Unconventional Economic Wisdom
Si busca crecimiento, gire a la izquierda
Joseph E. Stiglitz
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NUEVA YORK – Tanto la izquierda como la derecha dicen defender el crecimiento económico. ¿Esto quiere decir que los votantes que intentan decidirse entre ambas no tendrían más que pensar que se trata de algo así como elegir equipos de gestión alternativos?
¡Ojalá las cosas fueran tan fáciles! Parte del problema tiene que ver con el papel que juega la suerte. La economía de Estados Unidos estuvo bendecida en los años 1990 con precios bajos de la energía, un ritmo alto de innovación y la oferta cada vez mayor por parte de China de productos de alta calidad a precios cada vez más bajos. Todo esto se combinó para producir una inflación baja y un crecimiento rápido.
El presidente Clinton y el entonces presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan, merecen escaso crédito por todo esto -aunque, sin duda, la implementación de malas políticas podría haber complicado las cosas-. En cambio, los problemas a los que nos enfrentamos hoy -precios elevados de la energía y de los alimentos y un sistema financiero en crisis- fueron generados, en gran medida, por malas políticas.
Existen, por cierto, grandes diferencias en las estrategias de crecimiento, que tornan factibles diferentes resultados. La primera diferencia tiene que ver con cómo se concibe el crecimiento en sí. El crecimiento no es sólo cuestión de aumentar el PBI. Debe ser sostenible: un crecimiento basado en la degradación ambiental, una orgía de consumo financiado con endeudamiento o la explotación de recursos naturales escasos, sin reinvertir las ganancias, no es sostenible.
El crecimiento también debe ser inclusivo; al menos una mayoría de los ciudadanos deben resultar beneficiados. La economía por carácter transitivo no funciona: un aumento del PBI, en realidad, puede dejar a la mayoría de los ciudadanos peor parados. El reciente crecimiento de Estados Unidos no fue ni económicamente sustentable ni inclusivo. La mayoría de los norteamericanos hoy están peor que hace siete años.
Pero tiene que haber una ventaja relativa entre desigualdad y crecimiento. Los gobiernos pueden mejorar el crecimiento aumentando la inclusividad. El recurso más valioso de un país es su pueblo. De manera que es esencial asegurar que todos puedan vivir de la mejor manera posible, lo que requiere oportunidades de educación para todos.
Una economía moderna también requiere correr riesgos. Los individuos están más dispuestos a asumir riesgos si existe una buena red de contención. De lo contrario, los ciudadanos tal vez exijan protección de la competencia extranjera. La protección social es más eficiente que el proteccionismo.
El no promover la solidaridad social puede tener otros costos, entre los cuales no son menores los gastos sociales y privados necesarios para proteger la propiedad y encarcelar a los delincuentes. Se calcula que de aquí a unos años, Estados Unidos tendrá más gente trabajando en el negocio de la seguridad que en el sector de educación. Un año en la cárcel puede costar más que un año en Harvard. El costo que implica encarcelar a dos millones de norteamericanos –uno de los índices más altos en el mundo- debería considerarse como una deducción del PBI; sin embargo, se suma.
Una segunda diferencia importante entre la izquierda y la derecha tiene que ver con el papel del estado a la hora de promover el desarrollo. La izquierda entiende que el rol del gobierno en cuanto a proporcionar infraestructura y educación, desarrollar tecnología y hasta actuar como emprendedor es vital. El gobierno sentó las bases de Internet y las revoluciones biotecnológicas modernas. En el siglo XIX, la investigación en las universidades respaldadas por el gobierno de Estados Unidos sirvió de base para la revolución agrícola. El gobierno luego acercó estos avances a millones de granjeros norteamericanos. Los préstamos a pequeñas empresas han sido medulares en la creación no sólo de nuevas empresas, sino de nuevas industrias en su totalidad.
La diferencia final puede parecer extraña: la izquierda ahora entiende los mercados y el papel que pueden y deberían desempeñar en la economía. La derecha, especialmente en Estados Unidos, no. La Nueva Derecha, estereotipada por la administración Bush-Cheney, es realmente corporativismo del viejo bajo un nuevo disfraz.
No son libertarios. Creen en un estado fuerte con poderes ejecutivos robustos, pero un estado utilizado en defensa de intereses establecidos, que le brinda escasa atención a los principios del mercado. La lista de ejemplos es larga, pero incluye subsidios a grandes granjas corporativas, aranceles para proteger a la industria del acero y, más recientemente, los mega-rescates de Bear Stearns, Fannie Mae y Freddie Mac. Pero la inconsistencia entre retórica y realidad es de larga data: el proteccionismo se expandió durante el gobierno de Reagan, incluso a través de la imposición de las llamadas restricciones voluntarias a las exportaciones de autos japoneses.
Por el contrario, la nueva izquierda intenta hacer que los mercados funcionen. Los mercados sin trabas no funcionan bien por cuenta propia –una conclusión reforzada por la actual debacle financiera-. Los defensores de los mercados a veces admiten que fallan, incluso de manera desastrosa, pero sostienen que los mercados se “autocorrigen”. Durante la Gran Depresión, se escuchaban argumentos similares: el gobierno no necesitaba hacer nada, porque los mercados, a la larga , llevarían a la economía de nuevo al pleno empleo. Pero, como dijo John Maynard Keynes, a la larga todos estamos muertos.
Los mercados no se autocorrigen en un margen de tiempo relevante. Ningún gobierno puede mantenerse ocioso mientras un país cae en la recesión o la depresión, incluso cuando éstas estuvieran causadas por la ambición excesiva de los banqueros o el error por parte de los mercados de seguridad y las agencias de calificación a la hora de evaluar los riesgos. Pero si los gobiernos van a pagar las cuentas de hospital de la economía, deben actuar de manera tal que la hospitalización no resulte tan necesaria. El mantra de desregulación de la derecha era lisa y llanamente un error, y ahora estamos pagando el precio. Y el precio –en términos de pérdida de producción- será alto, superando quizá los 1,5 billones de dólares sólo en Estados Unidos.
La derecha suele rastrear su origen intelectual hasta Adam Smith, pero mientras que Smith reconocía el poder de los mercados, también reconocía sus límites. Incluso en su época, las empresas pensaban que podían incrementar más fácilmente las ganancias si conspiraban para que aumentaran los precios que si elaboraban productos innovadores de manera más eficiente. Hacen falta leyes antimonopólicas sólidas.
Es fácil ser el anfitrión de una fiesta. Por el momento, todos se sienten bien. Promover el crecimiento sostenible es mucho más difícil. Hoy, a diferencia de la derecha, la izquierda tiene una agenda coherente que no sólo ofrece mayor crecimiento, sino también justicia social. Para los votantes, la elección debería ser sencilla.
Joseph E. Stiglitz, profesor en la Universidad de Columbia, recibió el premio Nobel de Economía en 2001. Es co-autor, junto con Linda Bilmes, de The Three Trillion Dollar War: The True Costs of the Iraq Conflict.
Copyright: Project Syndicate, 2008.
www.project-syndicate.org
Traducción de Claudia Martínez
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petersalonius 03:39 06 Aug 10
Dr. Stiglitz writes about achieving sustainable "growth" -- while we are facing depletion of the geological energy subsidies (fossil and nuclear), and other looming resource scarcities. It is these TEMPORARY energy subsidies and abundant natural resources that facilitated the unsustainable exponential "growth' we have enjoyed since the beginning of the 19th century when we no longer were dependent solely on the energy we received from the Sun.
Rather than sustainable "growth", we now require sustainable CONTRACTION in order to achieve a long term ability of the human family to [again] function within the limits of solar energy and to glean its sustenance from global ecosystems without mining them into unproductive wastelands.
I invite you to read my treatise on the overshoot of carrying capacity that has been developing for 10,000 years as humans have mined and diminished the very resources upon which they are dependent for their sustenance. I wish I had known about “the quinacrine pellet method of nonsurgical permanent female contraception – QS” --- ----------------------- see: www.isafonline.org ----- that appears to offer a very efficacious method of fertility control by individuals who are convinced that this is the right thing to do --- when I wrote the article (see URL access below).
I have been interested in the relationship between agriculture and population growth since about 1969, and I started writing about the necessity to curb population growth BEFORE the new ‘green revolution’ crop varieties were released by Norman Borlaug and his compatriots. Borlaug himself opined that the new crop wheat and rice varieties ,being produced by CYMITT in Mexico and the International Rice Research Institute in the Philippines in the early 1970s, were only stop gap measures – and that the necessity to constantly increase food production would never end if global population growth was not halted.
I believe that we are now seeing the ramifications of a global 10,000 year old debt crisis (PONZI SCHEME) characterized by the creation of money that supposedly represented actual wealth = the ability to produce food and fibre for the needs of the Earth’s human population. This 10,000 year old ‘PONZI SCHEME’ has incorrectly assumed that environmental services such as soil fertility and other supposedly renewable natural resources were externalities with infinite capacity that need not be accounted for.
I have proposed that humanity “overstepped” the long-term sustainable productive capacity of the soils upon which it relies for its sustenance as soon as cultivation agriculture was adopted.
My thesis suggests the first and most important resource humans have used non renewably (long before fossil fuel depletion/peak oil) is the arable soil on the planet; soil mining by cultivation agriculture began ~ 10,000 years ago. This is the culmination of my ~ 40 year investigation into the relationship between humans and their supporting ecosystems. If my thesis is correct -- then the 'population bomb', that continues to make natural resource management problematic, exploded a long, long time ago, see:
‘Long term agricultural overshoot’
http://www.theoildrum.com/node/6048
My 'guesstimate' for sustainable human numbers in the 100s of millions, if correct, suggests that the present global population has so far overshot the carrying capacity of its supporting ecosystems that most analyses of the relationship of excessive human numbers to SPECIFIC ASPECTS of environmental damage are simply indulgent academic exercises - AND - that the concept of further "growth" is an uninformed pipe dream.
There are more people on the planet (and have been for millennia) than it can sustainably support.
Many of us have concluded that even TWO CHILD FAMILIES -- that would only slowly stabilize the human population -- are not an adequate response to this problem; we require the VOLUNTARY adoption of NO or ONE CHILD PER FAMILY behavior to orchestrate the Population DECLINE that is necessary now.
Comments, constructive criticisms and suggestions are welcome
Peter Salonius
522 route 8 HWY
Durham Bridge
New Brunswick
E6C 1K5 Canada
petersalonius@hotmail.com