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Para reforzar los estabilizadores

PARÍS – La reunión del G-20 que tendrá lugar en Cannes a principios de noviembre es una gran oportunidad para debatir sobre el mandato, la gobernanza y la capacidad institucional de la Junta de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés), el organismo internacional que supervisa el sistema financiero mundial y formula recomendaciones para su mejora. La reunión es particularmente oportuna, porque en breve la FSB estará bajo un nuevo liderazgo: su presidente actual, Mario Draghi, asumirá en noviembre como presidente del Banco Central Europeo.

El G-20 creó la FSB en medio de la debacle financiera de 2008-2009, usando como base su predecesor, el Foro de Estabilidad Financiera, y le encargó coordinar iniciativas urgentes de reforma regulatoria internacional para garantizar una mayor estabilidad financiera y coherencia normativa en el plano internacional. Ahora que el G-20 lucha contra los desafíos de la desaceleración económica mundial y la crisis del euro, el mandato impuesto a la FSB sigue siendo un componente central de una agenda de reformas financieras sustantivas y para evitar divergencias nacionales y regionales en áreas que son fundamentales para la estabilidad del sistema financiero internacional.