Saturday, October 25, 2014
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Participación de las mujeres en el desarrollo sustentable

NUEVA YORK – La Cumbre de la Tierra  “Rio+20” de las Naciones Unidas de este mes sentará las bases para trazar el camino hacia economías incluyentes, igualdad social y protección medioambiental. Por esta razón, en la Cumbre el desarrollo sustentable debe de estar en el centro de la agenda global.

Ya resulta claro que no es posible lograr desarrollo sustentable sin energía sostenible. En efecto, el acceso a la energía fomenta el desarrollo en varios niveles –notablemente en términos de las mujeres, su salud, su seguridad y su autonomía.

Al reconocer lo anterior, la ONU ha declarado 2012 año de la Energía Sustentable para todos y el secretario general Ban Ki-moon ha puesto en marcha una iniciativa global con tres metas ambiciosas para 2030: el acceso universal a servicios de energía modernos, la duplicación de la tasa global de mejoramiento de la eficiencia energética y la duplicación de la participación de la energía renovable en el total de la energía global.

Estos temas son globales, pero en todas partes del mundo la energía es un asunto que es importante para las mujeres. Puede significar la diferencia entre la seguridad y el temor, la libertad y la servidumbre, e incluso la vida y la muerte.

En muchos lugares, particularmente en zonas rurales, las mujeres dedican muchas horas del día a buscar combustibles donde sea, a falta de fuentes de energía sostenible. A nivel global, 1,300 millones de personas aún no tienen acceso a la electricidad y 2,700 millones, mujeres en su mayoría, utilizan madera, carbón y estiércol para cocinar. Todos los días las mujeres toman decisiones difíciles sobre los recursos energéticos y su uso, ya sea cuando salen a buscar madera, lo que las puede exponer a riesgo de violación, como  cuando gastan sus escasos recursos en queroseno para obtener una iluminación ineficiente y humeante.

También son las mujeres las que padecen los efectos desproporcionados sobre la salud de las fuentes de energía no sustentable. La exposición al humo producido por métodos peligrosos de cocinar, calentar e iluminar mata a casi dos millones de personas al año, 85% de las cuales son mujeres y niños que mueren a causa de cáncer, infecciones respiratorias y enfermedades pulmonares que se relacionan con estas prácticas. Muchos millones más padecen enfermedades derivadas de la exposición.

A nivel comunitario, la falta de energía en clínicas obstaculiza la capacidad del personal médico para proporcionar tratamientos y cuidados adecuados. Se calcula que entre 200,000 y 400,000 establecimientos de salud en países desarrollados no tienen acceso confiable a la electricidad. Esto significa que las vacunas y la sangre no se pueden almacenar de forma segura, el equipo para el diagnóstico a menudo no sirve y las salas de operación no funcionan de noche.

Esta falta de electricidad confiable significa un riesgo para las vidas de las mujeres embarazadas y sus bebés. A nivel mundial, 800 mujeres mueren diariamente debido a complicaciones del embarazo y el  parto, y la gran mayoría de esas muertes podrían evitarse con servicios de salud de calidad, para los cuales normalmente se necesita la electricidad.

El trabajo no remunerado que las mujeres realizan durante largas horas todos los días en busca de madera y otras fuentes de energía les quita tiempo para participar en actividades más productivas. Eso a la vez, priva a las familias pobres de ingresos que necesitan urgentemente.

No hay motivo para que esa situación continúe. En Kenia, el uso de estufas mejoradas ha reducido los requerimientos de madera combustible en aproximadamente 40%, lo que no solo ha reducido la carga de trabajo no remunerado de las mujeres y la deforestación sino que también ha permitido que las mujeres dediquen tiempo a la educación, la capacitación y el empleo remunerado, de modo que también se reducirá la pobreza.

El suministro de energía sustentable para todos también creará nuevas oportunidades para las mujeres en otras partes. La energía solar puede alimentar la iluminación, el bombeo de agua, la refrigeración y la electrificación de centros de salud, escuelas y otros servicios públicos en poblados enteros.

Además, la energía renovable puede ofrecer una visión externa, mediante el acceso a teléfonos celulares, Internet, radio y televisión y también suministrar la energía para pequeñas, medianas y grandes empresas. Además, la disponibilidad de iluminación exterior puede prevenir la violencia contra mujeres y niñas.

Obtener una energía sustentable para todos requiere de la participación plena de las mujeres. Los casos de la India y Nepal indican que la participación de las mujeres en el proceso de toma de decisiones está relacionada con una mejor gestión ambiental local. Además, según un estudio global, los países que tienen una representación más elevada de las mujeres en el parlamento suelen estar más dispuestos a ratificar tratados ambientales internacionales.

Como se establece en la Declaración de Río de la primera Cumbre de la Tierra en 1992: “Las mujeres desempeñan un papel fundamental en la ordenación del medio ambiente y en el desarrollo. Es, por tanto, imprescindible contar con su plena participación para lograr el desarrollo sostenible.”

Veinte años después, cuando lo que está en juego es más, ya no podemos darnos el lujo de no actuar. Por esta razón ponemos al centro de las discusiones y asociaciones el principio de igualdad de género para lograr una energía renovable para todos para 2030.

Traducción de Kena Nequiz

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  1. Portrait of Nils-Göran Areskoug

    CommentedNils-Göran Areskoug

    SUSTAINING GENDER PREJUDICE? I read a number of related documents on the WHO homepage, including many speeches that Margaret Chan delivered to promote the Millennium Development Goals (MDGs). Reason was I felt worried that more than half of the population was excluded from her panorama, namely fathers, men and children. When talking about parents and the parenting role in child care, for instance, it seemed silently "implied by prejudice" that parent was equal to mother only. What had I expected? There is rarely any talk about family, much less any inclusion of fathers. I made a simple statistics by using the search function in these documents. It turned out that the gender ratio between the words for the female partition of the population versus the male one approaches 15 to 1 or more (Practically, the only instance you get "men" in her texts is in the word "women".)

    I just wonder why WHO does not really want to make an effort to stand up for true gender equality in both directions - and why they fail to see its advantage to health and economic conditions globally. And why it is not first priority to work for an inclusion of both parents in the family. Because many of the WHO programs aim at achieving measurable progress by eradicating poverty and starvation one can ask why the additional resources from men (fathers, brothers and sons) that can be mobilized for the survival of the families are not counted equally. (In fact, male inclusion in family life, is often rejected, and its negative effect taken for granted - as if nothing could be done to improve such unfortunate conditions).

    WHO needs to include both genders in its calculations and design a road map for measuring progress as seen from the family as a whole. It appears to be awfully misguided to apply the flaws of Western feminism as a means to combat famine and disease in the developing world. To mobilize the motivation among the WHO people to avoid such miscalculation one can ask how many children have died of starvation merely because of failure to make fathers and men feel included in the family as a shared project. Joint efforts of both parents should be expected to help bringing all family members on a trajectory towards health and relative prosperity. Especially leaders of international NPOs (and NGOs) need to ask themselves what part of their own personal gender expectations might be prejudiced before projecting these perceptions into the organization they should responsibly run.

    I just want you to be attentive of the risk of gender bias and make the reader think about the implications of such imbalance. And I am surprised to find gender views outdated in a global organization that should reflect greatness in leadership, empathy and human dignity in its strategic thinking at the very root of the system.

    Can anybody comment on this counterpoint and calm my worries?

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