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Suena la campana para el Partido del Congreso de la India

NUEVA YORK – La política en los dos gigantes de Asia, India y China, repentinamente se ha vuelto muy incierta. China sigue aplicando una modalidad autoritaria, por supuesto. Pero las atroces violaciones a los derechos humanos y la supresión del disenso hacen surgir el espectro de crecientes fracturas internas, particularmente tras las purgas a nivel del alto liderazgo.

Por el contrario, India, con su democracia liberal firmemente arraigada, huele a rosas para algunos. Pero muchos creen que India también enfrenta perspectivas políticas inciertas.

En particular, hoy existe un consenso generalizado en India de que uno de los dos principales partidos políticos del país, el Congreso Nacional Indio, esencialmente dirigido por Sonia Gandhi y su hijo, Rahul Gandhi, ya cumplió su ciclo y se sumergirá en el olvido. Según The Economist, "El Partido del Congreso está desanimado" y "corre el riesgo de una decadencia a largo plazo".

Pero el Congreso ya estaba desahuciado de antes: el artículo de The Economist fue publicado en enero de 2003. De hecho, la predicción uniforme antes de las elecciones de 2004 era que, después de haber perdido tres elecciones consecutivas, el Congreso iba camino a su cuarta derrota y una eventual disolución. Sin embargo, se adjudicó una victoria en esa elección, y luego ganó una segunda elección parlamentaria en 2009.

La política, por supuesto, está llena de cambios de suerte. Pero, a diferencia de 2004, es poco probable que el Congreso, por varios motivos, pueda sobrevivir al predicamento sombrío que enfrenta hoy.

Para empezar, en 2004, el Congreso se enfrentaba a un gobierno en funciones que había ejercido el poder durante seis años. Esta vez, el Congreso ha conformado el gobierno en funciones durante dos mandatos seguidos, y su mandato recientemente se vio salpicado por escándalos que lo hacen parecer inútil, corrupto y sin timón. Para colmo de males, India está experimentando una pronunciada desaceleración económica, lo que mina aún más las perspectivas del Congreso en las elecciones que se deben llevar a cabo no más allá de junio de 2014.

En segundo lugar, y más importante, las actitudes de los votantes han cambiado significativamente en los últimos diez años. Un crecimiento económico anual promedio de 8,5% en el período de ocho años comprendido entre 2003 y 2011 ha derivado en una revolución de las posibilidades percibidas. Como demostraron los economistas Poonam Gupta y Arvind Panagariya, los votantes en la mayoría de los estados indios hoy respaldan a líderes y partidos que ofrecen buenos resultados económicos, y rechazan a los que no. Esto marca un cambio importante con respecto a las actitudes fatalistas del pasado, que generalmente favorecían a los gobernantes de turno, que se beneficiaban de la idea que tenían los votantes de que no existía ninguna alternativa real para los acuerdos existentes.

Este comportamiento electoral se ha visto reforzado por ejemplos recientes de fracaso y éxito político. Líderes descaradamente corruptos como Kumari Mayawati de Uttar Pradesh y Digambar Kamat de Goa fueron expulsados después de un mandato. Mientras tanto, modelos de rol positivos como Nitish Kumar de Bihar, Narendra Modi de Gujarat y Navin Patnaik de Orissa regresaron al poder como ministros jefe al menos una vez; todos ofrecieron resultados remarcables a la vez que mantuvieron una trayectoria intachable de integridad personal. El Congreso inevitablemente estará sometido a una intensa presión para ofrecer buenos resultados, ya que el electorado ahora sabe que un mejor desempeño no está fuera de su alcance.

El asesinato del primer ministro Rajiv Gandhi hace más de veinte años creó una ola de compasión por su viuda, Sonia, que finalmente se tradujo en una victoria del Congreso en 2004. Hoy, es poco probable que una tragedia de esa índole pueda favorecer al Congreso. Se rumorea que Sonia Gandhi tiene cáncer, pero en lugar de capitalizar esta situación, ella mantuvo los detalles puertas adentro del complejo de la familia Gandhi en Nueva Delhi.

Sin embargo, el problema real es que la política de marca registrada está cada vez más desvalorizada, como en Estados Unidos. Al igual que las marcas Kennedy y Bush, el rótulo Nehru-Gandhi ha perdido su brillo en India.

En parte, eso se debe a una demografía que cambia rápidamente. Los individuos que nacieron después de 1975 hoy representan una proporción muy grande del electorado. Para esos votantes, Jawaharlal Nehru e Indira Gandhi son meras figuras históricas, y una memoria distante incluso para muchos votantes nacidos antes de 1975. No sorprende que Rahul Gandhi no pudiera llevar al Congreso a la victoria en una elección reciente en un distrito electoral que históricamente había sido un bastión de respaldo para su familia.

De hecho, el condominio Nehru-Gandhi que ha dominado la política india se encargó de minar las perspectivas de supervivencia del partido al dificultar enormemente la tarea de reclutar y formar nuevos líderes. Es de público conocimiento que, durante los últimos ochos años, Sonia Gandhi ejerció un control prácticamente total del partido. Como resultado, no surgió ningún rival para Rahul Gandhi.

Gracias a que Sonia Gandhi no está bien de salud, Rahul no pudo conectarse con el electorado ni siquiera en su distrito electoral históricamente "seguro" y la marca Nehru-Gandhi ha perdido su atractivo, las perspectivas para el Congreso en 2014 son sombrías. Sólo el resultado dirá si puede sobrevivir.