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La sabiduría de Kipling

Robert Skidelsky

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2008-10-20

LONDRES – El inicio de octubre marcó el séptimo aniversario del comienzo del bombardeo de Afganistán, encabezado por Estados Unidos. Siete años después, los talibanes siguen combatiendo. Hace poco, cerca de 50 insurgentes murieron en un asalto a Lasjhkar gar, capital de la provincia de Helmand. No hay señales del paradero de Obama bin Laden. ¿Ha llegado el momento de que la OTAN se declare victoriosa y abandone el país?

Recientemente, un cable diplomático francés acerca de una conversación del 2 de septiembre entre el embajador francés en Afganistán, Francois Fitou, y su par británico, Sherard Cowper-Coles, se filtró a Le Canard Enchainé , una revista satírica francesa. Supuestamente, Cowper-Coles dijo que la situación de la seguridad en Afganistán se estaba deteriorando, que la presencia de la OTAN estaba empeorando las cosas, y que había que disuadir a los dos candidatos presidenciales estadounidenses de seguir exponiéndose a sufrir bajas. La única política realista seria cultivar un "dictador aceptable". Por supuesto, el Ministerio británico de Relaciones Exteriores negó que estas opiniones reflejaran los puntos de vista del gobierno británico.

El comandante saliente de las fuerzas británicas en Afganistán, Brigadier Mark Carleton-Smith, ha señalado que derrotar a los talibanes no era "factible ni sustentable". Dos días después de esa sombría afirmación, el jefe francés del estado mayor de la defensa, General Jean-Louis Georgelin, siguió su ejemplo. Y Kai Eide, representante especial en Afganistán del Secretario General de las Naciones Unidas, ha manifestado también que la situación no se puede estabilizar sólo con medios militares. Todos llaman a una iniciativa política concertada que implique alguna forma de negociación con los talibanes.

Un borrador de informe de las agencias de inteligencia estadounidenses también concluye que Afganistán está en una “espiral descendente” y plantea serias dudas acerca de la capacidad del gobierno afgano para poner freno al resurgimiento de los talibanes. Más aún, el Rey Abdulah de Arabia Saudita ofreció un desayuno de Ramadán a representantes del gobierno afgano y de los talibanes. Previsiblemente, ambas partes negaron que se estuviera llevando a cabo ningún tipo de negociación seria, mientras que Estados Unidos y Gran Bretaña dijeron desconocer esta "iniciativa saudita". Sin embargo, el Ministro de Defensa afgano, Abdul Rahim Wardak, señaló posteriormente que para solucionar el conflicto era necesario un “acuerdo político" con los talibanes.

No obstante, en la reciente cumbre de la OTAN en Budapest, el Secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates, llamó a los miembros de la OTAN a destinar más tropas a las misiones en Afganistán. Acusó a los británicos de ser "derrotistas" y argumentó que el deterioro de la seguridad en Afganistán se podía enfrentar con un "aumento repentino de tropas" al estilo de Irak, que sin duda ha reducido los niveles de violencia en ese país. Los estadounidenses ya han comprometido 8.000 hombres adicionales para el año próximo.

De modo que parece que hay visiones contrapuestas. Los británicos y los franceses están atareados haciendo informes y preparándose para reducir sus compromisos en Afganistán. Creen que aumentar las fuerzas aliadas sólo intensificará la sensación de ocupación y dará más objetivos a los talibanes. El surgimiento de un "dictador realista" permitiría a la OTAN retirar la mayor parte de sus tropas en unos pocos años.

Frente a ello, los estadounidenses quieren un aumento repentino y significativo de las tropas, y el general estadounidense que está a la cabeza de las fuerzas de la OTAN en el país dijo el mes pasado que necesitaba otras tres brigadas, cerca de 15.000 hombres en total, y Gates ha pedido a los europeos que los envíen, o bien que paguen por ellos. Los estadounidenses sí reconocen la importancia de atraerse a los líderes talibanes que puedan estar motivados más por lealtades tribales que por ideología religiosa, pero se oponen a la última política del gobierno afgano de negociar directa y oficialmente con los talibanes.

Tanto Barack Obama como John McCain se han mostrado partidarios de aumentar los niveles de las tropas en Afganistán por sobre lo que ya ha comprometido la administración Bush. Obama ha dicho que enviaría tropas desde Irak como prioridad urgente. McCain no ha dado detalles de sus planes. Obama ha convertido este en un tema de campaña, al criticar a la administración Bush por dejar de lado a Afganistán y destinar a la errónea guerra en Irak recursos que se necesitan con mucha más urgencia allí. Sin embargo, McCain siempre ha sostenido que Irak es el campo de batalla más importante.

Lo que los candidatos prometen al calor de la campaña no siempre es lo que hacen una vez que logran ganar las elecciones. En el segundo debate presidencial, Obama dijo "Mataremos a bin Laden. Aplastaremos a al-Qaeda". ¿Son suficientemente sólidos sus antecedentes patrióticos para que pueda renegar de su compromiso y establecer negociaciones para retirarse sin capturar al inasible Osama? ¿Qué significaría una retirada estadounidense para Afganistán, para Pakistán, y para el futuro de la OTAN? Retirarse de su primera misión importante "fuera de su área" sería un serio golpe para la alianza.

Curiosamente, puede que McCain tenga más espacio de maniobra. Los presidentes republicanos tienen un mejor historial de negociaciones con los enemigos que los demócratas. Eisenhower puso fin a la Guerra de Corea, Nixon a la de Vietnam y ambas guerras habían sido iniciadas por sus predecesores demócratas. Nixon, furibundo anticomunista, estableció relaciones con la China de Mao y comenzó la détente con la Unión Soviética. Reagan logró que los rehenes estadounidenses regresaran de Irán. Si bien condenó el “imperio del mal” del comunismo, ayudó a poner fin a la Guerra Fría. Recientemente, George W. Bush sacó a Corea del Norte del “eje del mal” al eliminarla de la lista de países que, según Estados Unidos, fomentan el terrorismo.

¿Qué se puede decir de los británicos? ¿Han recordado de pronto el coste insostenible de luchar en conflictos asimétricos? Afganistán nunca ha sido un lugar donde un ejército extranjero pudiera permanecer mucho tiempo. Los británicos fueron derrotados allí dos veces (1840-1, 1878-80). Lo mismo ocurrió con los rusos.

Rudyard Kipling hizo bien los cálculos en su “Aritmética en la Frontera” en 1886:

Ninguna proposición escrita por Euclides,
Ninguna fórmula conocida por libros de texto,
Rechazará la bala de tu chaqueta,

O desviará el golpe descendente del tulwar.
Golpee duro quien desee —dispare con puntería quien pueda—
La suerte está a favor del hombre más barato.

Robert Skidelsky, miembro de la Cámara de los Lores británica, es profesor emérito de Economía Política en la Universidad Warwick, autor de una biografía galardonada del economista John Maynard Keynes y miembro de la junta de la Moscow School of Political Studies.

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AUTHOR INFO

Robert Skidelsky, a member of the British House of Lords, is Professor Emeritus of Political Economy at Warwick University, author of a prize-winning biography of the economist John Maynard Keynes, and a board member of the Moscow School of Political Studies.