Islam
La amenaza fundamentalista secular en Turquía
Alfred Stepan
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NUEVA YORK -- Recientemente, el fiscal principal del Tribunal Superior de Apelación de Turquía recomendó a la Corte Constitucional del país la disolución permanente del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), actualmente en el poder. El AKP fue reelecto abrumadoramente en elecciones libres y justas para encabezar el gobierno. El fiscal principal también recomendó formalmente que el Primer Ministro Recep Erdogan, el Presidente Abdullah Gul y 69 políticos más fueran inhabilitados de la política durante cinco años.
Obviamente, la disolución del AKP desencadenaría una crisis política que acabaría con los esfuerzos de Turquía para adherirse a la Unión Europea en el futuro cercano y amenazaría su fuerte crecimiento económico reciente. Por eso, la amenaza del fiscal principal no debe tomarse a la ligera – sobre todo dado que la Corte Constitucional ha disuelto 18 partidos políticos (incluyendo al antecesor del AKP) desde que se introdujo la actual constitución en 1982. En efecto, el reciente llamado a disolver el AKP se relaciona directamente con su esfuerzo por modificar la constitución de Turquía.
La acusación subyacente en la denuncia del procurador es que el AKP ha estado erosionando la secularidad. Pero los orígenes de la actual constitución y su definición de secularidad son muy oscuros.
La constitución existente de Turquía se adoptó en 1982 como producto directo del golpe militar de 1980. Los cinco generales que encabezaron el golpe nombraron, directa o indirectamente, a todos los 160 miembros de la Asamblea Consultiva que redactó la nueva constitución y se reservaron el derecho de vetar el documento final. En el referéndum de ratificación nacional que siguió, se permitió a los ciudadanos que votaran contra el borrador patrocinado por los militares, pero no que expresaran su oposición en público.
Como resultado, los orígenes democráticos de la constitución de 1982 son más frágiles que los de cualquier otra en la UE. Su contenido democrático también es mucho más débil, ya que, por ejemplo, le da al Consejo de Seguridad Nacional un enorme poder (y una mayoría militar). Si bien el AKP ha moderado esta característica autoritaria, es difícil democratizar plenamente una constitución como esa, y los informes de la UE sobre las posibilidades de adhesión de Turquía repetidamente hablan de una constitución nueva, no de una modificada simplemente.
Puesto que las encuestas indican que el proyecto de constitución del AKP, preparado por un comité académico, sería aceptado mediante procedimientos democráticos normales, el fiscal actuó para hacer respetar el tipo de secularidad consagrada en la constitución de 1982, que a muchos comentaristas les agrada comparar con la secularidad francesa. Sin embargo, las comparaciones con lo que los franceses llaman laicité son engañosas.
Es cierto que tanto la laicité francesa como la secularidad turca (establecida por el fundador de la Turquía moderna, Kemal Atatürk) comenzaron con una hostilidad similar hacia la religión. Pero ahora son muy distintas. En Turquía, la única educación religiosa que se tolera está bajo un estricto control del Estado, mientras que en Francia se permite una gran variedad de educación religiosa apoyada con medios privados, y desde 1959 el Estado ha cubierto gran parte de los costos de educación primaria de la Iglesia católica. En Turquía, los funcionarios públicos de la Dirección de Estado para Asuntos Religiosos, que cuenta con 70,000 miembros, escriben las oraciones de los viernes, y todos los imams turcos deben ser también funcionarios públicos. No existen controles similares en Francia.
Igualmente, hasta que el AKP llegó al poder y comenzó a flexibilizar las restricciones, era prácticamente imposible crear una nueva iglesia o sinagoga o crear una fundación judía o cristina en Turquía. Esta puede ser la razón por la que el Patriarca armenio instó a las personas de ascendencia armenia en Turquía a que votaran por el AKP en las elecciones de julio pasado. En esto tampoco hay restricciones en Francia.
Las diferencias entre la secularidad francesa y la turca se pueden resaltar aun más. En el tan citado índice “Fox” que mide el control del Estado sobre las religiones mayoritarias y minoritarias, en el que un cero indica el menor nivel de control y las cifras de alrededor del treinta indican el mayor, todos los Estados miembros de la UE, salvo dos, tienen calificaciones en el rango de cero a seis. Francia está en el extremo superior de la norma de la UE, con una calificación de seis. Turquía, sin embargo, tiene una calificación de 24, que es peor incluso que la del régimen secular autoritario de Túnez.
¿Es este el tipo de secularidad que debe perpetuar el golpe constitucional no tan suave del fiscal principal?
Lo que verdaderamente preocupa a algunos seculares democráticos en Turquía y otros lugares es que los esfuerzos del AKP para reformar la constitución pueden ser simplemente el primer paso para introducir la Sharia. Si la Corte Constitucional no impide una imposición potencial de la Sharia por el AKP, ¿quién lo hará?
Hay dos respuestas a esta pregunta. Primero, el AKP insiste en que se opone a la creación de un Estado basado en la Sharia, y los expertos dicen que la acusación del procurador no contiene ninguna prueba definitiva de que el AKP esté procediendo en esa dirección. Segundo, el apoyo a la Sharia, que nunca ha sido elevado en Turquía, de hecho ha disminuido desde que el AKP llegó al poder, del 19% en 1996 al 8% en 2007.
Puesto que la verdadera base de poder del AKP es el apoyo que obtiene en las elecciones democráticas, cualquier intento de imponer la Sharia significaría el riesgo de irritar a muchos de sus propios electores. Dada esta limitación, no hay razón para que alguien, salvo los “fundamentalistas seculares”, apoye la disolución del AKP o la inhabilitación de Erdogan o de Gul, y en cambio hay muchos motivos para que Turquía continúe en su camino democrático. Únicamente ese curso permitirá que Turquía elabore una mejor constitución que la que tiene ahora.
Alfred Stepan es profesor de gobierno y Director del Centro para la Democracia, la Tolerancia y la Religión de la Universidad de Columbia.
Copyright: Project Syndicate, 2008.
www.project-syndicate.org
Traducción de Kena Nequiz
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