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Robert Skidelsky

El continente perdido

Robert Skidelsky

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2009-06-19


LONDRES – Hogar de una sexta parte de la población mundial, aunque sólo aporta una cuadragésima parte del PBI mundial, África es la víctima más evidente de la recesión global. Después de media década de crecimiento del 5%, se espera que la tasa de crecimiento del continente se reduzca a la mitad en 2009. Algunos países, como Angola, se están contrayendo. En otras partes, la crisis barrió con los beneficios de varios años de reforma económica. Muchos africanos volverán a caer en una pobreza apremiante.

Los economistas del desarrollo se retuercen las manos de desesperación: África desafía sus mejores esfuerzos para crear un milagro. En la víspera de la descolonización en 1960, el PBI real per capita en el África subsahariana era casi tres veces superior al del sudeste asiático, y se esperaba que los africanos vivieran dos años más en promedio. En los 50 años que transcurrieron desde entonces, el PBI real de África per capita creció el 38% y la gente vivió nueve años más, mientras que el PBI del sudeste asiático per capita creció el 1.000% y la gente vivió 32 años más.

Al principio, la solución para el subdesarrollo del África parecía obvia. África necesitaba capital, pero carecía de ahorros. Por lo tanto, el dinero tenía que venir de afuera -de instituciones como el Banco Mundial-. Dado que cobrarle tasas de interés comerciales a gente hambrienta parecía una usura, los créditos debían ofrecerse con un carácter concesionario -de hecho, ayuda.

Arrojar dinero a la pobreza se convirtió en una panacea. Era fácil de vender y apelaba a los instintos humanitarios de la gente. También aliviaba la culpa del colonialismo, como con los padres que les hacen a sus hijos regalos costosos para compensar una falta de atención o un maltrato hacia ellos. Pero no hizo ningún bien. La mayor parte de la ayuda fue robada o derrochada. A pesar del incremento de ocho veces en la ayuda per capita a la República Democrática del Congo entre 1960 y 2007, el PBI real per capita disminuyó en dos terceras partes en el mismo período.

"Comercio, no ayuda" se convirtió en la nueva contraseña. Dirigida por el economista Peter Bauer en los años 1980, se convirtió en la panacea del Consenso de Washington. África, estaba de moda decir, se recuperaría sólo si desregulaba sus economías y abrazaba un crecimiento liderado por las exportaciones como las economías "milagrosas" del este de Asia. Asesores del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional les dijeron a los gobiernos africanos que dejaran de subsidiar a los "campeones nacionales" y derribaran sus barreras comerciales. La provisión de un volumen reducido de ayuda debía estar condicionada al desmantelamiento del sector público.

Para 1996, solo el 1% de la población del África subsahariana eran funcionarios públicos, comparado con el 3% en otras regiones en desarrollo y el 7% en la OCDE. Sin embargo, a pesar del achicamiento del estado, África no ha dado el salto a la prosperidad. En una afrenta total a la teoría económica, el escaso capital que existe en África está huyendo del continente para ser invertido en sociedades que ya son ricas en capital.

El problema con África, empezaron a decir entonces los economistas, era que no tenía estados efectivos. Muchos países tenían estados "fallidos" que no podían proporcionar ni siquiera las condiciones mínimas de seguridad y salud. Con el 15% de la población mundial, el África subsahariana representaba el 88% de las muertes vinculadas a conflictos en el mundo y el 65% de las víctimas de sida. Lo que los historiadores han sabido durante 2.000 años -y que también sabían los economistas clásicos del siglo XVIII- de repente iluminó a la nueva raza de economistas matemáticos de los años 1990 como un relámpago: la prosperidad depende del buen gobierno.

Ahora bien, ¿cómo conseguir un buen gobierno? Restablecerlo o asegurarlo evoca el espectro pavoroso del colonialismo. Después de todo, a pesar de todos sus defectos, el colonialismo ofreció la precondición esencial del desarrollo económico: paz y seguridad. La discusión sobre el desarrollo hoy tiene que ver esencialmente con cómo se pueden alcanzar estas precondiciones de reducción de la pobreza y de crecimiento económico sin colonialismo.

El aporte contemporáneo más interesante pertenece al economista de Oxford Paul Collier. El sostiene que muchos estados africanos han caído en una o varias trampas de desarrollo de las que resulta extremadamente difícil escapar. Es más, una vez que un país queda atrapado en una de ellas, es fácil caer en la próxima. Ser pobre lo hace a uno propenso al conflicto, y estar en conflicto lo hace a uno pobre. ¿Qué esperanza tiene entonces un país pobre desgarrado por la guerra civil?

Haciendo referencia a la misión británica a Sierra Leona, Collier se muestra a favor de la intervención militar, cuando es factible, para asegurar la paz. Respalda la participación internacional para imponer la paz post-conflicto. Pero la asistencia internacional en curso debería limitarse a ofrecer patrones de buena gobernancia voluntarios.

Los esquemas referentes a cómo los gobiernos deberían transparentar el gasto público o de qué manera las empresas extranjeras que extraen recursos deberían dar cuenta de sus ganancias harían que las comparaciones de criterios les resultaran más fáciles a los activistas políticos locales, al mismo tiempo que ofrecerían una fuente de legitimidad para el gobierno. El tan discutido Proceso Kimberly es un proyecto piloto. Las empresas de diamantes se ofrecen voluntariamente a no comprar en zonas de conflicto en un intento por impedir que los diamantes financien a los caudillos locales. Esto sería bueno para los negocios, ya que los clientes occidentales adinerados hoy se sienten disuadidos ante la idea de comprar joyas bañadas en sangre.

La integración regional se ha destacado de manera prominente recién en los últimos 50 años en Europa, pero ya resultó en una serie de beneficios políticos y económicos para los europeos. Una evidencia considerable indica que la integración también podría ser beneficial para África, en un marco apropiado para las condiciones africanas.

Este es un proyecto que vale la pena respaldar. Otros esfuerzos merecedores de atención incluyen la formalización de la gigantesca economía informal en estados como Ghana. Por lo general, estos son proyectos que requieren de una pericia internacional bajo mandatos emitidos internamente.

Es una señal de la pobreza de la economía del desarrollo que propuestas como éstas sean consideradas de avanzada. Sin embargo, mientras haya un puesto de control cada 14 kilómetros entre Lagos y Abidjan -dos de las principales ciudades de África occidental-, el progreso en el terreno será lento.

Con refugiados que desbordan fronteras, piratas que secuestran barcos y terroristas que encuentran refugio, es evidente que, si bien las soluciones de África le son propias, sus problemas no lo son. El resto del mundo ya no puede permitirse la pobreza de África. Pero la evidencia de 50 años de esfuerzos fallidos es que no tiene ni la menor idea de qué hacer al respecto.

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alykhansatchu 06:23 28 Jun 09

Dear Lord Skidelsky

If one's starting point is 50 Years ago, it is indeed a truly abject story. However, it is frequently at moments of major change that the exercise of looking in the rear view mirror becomes redundant. I believe we sit on the very cusp of that inflexion.

Near term the Landscape is completely problematical and the non correlated theory has been rendered redundant. All Income Streams have been crunched and the risk of a Flood of Returnees at the very moment our Economies are on the ropes is putting further pressure on what are high BETA Economies because of their small absolute size.

However, I believe the medium term bull story is very much in tact. We have embarked on a process of convergence. The First Bridge for this convergence process was the Mobile Phone. Now the Wholesale Internet is set to wash up on our shores. In my case, literally, the Cables have landed just outside Fort Jesus in my home town of Mombasa. Its the Old Fax story. One is useless. Two and you can send one to each other and more it becomes exponential. The Citizen was a lone Voice, cut off from the rest of the World. Ideas travelled individually and at a pedestrian speed. Today Ideas are pinging across the Continent.

This Development is set to dynamically change the Continent. The Political dynamic is difficult to model. Many Administrations have the look of Khamenei's Iran and they need to wisen up very fast indeed. There is a Tsunami wave coming and King Kanute still applies.

As the Citizen transforms from single Lilliputians with a net and the state is its Gulliver, we will see interesting developments. Take Madagascar. The ejected President signed a contract with Daewoo where he he ceded a great deal of Land for the princely sum of zero. That contract was egregious and not worth the paper it was written on. He was either an Incompetent or a Thief. And that has been the narrative for many Years. Companies that enter into these thinly veiled rip offs have scrambled political antennae. These contracts are not worth the paper they are written on.

An important development is the fact that the Demand side of the African equation is much more multi sided now. We are deep in the V, but the Chinese, the Indians, the Middle East and even Russia are all stepping into the breach. This is a net add and an important one.

Hard Commodities have been a curse in many ways. Narrow Interests who have wrestled control of the State have managed to take an egregious share, in many instances with the direct connivance of MultiNationals. There has been no trickledown. On the other side of the coin, note that Africa is a Continent of Small Holder Farmers. If we get the Agriculture right there is very effective trickledown. Look at Malawi. Its an interesting thought as to where we need to put our resources to work.

We have a very tricky near term landscape. However, the absolute low Base effect, the fact that we have entered a Century that will be defined as one of Intellectual Capital and that we can now connect all these 900m Souls at a very low Cost all signal that change is afoot.

Aly-Khan Satchu

www.rich.co.ke

Twitter alykhansatchu



AUTHOR INFO

Robert Skidelsky, a member of the British House of Lords, is Professor emeritus of political economy at Warwick University, author of a prize-winning biography of the economist John Maynard Keynes, and a board member of the Moscow School of Political Studies.