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Mis previsiones para 2009

George Soros

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2009-01-28

DAVOS –  El futuro de la economía mundial dependerá en gran medida de que el Presidente Barack Obama emprenda un conjunto de medidas exhaustivas y coherentes y del éxito que tenga al aplicarlas. La forma en que respondan los chinos, los europeos y otros actores principales será igual de importante. Si hay una buena cooperación internacional, la economía mundial podría empezar a salir de un agujero muy profundo hacia finales de 2009. Si no, nos enfrentaremos a un período mucho más largo de desorden y deterioro económico y político.

No hay manera de restablecer el equilibrio económico de un solo golpe. Primero hay que inyectar dinero a la economía para compensar el colapso del crédito. Después, cuando el crédito comience a fluir de nuevo, habrá que drenar la liquidez del sistema casi al mismo ritmo que se haya inyectado. Esta segunda operación será política y técnicamente más difícil que la primera: es mucho más fácil dar dinero que retirarlo. Es muy importante que los paquetes de estímulos se canalicen a inversiones relativamente productivas. El rescate de la industria automotriz debe ser la excepción, no la regla.

El dólar

El esfuerzo para inyectar dinero a la economía estadounidense se topará con dificultades en dos frentes: el tipo de cambio y las tasas de interés. El dólar sufrió presiones al principio de la actual crisis financiera, pero a medida que la situación empeoró, tuvo una sólida recuperación. La fuerza del dólar en los últimos meses de 2008 se debió no a un mayor deseo de tener dólares sino a una mayor dificultad para pedirlos prestados. Los bancos europeos y otros bancos internacionales habían adquirido muchos activos denominados en dólares que habitualmente situaban en el mercado interbancario; a medida que el mercado se contrajo, se vieron obligados a comprar dólares. Al mismo tiempo, los países de la periferia tenían una gran cantidad de obligaciones denominadas en dólares que tuvieron que pagar cuando no les fue posible renegociarlas. Rusia y los países del Este de Europa en la periferia del euro estaban mucho más vinculados a esta moneda; pero cuando el mercado ruso cayó, el efecto sobre el dólar fue el mismo, porque el banco central ruso había comprado euros en demasía y los tuvo que vender para defender al rublo.

La tendencia se invirtió temporalmente a finales de 2008 cuando la Reserva Federal recortó las tasas de interés prácticamente a cero y emprendió una facilitación cuantitativa. El euro tuvo una recuperación explosiva, pero ésta no duró mucho porque la zona del euro tuvo que enfrentarse a sus propias dificultades internas. Los disturbios generalizados en Grecia resaltaron la grave situación de los países de la región Sur— España, Italia y Grecia— y de Irlanda. Las tasas de los CDS de estos países aumentaron, sus calificaciones de crédito disminuyeron y los márgenes de rendimiento de los bonos de sus gobiernos frente a los de Alemania se ampliaron a un grado alarmante. El euro presentó una tendencia a la baja desde el principio de 2009 e incluso la libra esterlina tuvo un mejor desempeño.

Para continuar, es probable que el hecho de que Alemania y el Banco Central Europeo tengan un punto de vista distinto al del resto del mundo sobre el problema al que se enfrenta la economía global cause variaciones considerables de los tipos de cambio y obstaculice la recuperación. El BCE opera bajo directrices asimétricas: tiene la obligación constitucional de ocuparse únicamente de mantener la estabilidad de precios, no el pleno empleo. Alemania todavía vive con el recuerdo de la inflación descontrolada de la República de Weimar que fue el preludio del régimen Nazi. Ambas consideraciones se oponen a la irresponsabilidad fiscal y la creación ilimitada de dinero.

Esto debería favorecer al euro como reserva de valor, pero las tensiones internas en Europa operan en la dirección contraria. El hecho de que no haya un mecanismo para proteger el sistema bancario a nivel continental y que cada país tenga que actuar por sí mismo plantea dudas sobre su capacidad para hacerlo. ¿Es el crédito de Irlanda suficientemente bueno? ¿Y puede el BCE aceptar la deuda de Grecia como garantía después de ciertos límites? Los cimientos del Tratado de Maastricht se estremecen—sin mencionar las dificultades que tienen el Reino Unido y Suiza para proteger a sus bancos sobrecrecidos.

A medida que las autoridades de regulación nacionales buscan proteger a sus propios bancos pueden dañar los sistemas bancarios de otros países. Por ejemplo, los bancos austriacos e italianos están muy expuestos en Europa oriental; el Royal Bank of Scotland, cuyo dueño mayoritario actual es el gobierno británico, realiza la mayoría de sus operaciones en el extranjero, mientras que una parte significativa de las viviendas en el Reino Unido están financiadas por bancos extranjeros. A la larga, las distintas autoridades nacionales tendrán que protegerse mutuamente, pero tendrá que haber un peligro común para que lo hagan.

Puede suceder que los propietarios de riqueza recurran cada vez más al yen y al oro en busca de seguridad, pero probablemente se toparán con la resistencia de las autoridades—más pronto en el caso del yen que del oro. Además habrá una pugna entre quienes buscan seguridad y quienes necesitan utilizar sus reservas para salvar a sus empresas. Con todas estas fuerzas contradictorias, podemos esperar considerables variaciones de los tipos de cambio.

Tasas de interés

La forma de salir de una trampa deflacionaria es, primero, inducir inflación y después reducirla. Esa es una operación complicada y el éxito dista de ser seguro. En cuanto la actividad económica en Estados Unidos se reanude, es probable que las tasas de interés de los bonos del gobierno se disparen. En efecto, la curva de rendimiento tal vez se hará más pronunciada en previsión de ello. De cualquier forma, es probable que un aumento en las tasas de interés a largo plazo asfixie la recuperación. Es de esperar que las perspectivas de que una oferta monetaria mucho mayor se convierta en inflación conduzcan a un período de estanflación. Sin embargo, ese sería un resultado deseable de primera clase, porque evitaría una depresión prolongada.

Es difícil, pero no imposible, imaginar que la economía estadounidense crezca a una tasa del 3% o más en la próxima década. Estados Unidos ha tenido un déficit crónico de cuenta corriente que superó el 6% del PIB en su punto más alto. Eso desaparecerá y dejará una pesada carga de deuda externa que crecerá aún más por los déficit presupuestales de los próximos años. La proporción del consumo en el PIB tendrá que caer. El sector de los servicios financieros, que ha sido el segmento de mayor crecimiento de la economía, se contraerá. Dado que los baby boomers se están jubilando en números crecientes, las tendencias demográficas se han vuelto desfavorables. Todas estas son influencias negativas. ¿Qué se puede esperar por el lado positivo? Una distribución más equitativa del ingreso, tanto internamente como a nivel internacional. Mejores servicios sociales, incluida la educación. Una política energética constructiva que conduzca a inversiones de gran escala en energía alternativa y ahorro de energía. Una reducción de los gastos militares. Un crecimiento más acelerado en el mundo en desarrollo, que ofrecerá mejores mercados para la exportación y mejores oportunidades de inversión. Pero incluso con las mejores políticas, es probable que el crecimiento interno se rezague en relación con la economía mundial.

China

Lo que haga China tendrá casi la misma influencia que el Presidente Obama en el futuro de la economía mundial, y las relaciones sino-estadounidenses serán la relación bilateral más importante del mundo. A China le interesa mucho la prosperidad de la economía global. Obama puede basarse en eso para reconstruir el sistema financiero internacional, pero se requerirá mucho tacto y precaución por ambas partes.

El surgimiento de una nueva potencia mundial es un proceso peligroso. Dos veces ha conducido a guerras mundiales en las que la potencia emergente fue derrotada. China debe hacer muchos esfuerzos si quiere ser aceptada como potencia mundial. Ha adoptado la doctrina del “desarrollo armonioso”, que es el enfoque adecuado, pero también tiene otras doctrinas, especialmente las que se relacionan con Taiwán y el Tibet, que operan en dirección contraria. Debido a las políticas erróneas de la administración Bush y el colapso de la súper burbuja, China ha conseguido mucho poder demasiado pronto. A fin de asegurar una relación constructiva, ambos bandos deben hacer esfuerzos sobrehumanos. El Presidente Obama debe tratar a China como un socio igual, y China debe aceptar la continuación del liderazgo estadounidense. Esto no será fácil para ninguno de los dos.

China tiene mucho que perder. No es una democracia y no existe una rutina establecida para cambiar gobiernos. Si no se logra una tasa de crecimiento satisfactoria –definida generalmente como del 8% al año—podría haber trastornos políticos en el país, y eso sería desastroso para el mundo. Afortunadamente China ha desarrollado un método complicado de consultas que, si bien no son democráticas, sí dan voz a los distintos grupos de interés en la determinación de las políticas. La principal desventaja del proceso de creación de consenso es que es lento y pesado y existe el riesgo de que los líderes chinos no actúen con suficiente rapidez para contrarrestar la súbita caída de la economía mundial. También en esto un liderazgo firme de la nueva administración Obama podría tener un efecto benéfico.

El subcontinente indio

La India es más autónoma que China, y debería tener menos problemas para mantener su inercia ascendente. El mercado de valores indio ha resultado más perjudicado que el de la mayoría de los países, pero su sistema bancario, que en gran medida sigue en manos del gobierno, se ha visto menos afectado. Las remesas de los Estados del Golfo resultarán afectadas negativamente y su industria de la deslocalización se debilitará, pero se espera que las inversiones en infraestructura, en las que la India tiene un gran retraso, mantengan su ritmo. Las perspectivas macroeconómicas son más favorables que las de la mayor parte del mundo.

La principal incertidumbre es política y se centra en Pakistán, que es un Estado en vías de fracasar. Algunos miembros del ejército y los servicios de inteligencia han estado estrechamente vinculados con los terroristas, y existe el peligro real de que obtengan el control. Los ataques terroristas de Mumbai del 26 de noviembre de 2008 fueron brillantemente planeados y ejecutados y se escogió el mejor momento para efectuarlos. Se llevaron a cabo antes de las elecciones indias con la intención de enfrentar al país con Pakistán y permitir que la influencia islamista en este último país sobreviviera, en el peor de los casos, y en el mejor, que obtuviera el control del Estado.

La administración Bush permitió que los diversos actores se enfrentaran entre sí: Pakistán con la India; los militares con el gobierno civil en Pakistán; Nawaz Sharif con Asif Ali Zardari en el gobierno civil –sin mencionar las luchas entre las distintas tribus a las que los militares han dado armas para pelear contra los talibanes paquistaníes. La tarea de la administración Obama será reunir a las distintas facciones para enfrentarse al enemigo común, las personas responsables del ataque terrorista contra Mumbai.

El problema de Pakistán está estrechamente relacionado con el de Afganistán. Las fuerzas estadounidenses que invadieron Afganistán fueron recibidas en un primer momento como liberadoras, pero la OTAN se involucró sin un plan de intervención adecuado y después de ocho años, la presencia de tropas extranjeras ya no es bienvenida. El plan debería incluir una salida ordenada, pero eso no es posible mientras al-Qaeda y los talibanes se estén fortaleciendo. Sin embargo, no es posible derrotarlos sin el apoyo activo de la población local.

Hay tres obstáculos que impiden el éxito: la guerra contra las drogas, que enfrenta a la población local con las potencias de ocupación; la existencia de un refugio seguro en las zonas tribales de Pakistán; y la pérdida de legitimidad y popularidad del gobierno de Karzai. No es imposible solucionar la situación, pero se necesitarán una habilidad y una perseverancia extraordinarias para controlarla.

Los países productores de petróleo

La suerte de los países productores de petróleo ha sufrido un súbito revés. Sus superávit se han convertido en déficit y sus fondos de riqueza soberana y sus reservas de divisas han sufrido pérdidas importantes. Los Estados del Golfo han resultado muy afectados porque sus sectores privados, incluidos algunos bancos, estaban demasiado extendidos. Dubai fue la burbuja inmobiliaria más espectacular del mundo y las grandes fortunas de Abu Dhabi tendrán que rescatarlo.

Pero las dificultades de los productores de petróleo no son malas noticias necesariamente. Algunos de los países que tienen los mayores superávit petroleros, especialmente Irán, Venezuela y Rusia, han sido enemigos del orden mundial actual y les han cortado las alas. La disminución de la capacidad de Irán para patrocinar movimientos políticos y terroristas en países vecinos ya está teniendo efectos benéficos. La situación política y de seguridad en Iraq parece estarse estabilizando y Siria parece estar más dispuesta a negociar. Hay muchas probabilidades de que el Presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, no obtenga la reelección en junio de 2009.

En contraste, Rusia puede convertirse en una amenaza mayor debido a la caída de los precios del petróleo. Bajo Vladimir Putin, el nacionalismo ha sustituido al comunismo como la ideología conductora del país. Ahora el Kremlin utiliza su control sobre los recursos naturales para restablecer la posición de Rusia como potencia política, enriquecer a los gobernantes y asegurar su propio dominio sobre el país y extorsionar y sobornar a los gobernantes de las ex repúblicas soviéticas. Los distintos objetivos se refuerzan mutuamente; en conjunto, constituyen el nuevo orden –una falsa democracia construida sobre el clientelismo del petróleo.

En el régimen de Putin, el poder económico se ha concentrado en las manos de dos grupos: los que adquirieron propiedades y los que se quedan con un parte de los flujos de efectivo. El primer grupo es, por mucho, más sofisticado y pro occidental: su dinero y sus hijos están en el extranjero. El segundo grupo explota los poderes arbitrarios del Estado de forma más directa. La crisis financiera diezmó al primer grupo; el segundo quedó relativamente ileso. La crisis reforzó los poderes arbitrarios del Estado, puesto que gran parte de las reservas de divisas oficiales se utilizaron para rescatar y readquirir los activos del primer grupo.

Esto es importante porque, a medida que el panorama económico se deteriore y el régimen de Putin ya no pueda satisfacer las expectativas económicas del pueblo, es de esperar que recurra de forma más activa a los poderes arbitrarios del Estado. Después de todo, los ocupantes del Kremlin no son los burócratas precavidos de la era soviética, sino los bucaneros que estuvieron dispuestos a correr riesgos para llegar a donde están. Esto podría convertirse en aventuras militares en el extranjero y represión en el interior.

Europa

Los distintos países europeos han reaccionado de formas diferentes al fortalecimiento de una Rusia hostil, según sus experiencias históricas y sus intereses económicos. Europa debe resistir el desafío geopolítico que Rusia plantea, y debe estar unida para poder tener éxito. Pero una política europea unificada no debe ser exclusivamente geopolítica, porque el interés común de Europa no sería lo suficientemente fuerte para anular los intereses nacionales. Rusia podría dividir y vencer, como ya lo está haciendo.

La clave de la capacidad de Europa para neutralizar la ventaja geopolítica de Rusia es establecer una política energética unificada, con una red de distribución en toda la región y una autoridad reguladora continental que tenga precedencia sobre las nacionales. Esto privaría a Rusia de su capacidad de poner a un país contra otro porque una concesión otorgada a un distribuidor nacional inmediatamente estaría a disposición de los consumidores de todos los demás países.

Es igualmente necesario seguir promoviendo el Estado de derecho, la cooperación internacional y los principios de la sociedad abierta, principalmente mediante la reforma del sistema financiero internacional y prestando especial atención a los vecinos cercanos de Rusia. Ucrania en particular se encuentra en un estado peligroso, pero el financiamiento de obras públicas que crearían empleos en el Este del país, donde la industria siderúrgica está en problemas, podría significar una gran diferencia tanto en términos económicos como políticos. Se debe ayudar a Georgia a recuperarse del daño infligido por la invasión rusa, pero la ayuda debe condicionarse a que el gobierno de Saakashvili observe los principios de la sociedad abierta. No se puede ayudar directamente a Rusia debido a su excesivo uso del poder arbitrario del Estado, pero cuando vea que hay progresos en la cooperación internacional, particularmente con China, no querrá quedarse al margen.

La crisis financiera y sus secuelas serán un período de pruebas y, esperemos, de desarrollo de las instituciones de la Unión Europea, especialmente las financieras, que son relativamente nuevas. La UE cuenta con una moneda común y con el BCE, pero no tiene una política fiscal ni una hacienda común. Esta carencia se ha hecho cada vez más evidente y puede llevar a la disolución de la zona del euro. Pero pertenecer a la zona del euro resultó ser muy valioso —Grecia está padeciendo menos que Dinamarca aunque sus problemas son mucho mayores. Por lo tanto, las probabilidades indican que el euro saldrá de la crisis actual con un BCE al que se le habrá concedido mayor poder sobre el sistema bancario.

La administración Bush se distinguió por dividir a la “vieja Europa” y la “nueva Europa”. Esperemos que la administración Obama siga el camino opuesto. El mundo necesita urgentemente una Europa más unida, política y financieramente.

El mundo en desarrollo

Unos pocos países, como Brasil y Chile, están en condiciones razonables para adoptar políticas anticíclicas por sí mismos con poca asistencia de las instituciones financieras internacionales. Pero el resto del mundo en desarrollo depende en gran medida de las iniciativas descritas en el capítulo anterior. En ausencia de una iniciativa internacional radical, se enfrentan a un futuro muy sombrío. Países como Pakistán, Egipto, Marruecos y Haití ya han experimentado disturbios a causa de los alimentos. Otros, como Sudáfrica y Turquía sufren severos cortes de energía. México tiene un grave problema de seguridad debido al narcotráfico. A medida que la situación se deteriore, crecen las posibilidades de que haya desórdenes sociales.

El colapso del crédito en el sistema financiero global está teniendo un efecto incluso más devastador en los países de la periferia que en los del centro. Las líneas de crédito se retiran, los créditos que se acercan a su vencimiento no se pueden renegociar y el financiamiento del comercio es escaso. Esperemos que los líderes del mundo reconozcan que rescatar al mundo en desarrollo sirve a sus propios intereses. El atractivo del plan de donaciones de DEG es que no impone ningún costo directo a los países donadores. Todo lo que tienen que hacer es votar por la creación de los DEG y transferir los beneficios a los países menos desarrollados. Espero que estén a la altura.

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EmbarkOn 12:49 06 Feb 09

I agree with this article. I found this video earlier that helps explain a lot about what is happening around the globe.

http://www.newsy.com/videos/economic_dominoes/



AUTHOR INFO

George Soros is Chairman of Soros Fund Management and of the Open Society Institute. His most recent book is The Crash of 2008.