrachera de consumo más grande de la historia, la economía de EE.UU. ha pasado a depender de manera desproporcionada de los mercados extranjeros. Puesto que esos mercados se ven ahora en problemas, no nos deberíamos sorprender si EE.UU. termina por ser el siguiente.

En los últimos tres años, tres regiones representaron en su conjunto el 83% del crecimiento de Estados Unidos impulsado por las exportaciones: Asia, América Latina y Europa. (Dado que las estadísticas de comercio regionales y nacionales reunidas por el Departamento de Comercio de EE.UU. no se ajustan estacionalmente, las comparaciones siguientes se presentan sobre la base de una comparación similar desde el primer trimestre de 2009 al primer trimestre de 2012.)

No es de extrañar, que Asia haya estado a la cabeza, representando el 33% del aumento total de las exportaciones de EE.UU. durante los últimos tres años. La mayor fuente de este incremento se debe a los 15 puntos porcentuales de la Gran China (República Popular, Taiwán y Hong Kong). Huelga decir que la desaceleración en curso de China -incluso en el escenario de aterrizaje suave que todavía creo es el más factible- está afectando de modo importante a las exportaciones de Estados Unidos. El resto del impulso de las exportaciones a Asia está más desperdigado, y lo encabezan Corea del Sur, Japón y Taiwán, todas economías exportadoras en sí mismas y que dependen fuertemente de una China que pierde fuelle.

América Latina fue la segunda mayor fuente, representando un 28% de las ganancias totales de las ventas exteriores de Estados Unidos en los últimos tres años. Brasil y México representaron en conjunto 19 puntos porcentuales de esa cifra. El crecimiento en ambas economías se está desacelerando de manera significativa, especialmente en Brasil. Y, dados los estrechos vínculos existentes entre la producción mexicana y el consumo de EE.UU. (que ahora chisporrotea de nuevo), es posible que toda recuperación de la economía mexicana sea de corta duración.

Por último, tenemos el triste caso de Europa, que ha representado el 21% del crecimiento acumulado de las exportaciones estadounidenses en los últimos tres años. En este caso, las estadísticas del Departamento de Comercio de Estados Unidos no son tan útiles para la localización de la fuente del impulso, ya que se publica solo una lista parcial de países. Lo que sí sabemos es que el Reino Unido, Alemania y Francia -las llamadas economías principales-  representaron en su conjunto apenas el 3,5% del aumento de las exportaciones de EE.UU. desde principios de 2009, y que el Reino Unido acapara la mayor parte de ese aumento. Eso sugiere que la mayor parte del aumento de las exportaciones europeas se concentró en las llamadas economías periféricas de la región. Y claramente eso es un problema serio.

Siempre es difícil hacer predicciones, pero algunos escenarios hipotéticos arrojan luz sobre lo que significa todo esto para la mayor economía del mundo. Desde el segundo trimestre de 2009 el crecimiento real anualizado del PIB de EE.UU. ha promediado un 2,4%. Si atribuimos a las exportaciones cerca de un 40% de ese aumento, significa que el resto de la economía ha crecido a un anémico 1,4%.

En un escenario en que las exportaciones siguen como hoy, sin ningún aumento, y si todos los demás factores se mantienen iguales (lo que es siempre un supuesto heroico), el crecimiento general del PIB real convergería en ese 1,4%. Se trata de un ritmo de crecimiento débil desde cualquier punto de vista y que probablemente acabe por expresarse en un aumento del desempleo y un mayor deterioro en la confianza de los consumidores.

Por otra parte, en un escenario de moderada desaceleración en que las exportaciones reales caen en un 5% a lo largo de un período de cuatro trimestres, el crecimiento real del PIB podría quedar por debajo del 1%, que es el umbral de "velocidad de pérdida", dejando a la economía estadounidense en una situación vulnerable a recaer en recesión. A modo de referencia, la hipótesis de una desaceleración de las exportaciones del 5% palidece en comparación con la abrupta caída del 13,6% ocurrida en el período 2008-2009. Como tal, esta "hipótesis" es una evaluación cautamente optimista de los riesgos a la baja derivados de la débil demanda externa.

Todo esto pone de relieve una de las consecuencias más evidentes y, sin embargo, que más se pasan por alto de un mundo cada vez más interdependiente: todos estamos juntos en esto. La crisis del euro es un golpe serio que está produciendo un efecto dominó en todo el mundo. Europa es la mayor fuente de demanda para una China cuya economía está impulsada de las exportaciones; lo que ocurra en China repercute en el resto del Asia que gira en torno a ella y, desde allí, las ondas llegan a las costas de una economía estadounidense cada vez más dependiente de las exportaciones. Como sugiere la reciente debilidad de los datos sobre empleo y ventas minoristas, esto ya puede estar sucediendo.

La advertencia de Greenspan en 1998 llegó en un momento en que las exportaciones de Estados Unidos solo representaban el 10,5% del PIB. Hoy en día esa cifra llega ya a un récord de 14%, puesto que Estados Unidos después de la crisis apostó a una recuperación impulsada por las exportaciones. La desaceleración mundial actual no está a la par con lo que ocurrió a finales de 1990 o de los choques más fuertes de hace 3-4 años, al menos no todavía. Pero no se puede decir que la crisis global actual sea poco importante para EE.UU. o cualquier otro país.

En una era de globalización, no hay espectadores inocentes. Ciertamente, no hay oasis de prosperidad frente a una nueva crisis de proporciones en la economía global. El espejismo del crecimiento estadounidense lo ilustra muy bien.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

Hide Comments Hide Comments Read Comments (4)

Please login or register to post a comment

  1. Commentedsrinivasan gopalan

    If internalization of production and services of skilled people helped and are still helping fire America's export Juggernaut, the reasons for its internal restiveness about the problems plaguing the American economy could not be answered with any justification. The free trade bastion which has been the major prop for the erstwhile GATT and its next avatar the WTO at least in its first decade since its advent in 1995 is now a reluctant supporter of the WTO. This is borne out in not sealing a deal to the long-delayed Doha Round of trade talks set off in November 2011As long as this is not recognized and remedied before long, the problems plaguing the developed countries would only persist and worsen further. The global community in general and the United States in particular can no longer afford to keep themselves off from the virtues and the attendant gains of multilateral cooperation in their own enlightened self-interest. It is the lack of perspicacious vision to evolve a collective solution to the global common problems that has been the sole factor in the current shambles in which many advanced countries find themselves with the emerging economies in tow! It is time international cooperation is made feasible in an inter-connected universe where globalization and liberalization had gone too far to effect any unilateral remedy by any one country, however puissant it may be! G.Srinivasan. New Delhi

  2. CommentedProcyon Mukherjee

    I cannot quite agree that exports alone hold the key to the future as we need to look at the quality of this export, how intensive it is in the labor component is also equally important. What we see today is an export of capital, which is fueled by an enormous amount of liquidity in the system.

    The soaring bond prices and near zero yields is as much a reflection of liquidity preference as lack of credible investment option that has a clear future; the range of uncertainty is no way diminished by the flow of money, in fact it is adding to it. But treasury bonds are a different story. Even if I assume that a bulk of the preference for treasury bonds stems from those who want to create insurance for its currency, we have seen actually that these currencies have been depreciating, like the Yuan or the Rupee. This leads one to the stunning inference that America has become the chief exporter of capital to the external world for buying labor (both skilled and unskilled) at the cheapest possible cost. The acceleration of this activity (export of capital and import of labor) effectively boils down to heightened unemployment within the national territory and a downward wage spiral, which is also the very reason why inflation is tamed at its best.

    By higher capital export that is used in cheaper labor imports, we do not see how America will progress. We are adding to labor surplus.

    Procyon Mukherjee

      CommentedJim Nail

      Completely agree, Procyon. Export composition is key. I still maintain that we should focus on net exports rather than on exports per se, anyway. There must be a middle ground that allows global companies to seek low costs, while still allowing broad-based US manufacturing to exist.

      CommentedWilliam Hampton

      I agree. You hit the nail on the head. I would hope that it back fires and these cheap labor sources start becoming serious competitors to our corporations. At least maybe this could cause the reduction of soaring prices. I that unlike labor, big money seems to be unionized, I doubt this will happen.

  3. CommentedWilliam Hampton

    I have a question. If an American company manufacturing from China sells their products to Germany are those products considered exports of American products or Chinese products? How do these products made in China by American companies help the American economy as much as products made in the USA? Where are the materials from and produced that are used to make products made in China by American companies? etc, etc, etc. I do not see any economists talking about this, and how it is affecting this country. It seems to me there should be a distinction between those products made in China and ones actual made in America. Maybe it is not important or I am not reading enough.

      Commentedpeter fairley

      reply to Will Hampton. quote: "the monthly figures for the trade deficit are significantly overstated, says a Federal Reserve Bank economist(1999).

      The U.S. Census Bureau, which is responsible for trade data, says that a major component of the trade deficit called the merchandise trade deficit overstates the gap between imports and exports of goods.

      The Census believes that merchandise exports are probably understated by 3 percent to 7 percent, but possibly as much as 10 percent.
      Since there is no evidence of similar errors in import data, Census estimates the merchandise trade deficit was overstated by as much as 34 percent in 1997.
      Until the Census began basing figures on exports to Canada on that country's import data, in 1990, it was estimated that exports to Canada were understated by as much as 20 percent.

      A major reason the data are flawed is because Census bases merchandise trade figures on the paperwork importers and exporters file with the U.S. Customs Service -- but exporters are not required to file paperwork for shipments valued at less than $2,500. Instead, Census relies on a survey to estimate the fraction of total trade in these small shipments; but the most recent survey was conducted almost 10 years ago.

      Since then, the market share of small shipments has changed relative to large ones, due to such things as the boom in inexpensive air cargo services; but the magnitude of the shift is unknown.

      Source: Joseph A. Ritter, "An Overstated Headline," National Economic Trends, July 199, Federal Reserve Bank of St. Louis
      http://www.ncpa.org/sub/dpd/index.php?Article_ID=11444

      CommentedKevin Lim

      No simple answer. Here is a primer

      http://en.wikipedia.org/wiki/Rules_of_origin

      A simple example. If I imported unpainted toy trains into USA from China, and painted/packaged them in USA, its unlikely any body would be willing to certify them made in the USA. Where it gets tricky is where the components are split up and from all over. Say I get thet train wheels from a supplier in Brazil, the chasis from China, and the electronics from Germany, and I assemble them altogether in a plant here in USA. Whether I can label it made in the USA (or China, Germany, Brazil) depends on what are the tariff classifications of the components and the finished product under the Harmonised System.

      It can get pretty complex and its a fertile ground for litigation as manufacturers try to squeeze into a domestic origin for tariff purposes.

      Sounds confusing? It is.

  4. CommentedManmohan Manu

    Good article . I work for McGladrey and there's a guide on exporting on the website ( http://bit.ly/HdWo1R ) with insights from surveys and industry experts .

Featured